-Logré que atrasen el lanzamiento solo por 48 horas. Tienes un auto ahora mismo en la puerta de tu edificio, te llevará hasta el aeropuerto directamente, allí tomaras un jet privado hasta Washington donde te presentaras mañana por la tarde en el hospital Children's Hope Medical Center junto con Make A Wish Fundation donde visitaras a unos niños que son fans tuyos y de tu música. Te enviaré todo el itinerario por mensaje. Luego me agradeces, apresúrate- y terminó la llamada.
Con la mochila en su hombro y el dedo en el botón de planta baja del ascensor ya no había vuelta atrás. En verdad estaba haciendo esto y una parte de él decía que se estaba volviendo loco, que no podía aparecer en la casa blanca sin avisar previamente en busca de Harry, el presidente.
El conductor lo recibió con una inclinación de cabeza y abrió la puerta trasera del automóvil. Louis se instaló en el asiento de atrás, con la mente llena de pensamientos y el corazón lleno de esperanza y nerviosismo. Durante el trayecto hacia el aeropuerto, las palabras de Jasper resonaban en su cabeza, junto con la imagen de los niños que lo esperaban en Washington. Esto era algo realmente importante que debía cumplir e iba a darle el peso que esto tiene. Su presente no giraba solo en su dignidad y Harry Styles, él debía cumplir con los niños, los cuales no estan enterados que se encuentran en el medio de esto y solo tienen la esperanza de conocer a su artista favorito.
Al llegar al aeropuerto, el auto se desvió por un camino que Louis no reconocía. Atravesaron un portón que parecía conducir directamente a la pista de los aviones, donde un jet privado relucía bajo el sol de la tarde, esperándolo con elegancia. Louis observó maravillado la escena, sintiendo la magnitud de todo lo que estaba viviendo.
El piloto y la tripulación lo recibieron con cortesía y eficiencia mientras subía a bordo. El interior del jet era lujoso pero confortable, con asientos de cuero suave de color crema y una pequeña mesa con refrigerios y bebidas que le gustaban, en serio pensó que habían estado hasta en el más mínimo detalle. Louis se acomodó en su asiento, el cual fue acompañado por una azafata, y observó por la ventana cómo el aeropuerto y la ciudad quedaban atrás mientras el avión comenzaba a rodar por la pista, previo al llamado del copiloto de abrocharse los cinturones y apagar sus celulares con el deseo de un viaje agradable para todos.
La adrenalina llenaban cada parte de su ser mientras el jet tomaba altura. Louis respiró profundamente, intentando controlar los nervios que lo embriagaban. Este viaje no era solo un viaje físico, sino un viaje emocional hacia un encuentro que podría cambiar su vida y la de Harry para siempre. No sabía como este podía tomárselo, su cabeza pasaba entre las millones de posibilidades de emociones que podía mostrarle el rostro de Harry cuando se enterase de todo: enojado, decepcionado, empático, triste. No era sorpresa de nadie que 'feliz' no estaba entre las opciones.
Durante el vuelo, Louis intentó mantener su mente en blanco, evitando deliberadamente pensar en lo que diría o cómo se comportaría al verlo de nuevo. En su lugar, se concentró en la vista desde la ventana del jet, observando el paisaje que se desplegaba debajo de él mientras el avión se acercaba a Washington. Cada minuto que pasaba lo acercaba más a su destino y a la conversación inevitable que necesitaban tener aunque fuera capaz de dar todos sus millones a cualquier persona con tal de que nunca existiese o él dejase de hacerlo, lo que fuera mejor.
El sol comenzaba a ponerse en el horizonte cuando el jet finalmente comenzó su descenso hacia el suelo norteamericano, luego de un largo viaje de 7 horas. Louis se encontró observando pensativo la silueta de Washington, como el sol iba dejando de mostrarse, sintiendo cómo el peso de la situación se intensificaba con cada segundo que pasaba; y con ello el mismo peso sentía en su cuerpo, cada parte de él era como si tuviese atado un pedazo de hierro. Sus pisadas eran igual a como si tuviese dos zapatillas de cemento. Sentía demasiada culpa y remordimiento, ¡como podía ser tan estúpido de no haber visto el master antes de enviarlo!
Al salir del jet, fue recibido por un chofer uniformado que lo esperaba en la pista. Sin perder tiempo, Louis se despidió cortésmente del piloto y la tripulación antes de seguir al chofer hacia el estacionamiento donde lo esperaba una camioneta con vidrios blindados y polarizados, en el interior los asientos se encontraban tapizados con cuero marrón. Durante el trayecto hacia el centro de la ciudad, Louis observó con curiosidad el imponente Monumento a Lincoln, iluminado por la luz del atardecer, mientras cruzaban el Puente Memorial de Arlington.
Finalmente, el vehículo se detuvo frente a un lujoso hotel conocido como "The Seraphim", un nombre que resonaba con la elegancia y exclusividad que Louis necesitaba en ese momento. La fachada imponente del hotel se alzaba frente a él, prometiendo discreción y confort. Bajo un nombre falso que siempre utilizaba para evitar atención no deseada, su reserva estaba lista y lo esperaba para asegurar su privacidad. Barry McLaughlin.
El chofer le deseó una estadía agradable mostrando sus rosadas mejillas agrupadas por la gran sonrisa que pareciera que lo caracterizaba, y Louis ingresó al hotel, siendo recibido por una decoración demasiado elegante junto a una pulcritud que solo un establecimiento de ese calibre podía ofrecer. El vestíbulo estaba adornado con un gusto exquisito, con música suave que llenaba el ambiente y un aroma delicado que invitaba a relajarse. Se acercó hacia el mostrados con sus gafas puestas.
-Buenas tardes señor ¿en que puedo ayudarlo? -dijo una agradable joven que vestía el uniforme del hotel con unos zapatos de tacón bajo los cuales sonaban en cada movimiento. Su voz era dulce, perfecta para que los clientes se sientan acogidos y cuidados por la empresa.
-Buenas tardes, mi nombre es Barry McLaughlin, tengo una reservación para el día de hoy.
La joven sin desordenar la bella sonrisa que le mostraba a Louis bajó su mirada hacia la pantalla de la computadora y tecleo unas pocas palabras en su teclado.
-Señor McLaughlin, lo estábamos esperando- sacó un papel que se acababa de imprimir y con una lapicera que siempre tiene a mano le tendió a Barry McLaughlin - Le pido una firma y aclaración en el último renglón por favor. Luego nuestro compañero Florence lo acompañará hasta su suite.
Con el bolígrafo azul Louis garabateó algo que no se entendía si en verdad allí decía Barry, y le devolvió todo a la muchacha con una sonrisa de oreja a oreja.
-Muchísimas gracias señor McLaughlin, espero que tenga una excelente estadía y lo que necesite siempre puede venir hasta aquí o marcar el número 9 en el teléfono y se comunicara directamente con nosotros. Bienvenido.
Dicho esto señaló con su mano abierta a un empleado del hotel parado junto a Louis el cual puede deducir que se trataba de Florence.
-Gracias- susurró Louis para dar por finalizado este intercambio de palabras. Se giró hacia Florence, el cual agarró las maletas de Louis y lo guio hacia el ascensor.
-Suba señor - le indicó- su piso es el número 6 habitación 619. Nos vemos allí- dicho esto presionó el botón del 6 y el de cerrar las puertas del ascensor pues el debía tomar el de carga para poder subir las maletas de Louis.
Una vez dentro de su suite, se tomó un momento para recoger sus pensamientos y relajarse antes de enfrentar lo que venía. Respiró hondo, sintiendo cómo la tensión de los últimos días comenzaba a ceder, y se preparó mentalmente para lo que sería su encuentro.
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MR. PRESIDENT
Fanfiction─El Presidente de los Estados Unidos va a dar una charla en la gala a beneficio del atentado a la zona pobre del estado de Alabama, que sucedió hace una semana. A la gala van a asistir muchas celebridades, y personajes del mundo de la música de di...
