vigesimoprimera parte

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Mientras caminaba por el elegante vestíbulo, las luces suaves y el ambiente tranquilo le dieron la oportunidad de reflexionar. El día había sido agotador. La conexión con Louis tuvo demasiada intensidad, y aunque había logrado mantener su compostura durante la mayor parte del tiempo, la conversación en el hospital había abierto una puerta a sentimientos que no lo dejaban tranquilo, sentía que iba a vomitar por todo esto nuevo, o viejo. Ni pensando en Nick lograba persuadir a su cabeza de la emoción que sintió al tenerlo tan cerca, del impulso a besarlo, al imán de sus ojos de buscarlo entre la gente y seguirlo siempre porque le dolía no estar cerca de él, físicamente le dolía. Fue entonces cuando sucedió. Algo de lo más profundo de su cuerpo lo empujó, como si una fuerza silenciosa le dijera que no podía dejarlo ir así, sin más. Se movía solo, era como si no tuviera otra opción, era como si estuviera en un transe que las acciones que emitía eran completamente viscerales.

No sabía en qué habitación estaba Louis. Lo lógico habría sido preguntar a alguien de su equipo, hacer una llamada, mantener la discreción. Pero en lugar de eso, se dirigió directamente a la recepción. Sus acompañantes lo miraban, no sabían si debían permitir lo que hacía o era hora de parar esta locura y devolverlo a la Casa Blanca. Caminó ignorando las miradas de los empleados que, al reconocerlo, se pusieron automáticamente en alerta.

——Estoy buscando a un huésped —dijo con voz firme, aunque su pecho ardía—. Louis Tomlinson.

—Lo siento, señor presidente —respondió la mujer detrás del mostrador, nerviosa—. No tenemos a nadie registrado con ese nombre.

—Sé que está bajo otro nombre —replicó—. Pero está acá. Lo vi subir.

Sus ojos no temblaban. No hablaba como presidente, ni como figura pública. Hablaba como un hombre que decidió que tenía que charlar con él antes de que se fuera, no podía permitir que la oportunidad se escapara. Harry estaba rompiendo todos los protocolos presidenciales existentes estando ahí.

Regresó al ascensor, y se dirigió hacia la habitación de Louis. El corazón le latía con fuerza, y el nerviosismo le hizo sentir que el tiempo se ralentizaba a cada paso. Se detuvo frente a la puerta de la habitación, levantando la mano para llamar. No estaba seguro de lo que iba a decir, solo sabía que necesitaba hacerlo. En ningún momento pensó, nunca racionalizo lo que estaba por hacer, sus instintos lo movían y hacian que haga lo que estaba por hacer. Nada lo separaba de un animal.

-¿Louis? - llamó en voz baja, esperando que Louis lo escuchara.

Se quedó allí, en la puerta de la habitación, sintiendo una cantidad de emociones que no podía manejar. Su mano permaneció suspendida en el aire, a punto de tocar la puerta, pero se detuvo. La noche era tranquila, y el silencio en el pasillo parecía amplificar sus pensamientos.

Miró hacia la puerta y se preguntó por qué estaba allí, justo en ese momento. Louis estaba dormido dentro, agotado por el día. Pero Harry no podía dejar de pensar en la conversación que habían tenido, en cómo Louis había hablado sobre la libertad de ser uno mismo, sin restricciones ni secretos. El dolor en el pecho de Harry se intensificó mientras pensaba en su propia realidad. Sabía que tenía a Nick, a quien amaba profundamente, pero su relación estaba envuelta en secretos y ocultamientos. Se preguntaba cómo sería vivir en un mundo donde no tuviera que esconderse, donde pudiera caminar de la mano con la persona que ama sin temer a las miradas o a los susurros, sin perder el trabajo y que no sea un impedimento para cumplir su sueño. Louis había descrito una libertad que parecía tan distante para él, una libertad de la que solo podía soñar, una que estaba muy lejos de ser su realidad.

Harry sintió una punzada de tristeza al pensar en la vida que llevaba. Nick estaba dispuesto a mantener su relación en secreto, y Harry lo respetaba por eso. Pero, a pesar de ese respeto, el hecho de no poder ser abierto con su amor lo hería profundamente y sabía que a su pareja también lo hacía. No era solo el secreto lo que le pesaba, sino el sentimiento de tener que ocultar algo tan esencial y hermoso como el amor. La carga de mantener esa fachada lo consumía, y cada vez se sentía más atrapado en una vida que no le permitía ser completamente él mismo. Y Nick estaba dispuesto a hacerlo por él, había rechazado su libertad para compartir las horas que le sobraban a Harry de su día, se conformaba con verlo los días que él podía escabullirse e ir a su casa que compartían donde raramente se despertaban juntos al día siguiente. Con un suspiro, Harry comprendió que estaba parado frente a la puerta de Louis, deseando una libertad que sabía que no podía tener en su situación actual. Aunque amaba a Nick, el peso de no poder compartir ese amor de manera auténtica y visible le era cada vez más insoportable. La relación con Nick, aunque significativa, estaba llena de sacrificios y silencios que le pesaban en el alma.

Finalmente, se dio cuenta de que no podía tocar esa puerta, no podía entrar y despertar a Louis. Tenía que respetar a Nick y todo lo que él le dio. Lo más preciado de una persona para Harry, su libertad.



Espero que hayan disfrutado este capítulo, fue corto pero bastante fuerte. Se vienen lindos capítulos

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los,las y les tkm

mmica

nos vemos en el proximo que será muy pronto xox

MR. PRESIDENTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora