En el cielo.
En el inmenso cielo encuntras muchas bellezas; las esponjosas nubes que dan ganas de tocarlas, las bellas aves que atraviesan el firmamento en busca de su hogar, el embelesante tono azul que recubre el mundo. Claro, todo en el cielo es hermoso, y ¿como no? Si esta lleno de maravillosos angeles que cuidan a sus seres queridos recubriendolos con sus alas desde el mas alla.
En el claro e iluminado dia el cielo es hermoso.
Pero ¿en la noche?
En la noche, simplemente... La noche
A nadie le gustan, son oscuras, desoladas, solitarias, frias y, ciertamente, peligrosas.
Nadie disfruta de la noche, ni si quiera los demonios, que ellos ataquen de noche no significa que las dinfruten. Ellos no disfrutan la noche, disfrutan alimetarse de noche, lo que es diferente.
Los demonios terrenales que atacan de noche, noches que no disfrutan, son tan escalofriantes que hasta los angeles del cielo siente repudio hacia ellos, evitando acercarse mucho al limite del firmamente - por el que pueden ver a sus seres queridos - cuando la oscuridad cae y los demonios despiertan, los angeles se apartan y les dejan el camino libre a las deidades de la oscuridad, los angeles se apartan dejando desprotegidos a sus seres queridos, quienes tienen tanto - o mas- miedo como ellos a aquellas bestias que atacan en la soledad del manto oscuro que cubre el firmamento.
Por eso, y mas, las noches son odiadas, y es que las noches...
Las noches son tan sombrias que ni siquiera la brillante luz de las estrellas resplandecientes o la imagen de la hermosa luna que guia el camino del corazon perdido logran hacer que las personas aprecien la noche. Pero claro, habia algo que hacia - al menos un poco - hermosas las noches; cuando festivales eran celebrados los aldeanos llenaban el cielo nocturno de miles de luces de colores.
Dichas luces de colores se conocian como fuegos artificiales, algo peligroso pero demasiado hermoso, asi como en su tiempo lo fue Hakuji, ahora conocido como el demonio Akaza, tercera luna superior, pero, en aquellos tiempos que era humano, tiempos que obvio que no recordaba, era un joven realmente apuesto aunque bastante peligroso, como un fuego artificial...
Fuego artificial...
- Son tan hermosos - Admiraba la chica con su dulce voz - Me encantan los fuegos artificiales - dijo con alegria, palabras que el chico no pudo responder porque estaba embelesado mirando a la joven doncella, quien, a parecer del chico, bajo la luz de los fuegos artificiales brillaba como toda una reina.
Pues para el eso era, su reina, su princesa, su amada, su vida, su todo.
- Prometo que el proximo año, esto se repetira - Dijo el con una sonrisa tan grande como su alegria, que en ese momento era inmensa, mientras miraba a la bella mujer.
Ese recuerdo lo sacudio, siempre recordaba esa escena cuando veia esas luces en el cielo, pero nunca lograba recordar quien era realmente la chica, ni si quiera un poco mas de su aspecto aparte de su delicada figura, bonitos ojos y dulce sonrisa, junto con su amor a los fuegos artificiales.
Fuegos artificiales...
Esas palabras siempren ponian tenso cada nervio del demonio - Quien en la cima de una montaña veia los fuegos artificiales que lanzaron por un festival en un publo del cual ni el nombre sabia - ¿la razon? Ni el la conocia, simplemente lo ponia tenso pero no irritado, cosa que no comprendia para nada.
Sabia que esas luces que ahora iluminaban sus ojos tenian que tener alguna relacion con su vida de humano, vida que no le importaba, a menos que los fuegos artificiales fueran mencionados.
No sabia porque, pero siempre que habia un festival en algun pueblo, el en vez de atacar al tumulto de gente, se hacia en un lugar alto y apartado esperando ansioso las coloridas explociones que aceleraban su corazon; aunque el en parte sabia que ese acelere de su corazon no era por los fuegos en su totalidad, si no por un recuerdo que su subconsiente se negaba a olvidar pero que su conciente no lograba recordar.
Aunque habia algo que si recordaba cada vez que via los fuegos artificiales
Koyuki
El nombre se reprodujo en su mente cuando el primer fuego artificial ilumino el cielo; y se repitio con cada luz que se alzaba en el vasto firmamento.
¿De quien era ese nombre? El no lo sabia, pero se moria por saber, y sospechaba que era el nombre de dicha chica, aunque seguro no estaba.
Lo unico que sabia es que ese nombre le llenaba el pecho de regocijo y melancolia ¡AL MISMO TIEMPO!. Cosa que el no entendia, pues como demonio solo sentia ira y sed de pelea, pero al recordar dicho nombre sentia un revoltijo de emociones que lo dejaba vulnerable, cosa que obviamente odiaba. Y aun asi seguia viendo todos los fuegos artificiales porque de alguna forma le hacian sentir que quien fuera dueña de ese nombre le acompañaba y que ser vulnerable ante esa precensia estaba bien.
Claro que dicha precensia debia de estar muerta, eso lo ponia aun mas triste, aunque sin saber la razon.
Simplemente pensar que la chica de nombre Koyuki habia muerto lo ponia muy triste, y la idea de haber podido ser el quien le quito la vida recien cuando se transformo en demonio lo ponia peor.
Si bien él no comia mujeres, tampoco es como que hubiera tenido dicha restriccion siempre, o al menos el cree - ya que no recuerda - que cuando inicio como demonio comia mujeres y hombres, sin importarle, asi que la posibilidad de haber sido el quien la mataba seguia estando vigente.
Apesar de estar en ese lugar, con recuerdos bonitos aunque melancolicos, y esa hermosa vista, el se sentia... Mal, triste, solo... Se sentia...
Un mounstro.
Cómo todos los humanos lo describían - aunque no solamente a él -, mounstros eso eran ellos para los humanos; y aunque él no podía negar algo de verdad en dichas palabras, porque el mismo odiaba a los demonios, y por ende así mismo, aunque claro no por eso iba a dejar que lo asesinaran, su orgullo de guerrero no lo dejaría.
Pero siempre en esos momentos ante los fuegos artificiales pensaba en dejarse asesinar por la luz del sol, tal vez por algún cazador de demonios, o incluso suicidarse por la simple posibilidad de encontrarse con aquella bella doncella.
Aquella con la que sueña, la que concidera haber amado, la de bella sonrisa, la que recuerda en entre sueños y aspira lograr conocer.
Aquella joven mujer cuyo nombre es lo único que recuerda, y solo de el se acuerda al ver los fuegos artificiales...
Akaza tiene una correlación en el cerebro, simplemente ve la hermosura que ilumina el cielo nocturna y la piensa:
Koyuki
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Besos
Los quiero, gracias por el apoyo.
Nos leemos luego.
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Tu y Yo One-Shots
FanfictionUna serie de pequeñas historias de Demon Slayer Kimetsu No Yaiba. Contiene historias sobre los ships Tankana-Inoaoi-ZenNezu-GiyuShino-ObaMitsu-SaneKana- etc
