-Ok, té será- miró hacía su hombro derecho y en un instante apareció un señor que nunca había visto. Era un hombre de mediana edad, con el rostro marcado por años de trabajo duro y una expresión tranquila que parecía conocer cada rincón de aquella enorme casa. Vestía un uniforme sencillo, impecable, que contrastaba con la sencillez de su presencia. No era alguien que llamara la atención, pero había en él una calma y una eficiencia que irradiaban confianza.
Louis lo observó mientras se acercaba con pasos seguros y medidos, llevando una pequeña bandeja con tazas y una tetera humeante. Se movía con la naturalidad de quien ha hecho ese recorrido cientos de veces, casi como si la Casa Blanca fuera su segundo hogar —porque, en realidad, lo era.
Sin necesidad de palabras, el hombre supo exactamente dónde colocar cada cosa, sin interrumpir la conversación ni el ambiente delicado que aún flotaba en la sala. Louis sintió, por un momento, que aquel hombre era una figura silenciosa pero imprescindible, una presencia discreta que ayudaba a sostener el orden detrás del escenario del poder. Se retiró sin hacer ruido, dejando atrás el aroma del té recién servido.
Miró la taza frente a él, consciente de que, a pesar de todo, pequeños gestos como ese ayudaban a calmar la tormenta que llevaba dentro. Comenzó a jugar con su cuchara mientras el rizado agradecía al empleado por su servicio y este abandonaba la sala dejando a ambos chicos en soledad.
-En seguida nos traerán el tiramisú, ya quiero que lo pruebes- Harry parecía muy emocionado al respecto.
-Sabes que estas hablando con un especialista en el tema, ¿no, Harold?- su voz salió muy juguetona acompañada de una risilla ahogada en su garganta.
-Lo sé, por eso apenas me dijeron el menú no dudé ni un segundo en enviarte un mensaje, sabía que no podía ser coincidencia que esto suceda. Tiramisú y Louis en el mismo país al mismo tiempo.
—Tenés que tener mucho coraje para invitarme a comer tiramisú —murmuró, alzando la vista con una ceja apenas levantada—. No cualquiera se arriesga a que lo critique un experto.
Harry rió, esa risa que siempre parecía sacarle un poco del traje de presidente y lo dejaba más cerca de ese chico con hoyuelos y voz suave que Louis había conocido mucho antes de toda esta locura.
—Confío en Doris. Pero si no te gusta, prometo mandarla a prisión.
—Qué considerado —dijo Louis, tomando un sorbo de té con gesto burlón—. El pueblo te va a adorar por eso.
—Contigo ya tengo suficiente.
Harry lo dijo tan natural, tan rápido, que por un momento Louis no supo si era una broma o si se le había escapado de verdad. Lo miró un segundo más, buscando una pista en su expresión. Pero el rizado solo tomó su taza y bebió con total tranquilidad.
Louis sonrió, más para sí mismo que para él, y dejó que ese momento flotara unos segundos en el aire, sin interrumpirlo.
Harry se inclinó apenas hacia atrás, dejando la taza sobre el platito con un gesto calmo. Lo observaba de forma discreta, como si no quisiera interrumpir la paz que, por fin, se había instalado entre los dos.
—¿Dormiste bien? —preguntó, y aunque era una pregunta común, en su tono había un cuidado que no pasó desapercibido.
Louis asintió, dejando la cuchara dentro de su taza.
—Lo suficiente para no desmayarme en el avión —respondió, bajando la mirada a la mesa—. El hotel estaba bien.
Harry no agregó nada. Solo asintió con una pequeña sonrisa que no se extendió demasiado. El silencio volvió a colarse entre los dos, pero ya no era incómodo.
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MR. PRESIDENT
Fanfiction─El Presidente de los Estados Unidos va a dar una charla en la gala a beneficio del atentado a la zona pobre del estado de Alabama, que sucedió hace una semana. A la gala van a asistir muchas celebridades, y personajes del mundo de la música de di...
