décima parte.

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Es la voz de Harry, es su voz. El cantante no sabía muy bien lo que estaba haciendo, se quedó callado y volvió a escuchar:

-¿Louis? ¿Está todo bien? - Harry se escucha muy preocupado del otro lado de la línea, luego se oye como pide disculpas y se cierra una puerta. - ¿Louis? - repite pero esta vez con el tono de voz un poco más alto.

El de ojos azules se queda callado, su mente es un torbellino de pensamientos constantes, muchos sentimientos y emociones a la vez lo hacen todo más confuso. No sabe si contestar o cortar. ¡¿En qué momento pensó que esto era una buena idea?! Estaba muy arrepentido.

-Harry - por fin las neuronas de Louis hicieron sinapsis y pudieron contestar -No sé por qué te llamé. Solo... encontré el teléfono y... no sé, estoy muy borracho la verdad- soltó una risilla tímida al terminar de hablar, su rostro en este momento estaba teñido de toda la gama de rojos existente en la tierra, y fuera de esta también.

En Washington, el presidente suspiró muy profundamente y habló con voz muy calma.

-Está bien, ¿te encuentras en tu casa?

-S..si, estoy en mi casa- Louis no entendía cómo todavía no había metido ese maldito aparato en el fondo del océano.

-Okey, solo asegúrame de que estas bien, bebe mucha agua para que no tengas resaca mañana. - Louis no podía creer que era Harry el que le estaba diciendo eso. Deseaba desaparecer con todas sus fuerzas. -Debo colgar, estoy en una junta importante.

El melómano se sentía mil veces peor, estaba haciendo el ridículo, distrayendo a Harry, el cual sí hacía cosas que cambiaban vidas mientras él estaba borracho en su casa después de cinco cervezas. Se sentía verdaderamente patético.

-Es... Está bien Harry, siento mucho haberte molestado.- No le pregunten cómo, pero Louis oyó una sonrisa del otro lado. No sabe si fue el alcohol, las alucinaciones o sus ganas incontrolables de ver la sonrisa de Harry, pero hasta el día de hoy jura haberla escuchado.

-No pasa nada, Lou, no hay problema, nos vemos- dicho esto, la llamada se cortó y Louis se quedó mirando el teléfono por lo que parecieron horas. La voz de Harry resonaba en su cabeza, cada palabra repitiéndose como un eco interminable. La confusión seguía presente, pero había algo más, algo que no podía definir.

La promesa de un "nos vemos" de Harry no hizo más que mantenerlo hipnotizado y estancado en ese lugar. ¿El presidente quería verlo o no era más que una forma en la que él saluda? Podría haber sido tranquilamente una forma amigable de decir "adiós". Pero... ¿y si lo hizo consciente? ¿él aceptaría verlo? No era más que un músico que ama su banda y no tiene mucho más para dar que largas ausencias, muchas groupies, gritos y desveladas. ¿Harry sería capaz de querer eso? Se sorprendió pensando eso, en verdad el alcohol le había llegado al cerebro, H no había hecho nada más que responder de manera educada a su patética llamada.

Se levantó de la cama tambaleándose un poco por el alcohol, y se dirigió a la cocina. Llenó un vaso con agua y lo bebió de un trago, siguiendo el consejo de Harry. Mientras el agua bajaba por su garganta, se preguntaba por qué había llamado, por qué sentía esa necesidad de escuchar su voz.

-¿Qué estás haciendo, Louis? -murmuró para sí mismo, apoyándose en el mostrador de la cocina. Unos mechones de su cabello se acostaron en su rostro y con un gran suspiro y un movimiento de mano hacia atrás este lo acomodó. ¿Qué era todo esto?

-Él es el presidente de los Estados Unidos -dijo con una risa amarga en susurro-. Y aquí estoy yo, borracho y perdido en la vida. Tenía una banda muy famosa que se separó, me animé a seguir solista, hago cosas que no me gustan, no me permiten vivir mi vida como quiero, me obligan a ir a lugares que no me apetece, a hablar con personas que no me agradan. Yo solo quiero poder hacer lo que me gusta.-Suspiró - No puedo seguir así.

MR. PRESIDENTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora