Dos semanas después de volver de Matsuyama sin nada concluido con Takagi.
La tarde se había teñido de tonos naranjas y púrpuras, y el mundo parecía detenerse mientras Nishikata miraba fijamente la pantalla de su teléfono. "Visto." Esa palabra se clavó en su mente como una sentencia. Takagi había leído su mensaje, pero no había respondido.
Se dejó caer en su cama con un suspiro pesado, el teléfono todavía en la mano. ¿Y si realmente era demasiado tarde? ¿Y si ella había decidido seguir adelante sin él? La sola idea le provocaba una punzada en el pecho.
Se llevó una mano al rostro, intentando ahogar el torbellino de emociones que lo embargaba. Durante semanas, había luchado contra la culpa, el arrepentimiento y la nostalgia. Pero ahora, más que nunca, sentía la desesperación de haber dejado escapar algo irremplazable. Nishikata decidió salir de casa. El aire se sentía denso, y estar encerrado solo empeoraba las cosas. Caminó sin rumbo fijo por las calles del vecindario, pasando por lugares llenos de recuerdos con Takagi. La banca del parque donde ella solía esperarlo, la tienda de dulces donde siempre terminaba comprando algo por insistencia de ella, incluso el puente donde alguna vez se quedaron hablando hasta que cayó la noche.
—Nishikata, ¿eres tú? —La voz de Mano lo sacó de sus pensamientos.
Giró y la vio acercarse con una expresión preocupada.
—Mano... —murmuró, intentando sonreír.
—Hace tiempo que no te veía. ¿Estás bien? Pareces... perdido —dijo ella, deteniéndose a su lado.
Nishikata dudó antes de responder. Sabía que Mano era perceptiva, pero no quería cargarla con sus problemas.
—Solo... he estado pensando en muchas cosas —respondió evasivamente.
Mano frunció el ceño, pero decidió no presionarlo.
—Bueno, si necesitas hablar, sabes que siempre puedes contar conmigo —dijo con una sonrisa amable.
Él asintió, agradecido por su consideración.
—Gracias, Mano.
—Por cierto Nishikata ayer me encontré con el Padre de Takagi y me dijo que el abuelo de Takagi fue hospitalizado de urgencia, quizas por ello, ella, no nos responde a los mensajes.
—¿QUÉ el abuelo de Takagi esta en el hospital?, tengo que irme adiós y gracias Mano
y se fue corriendo a donde sabe donde dejando a una Mano sorprendida por lo que acababa de ver pero con una pequeña corazonada de hacía donde iba a acabar esto.
Mientras tanto, Takagi observaba el cielo desde la ventana de la habitación de sus abuelos en Matsuyama, pequeño pueblo rodeado de colinas verdes. Había decidido pasar un tiempo allí para reflexionar y porque su abuelo fue hospitalizado, lejos de todo y de todos. Las semanas anteriores la habían dejado agotada emocionalmente, y estar en un lugar tan tranquilo le permitía pensar con claridad.
Recordaba cómo su abuelo siempre decía que las estrellas parecían más brillantes en el campo. Esa noche, mientras las observaba, pensó en Nishikata en lo que paso cuando fue a verla y lo que paso después. Se preguntaba si él estaría pensando en ella tanto como ella en él.
Habían pasado tantas cosas entre ellos, y aunque el enojo y la tristeza aún seguían presentes, no podía ignorar cuánto lo extrañaba. Cada pequeño detalle, cada broma, cada sonrisa... Nishikata era parte de su vida, de su mundo, y no sabía cómo sería ese mundo sin él.
"¿Qué debo hacer...?" pensó para sí misma, abrazando sus rodillas. El sonido de los grillos llenaba el aire, y el viento fresco le acariciaba el rostro. Decidió escribirle un mensaje, pero dudó. Quería decirle tantas cosas, pero al mismo tiempo, temía no ser capaz de poner sus sentimientos en palabras.
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El momento en donde nos perdimos NishikataXTakagi
RandomTodo era normal en la vida de nuestros protagonistas hasta que paso aquello que cambio todo. Podrán salir a delante o todo se descontrolara. Todos los personajes son de Sōichirō Yamamoto y los uso para mi historia salvo dos personajes que son creado...