Capitulo 38

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La situación había cambiado. En el campo de batalla solo quedaban Spider-Man y su compañera, quien había sucumbido a la akumatización de Hawk Moth. A un lado, Kingpin yacía en el suelo, con el cuerpo maltrecho y respirando con dificultad, tras haber recibido una paliza por parte de la azabache. Minutos antes, nadie habría imaginado que ella fuera capaz de semejante hazaña.

—Que estés aquí significa que mi poder no te hizo nada.

—¿Qué puedo decir? Supongo que es porque estoy en la lista de niños buenos de Santa —respondió encogiéndose de hombros.

—Sabes muy bien que ese hombre tiene que pagar por todo lo que ha hecho —se colocó frente al mafioso y bajó la mirada hacia él—. Todo el peso de la ley debe caer sobre él —le propinó una patada en el costado, provocando un gruñido de dolor.

—Es cierto, pero no está en nuestras manos repartir ese tipo de justicia —la miró con firmeza—. La justicia no puede ser ciega.

Ella no dijo nada. Solo bajó la cabeza, respiró profundo y, al abrir la mano, generó nuevamente su espada, reluciente como nueva. Sin mediar palabra, se impulsó hacia el arácnido, que comenzó a esquivar los ataques con agilidad.

—Por favor, detente. Esto no tiene que terminar así —dijo, girando el rostro hacia un lado—. No tenemos que pelear.

Aunque seguía esquivando los ataques, se le estaba haciendo cada vez más difícil. La herida que le había provocado Laura comenzaba a pasarle factura, así que debía terminar aquello rápido. Mientras tanto, Karen analizaba el cuerpo de la chica, marcando las posibles ubicaciones del objeto akumatizado.

—Son muchas opciones. No creo que me deje intentarlas todas —dijo mientras daba varios saltos hacia atrás para tomar distancia—. Compara su estado actual con el anterior, a ver si puedes darme algo más concreto.

—Entendido —respondió Karen, desapareciendo del visor del lente.

Esperó a que estuviera lo suficientemente cerca para disparar unas bolas de telaraña, pero estas fueron cortadas a la mitad. La chica abrió la otra mano e hizo aparecer su yo-yo, que lanzó de inmediato. El arma se enroscó en uno de los antebrazos del arácnido, y con un fuerte tirón se impulsó hacia él, apuntándole directamente al pecho con la punta de su espada.

—¡Acabaré contigo!

El arácnido sujetó la hoja con fuerza, impidiendo que lo tocara. En ese momento, ambos quedaron inmovilizados. Él alzó la vista y observó su rostro: había una sombra negra debajo de la venda, pero lo que más le llamó la atención fue que no llevaba puestos sus característicos aretes.

(Extraño... puede que ahí esté el akuma... ¿o quizás debajo de la venda?)

Fuera del campo de batalla, toda la sala estaba envuelta por los gritos, llantos y susurros de quienes habían sido afectados por el juicio de la akumatizada. Sin embargo, Chat Noir y Logan ignoraban por completo aquel caos. Por un lado, al canadiense no le importaba lo que ocurriera con esas personas. Por el otro, el parisino sabía que, por ahora, no había nada que pudiera hacer para ayudarlos.

—Muy bien. Ese será el precio por el trabajo. ¿De verdad crees que puedas pagarlo?

El rubio observó la tarjeta entre sus dedos. Allí estaba la cifra.

(Esto tiene que ser una broma... ¿cómo alguien puede cobrar tanto?... ¿cómo le haré para conseguir esta cantidad?)

—¿Y bien? ¿Qué harás? ¿Aceptarás o no?

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⏰ Última actualización: Jun 29, 2025 ⏰

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