decimotercera parte.

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La mañana se deslizaba por la ciudad, indiferente a como se sentía Louis. Sentado frente a su escritorio, el reloj parecía avanzar demasiado rápido mientras sus ojos no podían apartarse del correo electrónico abierto en la pantalla. La canción, enviada por error, resonaba como un huracán en su mente. Parecía morboso ya que todavía estaba mirando el email que le habían mandado de la copia de la canción ya lista para reproducir en las plataformas.

Cada nota, cada palabra era un recordatorio doloroso de lo que había mantenido oculto durante tanto tiempo. Louis se encontraba en medio de un laberinto de emociones, tratando desesperadamente de encontrar una salida que no existía. "¿Cómo pude cometer este error?", se preguntaba una y otra vez. No podía evitar pensar en cómo podría llegar a afectar a Harry en su carrera y vida personal, esto claramente tendría consecuencias en él también, ¿ y si piensa que lo hizo a propósito, que todo fue un plan para hacerlo sentir mal? Un frío le recorrió toda la columna vertebral, seguro el rizado lo odiaría. Si cerraba los ojos podía ver muy claramente las dos esferas color verde mirándolo con suma decepción. Nunca le creería que fue un accidente. Para un presidente que aún se encontraba en el clóset, la revelación pública de estos sentimientos podría desencadenar una guerra mediática. Todos querrán saber sobre su intimidad, sobre su historia, y es algo que Louis nunca se perdonaría, porque Harry es más que esto, es un presidente excelente, cuando su país lo necesitó allí estuvo, no solo dictando leyes que eran sumamente necesarias, sino que también se arremangó su camisa y puso manos en la obra. Él no podía sacarle lo único que el rizado siempre quiso. Los opositores políticos aprovecharían cualquier oportunidad para socavar su autoridad, utilizando su sexualidad como una herramienta para desprestigiarlo.

Louis sabía que no solo había puesto en riesgo su propia privacidad, sino también la integridad y el bienestar del hombre que alguna vez amó. La canción, con sus notas y palabras reveladoras, tenía el potencial de alterar no solo su vida, sino también la de Harry y, por extensión, la del país entero.

La melodía se deslizaba como una serpiente en su conciencia, revelando secretos que prefería mantener enterrados. Era como si cada acorde fuera un susurro, una invitación inadvertida a un mundo de emociones que nunca había pretendido compartir tan abiertamente. Nunca estuvo en su cabeza compartir esa parte de su historia. Le gusta que sea íntima y secreta, que nadie más sepa de ella, de alguna forma u otra sabía que una parte de él seguía puro, seguía siendo ese Louis el cual no existe en la realidad y que lo cruel que es la vida lo ha desvanecido.

Y entonces, la pregunta más angustiante de todas se abrió paso en su mente: ¿Cómo podría Harry no ver a través de esto? ¿Cómo podría no reconocer las palabras que hablaban de él, de sus ojos verdes como esmeraldas y de los momentos robados entre ambos? Louis sabía que era solo cuestión de tiempo antes de que Harry la escuchara y entendiera lo que en verdad significaba. No vamos a mentirnos, no estaba muy escondido tampoco.

Sintió una sensación de impotencia mientras su mente se agitaba entre ideas desesperadas y la cruel realidad de lo irreparable. Intentó imaginar cómo Harry podría interpretar cada verso, cómo podría relacionarlo todo con ellos dos. Cada posibilidad le hacía estremecerse, porque sabía que cualquier camino que tomara a partir de ahora cambiaría sus vidas para siempre. Algo seguro era que él iba a darlo todo para que la de Harry quede como está.

Y así, en medio del silencio opresivo de la habitación, Louis se enfrentaba a la inevitabilidad de un encuentro que había evitado durante tanto tiempo. Pero luego de tomarse este momento de reflexión tomó una decisión, viajaría hasta Washington para hablar con el presidente de los Estados Unidos.

Se paró de su silla de una forma muy brusca, de la misma manera tomó su teléfono y marcó el número de Jasper. Su cerebro solo gritaba una cosa, solo había una idea en él, atrasar ese lanzamiento hasta que logre llegar a Washington y después que sea lo que Dios quiera.

-Lou...- intentó decir Jasper, pero una vez más fue interrumpido por la exasperación en la voz de Louis.

- ¿Qué puedo hacer para que atrasen el lanzamiento de la canción? Haré lo que sea, las giras que quieran, iré a todos los eventos aunque no me gusten, me mostrare con las personas que deseen, solo necesito un día o dos- Sabía que para Jasper oír esas palabras salir de la boca de Louis era como una dulce melodía, siempre era él quien debía luchar para que Louis se presente en premiaciones, eventos, firmas, entre otras cosas. Si fuese por el cantante solo se dedicaría en hacer música, que es lo que más ama, cantar en algún bar de malamuerte y que su pago sean dos cervezas bien frías. - Necesito tu ayuda.- Luego calló para poder escuchar a su manager hablar del otro lado de la línea.

- No quiero quejas luego cuando te obligue. - Jasper esperó a que Louis le diga algo, pero como no sucedió prosiguió él- Intentaré comunicarme con Craig Stringer, no te prometo nada, dame media hora y me vuelvo a comunicar contigo.

Craig Stringer es el CEO del sello donde Louis había firmado, era muy difícil comunicarse con él, siempre estaba ocupado o de vacaciones, su secretaria pareciera que tampoco lo conocía. Tiene muchísimo dinero, más que todo Reino Unido se podría decir.

-Muchas gracias Jas, ¿Puedo pedirte una última cosa?- la voz de Lou ya parecía la de un niño pequeño pidiendo a su padre si le compraba un cono de helado luego de haber comido golosinas toda la tarde.

-Dime- dijo el manager mientras se escuchaba como tecleaba en su computadora.

-Necesito un avión que me lleve hoy mismo a Washington, sin escalas, inventa alguna excusa para utilizar el del sello- Del otro lado del teléfono Jasper tosió, no tenía ni idea de cómo iba a conseguir un jet privado para el día de hoy.

- Lo intentaré, no preguntaré nada porque parece serio, pero luego tendrás que contarme todo con mucho detalle- Louis realmente amaba a Jasper. A lo largo de su carrera, Jasper había sido más que un manager. Había sido su apoyo incondicional, su confidente y en muchos momentos, el único que lograba mantener a Louis centrado. Desde los primeros días en la industria musical, cuando Louis era solo un joven soñador con una guitarra luego de haber pertenecido a un la boyband más grande del mundo, hasta ahora que era una estrella consagrada en solitario, Jasper siempre había estado allí para él. Lo había ayudado a navegar por los altibajos de la fama, protegiéndolo de los excesos y las trampas del mundo del espectáculo. Jasper conocía a Louis mejor que nadie y siempre había sabido qué hacer en los momentos de crisis.

Y ahora, una vez más, Jasper estaba dispuesto a hacer lo imposible para ayudarlo. La confianza y lealtad que Louis sentía por su manager eran profundas. Con Jasper de su lado, sentía que podía enfrentar cualquier cosa, incluso un encuentro con Harry que podría cambiar sus vidas para siempre.

-Muchas gracias Jasper, en verdad gracias - La voz de Louis se oía muy sincera.

- Te llamo cuando tenga una respuesta -dicho esto terminó la llamada.

Entró a su habitación, su corazón latía muy rápido y sus piernas no dejaban de moverse, no podía creer lo que estaba por hacer. De pronto le apareció una pregunta en su cabeza ¿Qué le diría a Harry cuando lo viera? ¿Cómo haría para entrar y hablar con él? Buscó por toda la habitación dónde había escondido el teléfono que Harry le había dado, ya que luego del pequeño incidente de la otra noche lo ocultó para que no vuelva a suceder nada más. Tomó su mochila y lo tiró dentro junto con su pasaporte, billetera, cepillo de dientes, desodorante, perfume, cargador del teléfono, auriculares, una muda de ropa, su libreta de canciones y un bolígrafo.

Se detuvo un momento, respiró hondo y pensó si había olvidado algo. Decidió llevar también unas gafas de sol y una gorra, por si necesitaba pasar desapercibido. Miró alrededor de su habitación una vez más, asegurándose de que no se olvidaba de nada importante. Suspiró, cerró la mochila y salió de su habitación decidido.

Como si esto fuese una novela su celular comenzó a sonar y se trataba de Jasper.

-Jasper -atendió Louis.

MR. PRESIDENTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora