vigésima parte.

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Louis estaba sentado en el suelo, atando los cordones de los zapatos de un niño con una concentración muy profunda tratando de ser lo más cuidadoso que podía. El pequeño reía y charlaba animadamente, mientras el mayor sonreía, disfrutando del momento. Sin embargo, al terminar con el último nudo, levantó la vista y, a lo lejos, vio a Harry frente a una máquina expendedora que parecía estar dando problemas.

Harry estaba agachado frente a la máquina, intentando sin nada de éxito sacar una Coca-Cola. Observaba la máquina con frustración y ya casi resignación. Louis se reincorporó lentamente, su mirada fija en el presidente, sintiendo una ligera curiosidad. Comenzó a dar pasos muy lentos en dirección al rizado, era como si su cuerpo solo se moviera hacia aquella dirección.

Mientras se acercaba, Louis notó que estaba claramente estancado, moviendo los botones y golpeando suavemente la máquina sin ningún resultado. Con cada intento fallido, la frustración de Harry se hacía más evidente. Louis decidió intervenir con una actitud divertida acompañado de risitas.

- Parece que necesitas ayuda - dijo Louis, apoyándose en la máquina.

Levantó la vista, su mirada reflejando una combinación de sorpresa, alivio y vergüenza al notar que alguien se había dado cuenta de que era incapaz de sacar una gaseosa de una máquina por si mismo pero si lo era para manejar un país. - Sí, parece que esta máquina tiene una especie de conflicto existencial conmigo.

El ojiazul se inclinó para inspeccionarla, su cercanía a Harry creando una atmósfera de intimidad inesperada. Con movimientos precisos y confiados, empezó a manipular la máquina, sus dedos moviéndose con destreza. Harry lo observaba de cerca, notando la manera en que Louis se concentraba en la tarea de solucionar su problema como si fuera de él mismo con una calma que contrastaba con la frustración que el rizado sentía antes.

- ¿Sabes? La libertad que mencionabas antes... - dijo Harry, tratando de mantener la conversación ligera, pero con un tono que revelaba la profundidad de sus pensamientos -. Me parece que a veces es como esta máquina. Sabes lo que quieres, pero a veces las cosas simplemente no cooperan. -Sus ojos estaban en el cantante tratando de ser el primero en divisar su reacción.

Louis levantó la vista hacia Harry, una sonrisa juguetona en sus labios. - A veces solo necesitas un pequeño empujón. - Mientras hablaba, logró destrabar la máquina. La Coca-Cola cayó con un suave clic y Louis se agachó para recogerla.

Pero justo en ese preciso momento, Harry también se agachó para recoger la misma bebida. Louis se encontró cara a cara con Harry, a solo unos centímetros de distancia. El espacio entre ellos se cargó de una tensión palpable. La cercanía hizo que el pulso de ambos se acelerara. Louis podía sentir el calor que irradiaba el cuerpo de Harry y el sutil aroma de su colonia. Sus respiraciones se entrelazaban, creando un ambiente cargado de emociones no expresadas. Louis levantó la cabeza lentamente, sus ojos encontrándose con los de Harry, que también miraba fijamente. Descubrió que las pecas dentro de los ojos de Harry seguían allí y que se veían aún más lindos de lo que recordaba. También descubrió que le habían comenzado a salir unas pequeñas arruguitas al final de sus ojos demostrando el paso del tiempo y Louis sabía bien que se le habían hecho porque en su pasado su sonrisa estuvo muy presente. La intensidad en sus miradas era casi eléctrica, como si en ese breve instante el tiempo se hubiera detenido al igual que su respiración, en ningún momento se había preparado para tenerlo así de cerca. La sensación de la piel de Harry próxima a la suya, la suave presión de la máquina contra su costado, y la cercanía de sus rostros creaban una tensión romántica casi tangible. Se estaba comenzando a sentir mareado por la situación que lo estaba claramente sobrepasando.

- Aquí tienes - dijo Louis, su voz un susurro mientras le pasaba la Coca-Cola a Harry, el contacto de sus manos al hacerlo de nuevo envió una pequeña descarga de emoción a través de él.

MR. PRESIDENTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora