Capitulo 36

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El segundo combate había terminado con la derrota de Chat Noir, dejando el marcador empatado. El rubio comenzaba a despertar tras haber perdido el conocimiento en su enfrentamiento. Aún sentía un punzante dolor en el pecho; aquella mujer casi lo mataba, y lo habría logrado de no ser por el líquido letal en sus garras.

Spider-Man: Te dejó realmente mal.

Chat Noir: -respirando profundamente- Me golpeó más fuerte que la primera vez...

Ladybug: -colocando su mano sobre su cabeza- ¿Cómo te sientes, gatito?

Chat Noir: -sonriendo débilmente mientras se sujetaba el pecho- Solo necesito unos minutos para estar nuevamente de pie... aunque me vendría bien un pescado, un vaso de leche y tu atención. -ríe suavemente-

La azabache observó cómo su compañero rubio se recuperaba poco a poco, mientras Spider-Man aún mostraba los nudillos descubiertos y enrojecidos tras golpear con fuerza al canadiense. Giró la cabeza hacia donde estaban los mercenarios y vio a Logan, quien vigilaba a su hija, que aún parecía adormilada.

En el público, algunos celebraban haber ganado dinero gracias al combate anterior, mientras otros lamentaban su mala suerte. Sin embargo, había quienes no habían apostado ni un centavo, pues sabían que el evento principal estaba por comenzar.

Ver a aquellas personas apostando sin preocuparse por el destino de la ciudad hacía que Ladybug quisiera llevarlos ante la justicia... pero no podía. No solo porque desconocía sus identidades, sino porque ahora tenían asuntos más urgentes entre manos.

Chat Noir: Tienes que tener cuidado. Este no es cualquier mafioso.

Ladybug: Lo sé bien. Ha causado demasiado caos en nuestra ciudad. Mirándolos Descansen. Me encargaré de ganar esto.

Ambos observaron cómo la chica entraba en la arena, ya reparada tras los dos combates anteriores. También vieron cómo el mafioso caminaba con tranquilidad, contrastando con la clara molestia en la mirada de Ladybug. La diferencia de tamaño era abrumadora; frente a ella tenía una figura gigantesca, como una montaña. Pero no se dejaría intimidar.

Kingpin: Esperaba que me enfrentara el arácnido.

Ladybug: Lástima. Tu oponente soy yo.

La sonrisa confiada de Kingpin contrastaba con la tensa determinación de Ladybug. Las apuestas esta vez eran mayores que nunca, duplicándose rápidamente. Desde las gradas, ambos héroes observaban con sorpresa cómo el público ansiaba verla derrotada solo para obtener su dinero.

Chat Noir: Esto es insólito... ¿De verdad estos son los parisinos que estamos protegiendo?

Spider-Man: -entrecerrando los ojos- Debe haber gente de otros países igual de corrupta que Kingpin.

Mientras tanto, Laura y Logan observaban el combate no muy lejos de los héroes.

Laura: ¿Crees que la chica gane?

Logan: -sentado en una silla, observando la pelea- No. No tiene posibilidad alguna de ganar. -desviando la mirada hacia ella- ¿Cómo te sientes?

Laura: -sentándose a su lado- Mejor, gracias... Supongo que están condenados a morir.

La campana sonó, dando inicio al combate. El público estalló en júbilo, mientras otros observaban en silencio. Ladybug avanzó a toda velocidad, saltó y lanzó una patada con todas sus fuerzas al cuello de Kingpin. El impacto resonó en toda la arena, pero aquel hombre ni siquiera se inmutó. Con un rápido movimiento, atrapó su pierna y la sujetó boca abajo.

Unidos por la RedHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora