Cuando somos adolescentes nos dicen que es la etapa de cuestionarnos, de cometer errores, de actuar y después pensar. ¿Qué pasa si tienes 24 años, ya has vivido tu adolescencia y descubres que aún te quedan cosas por cuestionar, por cambiar? De rep...
La alarma suena a las 9 en punto, Victoria la apaga sin demorar ni siquiera 2 segundos. Se levanta enseguida, y comienza a vestirse. La observo con mis ojos entrecerrados, esperando al menos un buenos días, al verla voltearse cierro mis ojos fingiendo estar dormida. Ella pasa de mí como si nada, yendo hacia el baño y cerrando la puerta.
Me remuevo en la cama, no sabía qué hacer... Si esperar a que me despierte ella, o levantarme y comenzar a aprontarme para no hacerla llegar tarde. Opto por la primera opción, maldiciéndome por dentro al pensar en qué momento me volví tan dependiente.
Minutos después la escucho salir, y una voz suave se escucha cada vez más cerca de mi rostro...
-Valentinaaa- Susurra mi nombre en una especie de cantito -Buenos diiiaaas- Su nariz cosquillea en mi rostro provocándome una risa
-Ya voy- Abro mis ojos y no llego a incorporarme cuando siento sus labios sobre los míos. -Humm que rico beso- Cierro mis ojos esperando algunos más
-Vamos puñeta que voy a llegar talde- Me regaña, mientras se aleja buscando algo en su bolso.
Ella era la primera en suplicar más horas en la cama, aunque eso no implicara sexo, sino estar tranquilas disfrutando de no hacer nada en específico, más que nuestra compañía. Pero cuando de sus obligaciones se trataba, de su carrera, no había nadie que la hiciera quedarse, y eso me encantaba aún más.
Me levanto enseguida, hago mi rutina de skin care en 7 minutos, para comenzar a maquillarme un poco. Salgo del baño con tiempo de sobra, y por suerte ya tenía en mente que iba a usar para una tarde relajada en el estudio. Hoy tenía el día libre, Marcos reservó el vuelo a L.A mañana por la noche para que pudiera disfrutar del fin de semana en PR.
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-Bien estoy lista- Tomo mis lentes de la cartera, mientras Victoria me examina de arriba abajo
-Esté eh bombón que yo me comí anoche?- Pregunta mientras aborda mi cintura desde atrás, rodeándome con sus brazos. Yo sonrío ante el comentario. -Diablo que culo tiene- Cuela su mano por mi falda, apretujándome una nalga.
-Victoria comportate- Le pido con una mirada de súplica. Ella se aleja acomodando la tela de mi falda con sus dedos, volteándose para tomar las llaves de su auto, las coloca en su dedo como si fuese un anillo. -Ya me calmé- Levanta sus manos haciendo un gesto a la defensiva.
Llegamos al estudio, duda si tomar mi mano o no, a lo que la sorprendo tomando la iniciativa. Rápidamente entrelazo nuestros dedos, no puedo ver sus ojos porque lleva lentes puestos, pero una media sonrisa escapa de sus labios cuando esto sucede. Ella va al frente, y me guía por los pasillos de la disquera, yo solo puedo observar la decoración y el olor particular a ropa nueva que emanaba de las paredes... El silencio era completo, no se sentía ni el ruido de nuestros pies sobre el suelo, por la alfombra que se encontraba en todo el establecimiento. Nos acompañaba Mauro y Mariana, que conversaban metros más atrás.