Capítulo 17: Inolvidable.

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09 días antes del Congreso de Inteligencia Nacional. Manhattan, Nueva York. Departamento de Avril.

Por alguna razón no podía dejar de ver a Aleene, que no dejaba de sonreír. Su sonrisa se ampliaba y se disminuía constantemente, viendo las reacciones de la mujer a su lado.

— Avril... — Susurra viéndome fijamente por primera vez desde que hice aquella pregunta.

Ella me habló de esto hace escasas horas, ahora parece que se encuentra totalmente en pánico de pensar que puedo enterarme de que pasa exactamente en este lugar.

— El palacio es la mazmorra más asquerosa, pero placentera que puedas conocer. —Comienza hablando Edevane mientras se relame los labios, haciendo una pausa, demasiado larga antes de continuar. — Se llama así en alusión a que es un juego liderado por tres reinas, que emulan al rey del ajedrez, ellas son: Reina Blanca, reina roja y reina...

— ...Cordovan — Completa la menor logrando que la mujer a su lado sonriera y apretara su agarre en el muslo. — Es mucho más que una mazmorra, no es solo sado, hay mucho más; demasiado más. —

No sabía como descifrar la actitud de Charlotte hablando de este lugar, era como si se desconectara de la realidad cuando habla de ello.

Es absurdo el poder que tiene este lugar sobre mi profesora.

— Ahora si quieres hablar... — Dice la directora estirando su mano para que llene su vaso de aquel líquido nuevamente. — Solo fue nombrar a tu reina y se te suelta la lengua... — Lleno el vaso sin dejar de ver a mi profesora que parecía estar perdida en sus propios pensamientos.

— El palacio es una antigua edificación, móvil, porque puede construirse en cualquier lugar del mundo, donde muchas personas da rienda suelta a sus placeres — Comienza hablando la mujer mayor mientras se lleva a sus labios el vaso. — A cualquier forma de placer que puedas imaginarte, ella tiene razón, es mucho más que una mazmorra.

Aquellas palabras me dejan reflexionando sobre qué cosas podrían suceder en ese lugar, hacían demasiado énfasis en que los placeres no solo tenían que ver con dolor para ser "malos".

— ¿Rienda suelta a sus placeres? — Es la pregunta que puedo hacer más decente en este momento.

— Créeme que cualquier cosa que te estés imaginado ocurre ahí, durante un juego, muy parecido al ajedrez. — Se relame los labios girando a ver a su esposa pasando su mano por el escote antes de volver a hablar. — El placer es el protagonista, no importa nada más que satisfacer a estas tres mujeres. — Sigue su recorrido sin mirarme, solo acariciando a la mujer que tiene en frente. — Ellas solo se encargan de coleccionar figuras de la realeza, a la condesa la tienen por ejemplo... —

Aleene vuelve a verme sonriendo sin dejar de acariciar a la mujer frente a ella, sonriendo ampliamente mientras lleva su vaso nuevamente a su boca.

— ¿Ahí se conocieron? — Sabiendo perfectamente que la respuesta de aquella pregunta es negativa.

Charlotte vuelve en sí, quitando la mano de Aleene de su escote y tomándose completamente el contenido en su vaso, volteando a verme y dejando su mano sobre mi rodilla como si fuera una especie de señal de apoyo.

— Ella me llevó al palacio, y ahora no sabe como sacarme. — Responde riendo sin dejar de vernos a ambas. — Aunque no soy de su reino, compartimos momentos interesantes algunas veces ahí... —

— ¿Su reino? — Pregunto intentando darle contexto en mi cabeza a lo que ella menciona.

— Hay tres reinas, tres reinos. — Responde como si aquello era bastante obvio. — También hay una segunda, que es la reina del ajedrez, hay alfiles, caballos y torres. Entre ellos puede haber relaciones, encuentros casuales o fantasías, mientras eso complazca a la reina o ella lo permita. — - Y si, si puede haber invitados, en general los hay, ellos no tienen reino ni conocimiento de que existen, simplemente se asigna a quien los requiera. — Comenta levantando los hombros y llevando su espalda al respaldar mientras se cruza de piernas. — Todo juego de ajedrez necesita peones. —

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