decimoctava parte.

500 26 8
                                        

Después de que Louis terminara de cantar, el despacho quedó envuelto en un silencio denso, cargado de emoción. Harry permaneció en el mismo lugar, sus ojos fijos en Louis mientras este ya había terminado la última estrofa. La letra había sido como un bálsamo para el dolor que ambos habían llevado durante años, y el silencio que siguió estaba impregnado de una mezcla de dolor, nostalgia y una inesperada claridad.

Harry rompió el silencio, su voz era suave pero con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.

- Lou, esa canción... - Hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas. - No puedo creerlo... Es algo que siempre he llevado conmigo, algo que nunca he podido soltar. Cuando me dijiste que te ibas a Londres, cuando me dejaste sin una palabra más, me dolió más de lo que imaginas. Esperé que aparecieras en mi universidad por años, todos los días cuando llegaba a mi habitación deseaba que estés ahí dentro, esperando por mi. Por eso me sorprendí tanto hoy cuanto te vi. No pensé que en algún momento esto iba a suceder. Verte ahí parado luego de tantas noches dormirme llorando en mi almohada era como un sueño. Pero un sueño que llegó muy tarde.

Louis respiró hondo, sintiendo arrepentimiento . - Me arrepentí durante muchos años, Harry. Pensé en ti constantemente, en lo que podría haber sido si hubiera tomado una decisión diferente. Pero, con el tiempo, llegué a aceptar que todas esas decisiones me llevaron a convertirme en la persona que soy hoy. No sería quien soy sin ese camino, sin esos errores. Además mira la persona en que te convertiste, eres el puto presidente de los Estados Unidos, Harry. Yo por nada del mundo podía quitarte eso, estudiaste muchos años y te preparaste muchos más para ser quien eres hoy. Conmigo tu destino sería acompañarme a los bares a cantar y que nos paguen con un plato de papas fritas.

Harry parecía reflexionar sobre las palabras de Louis, su expresión suavizándose un poco. - Entonces, ¿no te arrepientes de todo lo que pasó?

Louis negó con la cabeza, sus ojos llenos de sinceridad. - Ya no. Porque entiendo que todo lo que vivimos, lo bueno y lo malo, nos hizo quienes somos ahora. Tú te convertiste en presidente, Harry, como te dije, a mi lado eso no hubiera sucedido. Y quien sabe si nuestra relación hubiera funcionado fuera del festival. Nunca me hubiese perdonado que no puedas seguir tu sueño por haber venido conmigo. Estabas terminando la universidad, rodeado de personas que te querían, con un sueño que era cuestión de tiempo para que se cumpla. Yo no podía sacarte todo eso Harry, para llevarte a vivir en un sótano húmedo conmigo.

-Pero no tenía libertad, aún no la tengo. Y sé que a tu lado hubiera sido libre, y hoy sería otra persona. Hubiera mostrado mi verdadero yo. Este traje por momentos me queda grande, nadie más que personas contadas con los dedos saben lo que siento en realidad. No digo que no me guste mi trabajo, solo que no me gustan sus clausulas.

Louis le tomó las manos, en verdad quería que entienda que él tenia buenas intenciones. Al momento de hacerlo sintió una corriente eléctrica a través de sus brazos que viajo directo hasta su corazón, haciéndolo bombear sangre mucho más rápido y generarle una taquicardia.

-Ya lo serás, en algún momento, de eso estoy seguro. Es parte de tu ser. Vas a encontrar la persona indicada, por la cual no te importará qué digan los otros. Si te miran cuando estas de la mano, si te gritan groserías cuando te besa en la calle. Querrás llevarlo a todas las fiestas y terminar las noches con él. Y ahí, es cuando vas a sentir la verdadera libertad. La libertad, Harry, no es solo hacer lo que quieres sin restricciones. Es estar con alguien que te entienda, alguien que te apoye y te acepte tal como eres, y que no te importe si los demás no lo hacen. - Su voz era suave pero firme, reflejando la pasión de sus palabras. - Es sentir que puedes ser tú mismo sin miedo, que puedes compartir tus miedos, tus sueños, tus errores, y saber que esa persona estará allí para ti, sin juzgarte.

MR. PRESIDENTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora