Día 02 del Congreso de Inteligencia Nacional. Washington D. C., Distrito de Columbia. Ubicación desconocida.
Aleene se movía con una gracia digna de la naturaleza del cargo que poseía, su figura esbelta y elegante destacaba sobre todos en aquella sala, llenando de manera magistral aquel podio. Sus ojos oscuros brillaban con inteligencia y determinación, su voz resonaba con la autoridad característica de una mujer que llena el poder, que lo posee.
Porque eso hace exactamente con cualquier cosa, la vuelve completamente suya.
— Distinguidos miembros del Congreso Inteligencia Nacional, colegas y estimados invitados, hoy me dirijo a ustedes para presentar con gran orgullo, un caso que ejemplifica la eficacia y la importancia de la colaboración interinstitucional en la lucha contra amenazas de seguridad nacional. — Aleene hizo una pausa, su mirada recorriendo el salón, deteniéndose brevemente en mí y Charlotte a mi lado.
Una sonrisa sutil curvó sus labios antes de continuar. — Desde hace unos meses, nuestra inteligencia detectó un aumento alarmante en el tráfico de materiales biológicos peligrosos. Tras una investigación exhaustiva, identificamos a un grupo de traficantes de armas biológicas liderado por un individuo conocido como 'El Alquimista, quienes operaban desde el corazón de Harvard. — Mientras hablaba, Aleene se desplazaba con movimientos suaves y calculados, como una pantera en su territorio. Su presencia era magnética, atrayendo la atención de todos los presentes. — Este grupo representaba una amenaza inminente para la seguridad de nuestra nación y del mundo. —
Toma un poco de aire, mientras en la pantalla se reproducen las imágenes del mencionado grupo de traficantes. — Gracias a la colaboración sin precedentes entre la Agencia Central de Inteligencia, el Buró Federal de Investigaciones, la Agencia de Seguridad Nacional y debo admitir que mi esposa. — Agrega logrando que gran parte de la sala riera con aquella afirmación, haciendo que girara a verla. — Logramos infiltrarnos en su red, recopilar pruebas irrefutables y llevar a cabo una operación encubierta que resultó en la detención de todos los miembros claves de dicha organización y la incautación de su arsenal biológico. —
Aleene hizo una pausa nuevamente, con su mirada fija en el público, mostrando un gesto de triunfo. — Este éxito es un testimonio del compromiso inquebrantable de la comunidad de inteligencia de proteger a nuestra nación de las amenazas más insidiosas. Pero nuestro trabajo no termina aquí, por eso estamos aquí hoy. — Se sigue moviendo de un lado a otro por aquel escenario, mientras acaricia cada palabra con una maestría impresionante. — Debemos seguir fortaleciendo nuestra colaboración, invirtiendo en tecnología de vanguardia y adaptándonos a las nuevas formas que adoptan las amenazas. La seguridad de nuestra nación depende de ello. —
Justo cuando Aleene concluía su ponencia, las pantallas gigantes del salón del Congreso se encendieron, mostrando el perturbador video.
Lo dijo, terminó su discurso con aquella frase, que sabíamos daría pie a la razón que nos había traído a este lugar después de todo. La vi, también a Charlotte y por alguna razón que todavía no conozco de mis ojos, salió una pequeña lágrima, tan pequeña que fue muy fácil de disimular.
Aquel asqueroso video, que aún se reproducía en mi mente como la primera vez, mostraba a varios de los presentes en aquel salón cometiendo actos atroces, contra personas inocentes. Un murmullo de horror recorrió el lugar mientras los congresistas, los miembros de inteligencia, aliados estratégicos, inversores y demás invitados; observaban las imágenes desgarradoras. Reconocí los rostros de los niños y de los hombres, incluyendo el de Albert Missan. Mi corazón se aceleró y de inmediato tuve que desviar la mirada.
Este era el resultado de meses de trabajo encubierto, de ver cosas que me perseguirían para siempre.
Antes de que alguien pudiera reaccionar, las puertas del salón se cerraron con un estruendo, y agentes armados irrumpieron en el lugar, bloqueando todas las salidas. El caos se desató mientras los presentes intentaban comprender lo que estaba sucediendo, muchos de los miembros armados que permanecían en aquel espacio tomaron sus armas a la defensiva, haciéndome entrar en un estado de shock.
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Secretos de Poder
RomanceAvril Spinster, es una joven brillante y valiente, que regresa a Estados Unidos después de años en el Reino Unido. Su vida da un giro inesperado cuando se enamora de dos mujeres: la misteriosa profesora de política de las democracias modernas, Charl...
