Un grito salvaje llenó las habitaciones y pasillos del castillo como si hubiera creado una nueva línea de relámpagos. Las criaturas sanguinarias parecían despertarse de su letargo y, con un grito, se lanzaron hacia el bosque y fuera de la fortaleza, sacudiendo la tierra bajo ellos.
Los vampiros saltaron de árbol en árbol, sus ojos brillaban con rabia vengativa y sus uñas se veían afiladas como garras de halcón.
La noche estalló en una búsqueda furiosa de fuerzas vampíricas que avanzaban como un tsunami negro. Las alas negras de Mingi se escuchaban en el viento, como el aleteo de una bandada de cuervos dispersa, mientras las sombras fuertes de los vampiros rasgaban por los árboles y la tierra.
Los vampiros se volatilizaban como una nube oscura que avanzaba hacia el castillo de la Orden de la Espada de Plata. Su presencia se sentía como una fría gota de agua y se extendió por la tierra como una especie de enfermedad oscura, pero ellos no venían para causar más miedo. Al llegar a las cercanías del castillo, los vampiros se encontraron con algo inesperado: las murallas estaban completamente desiertas. Las puertas estaban abiertas, una invitación obvia para entrar. El aire de la orden se sentía vacío, y los vampiros rápidamente se unieron para discutir qué hacer.
La Orden de la Espada de Plata esperaba a los vampiros, esta vez invisibles para ellos, siendo el cebo perfecto para un ataque fatal. Las paredes estaban custodiadas por hombres y mujeres vestidos con armaduras y capas negras, sus lanzas brillaban bajo la luna. Entonces, cuando los vampiros se adentraron en el castillo, la trampa se cerró a su alrededor.
La Orden de la Espada de Plata estalló de sus escondites, apretando las lanzas contra los corazones de los vampiros y apuñalando con las espadas sus corazones. Los gritos de los vampiros reverberaron en las murallas del castillo mientras eran apuñalados y heridos por el brillo plateado de las armas de plata.
El caos se desató en las estancias y pasillos del castillo mientras los miembros de la orden ajustaban los garfios del metal contra los vampiros. Los vampiros, a su vez, hundían sus garras hacia abajo, heridas profundas y sangrientas en los brazos de los humanos. El olor de sangre metálica era tan fuerte que lo atravesaba a través del aire.
Mingi recorrió los pasillos en silencio, sus pies recortados silenciosamente como sombras en la pared. Cuando por fin encontró al líder de la orden, los ojos de Mingi resplandecieron con la furia de un tigre hambriento.
—¡Yunho!—dijo Mingi en voz baja y clara.
Aunque tenía los brazos y las piernas envueltos en cinturones y correas cargados con armas, Yunho permaneció impasible, diciendo:
—¡Te desafío, Mingi, y te traigo la muerte como recompensa!
Lentamente, Yunho se volvió hacia Mingi, su mirada fría y vacía como un acero recién afilado.
Una sonrisa gélida se curva en los labios de Mingi y sus ojos se encendieron en un dorado infierno cuando respondió a Yunho:
—¡La muerte es mi antigua amante, y te llevaré a ella junto conmigo!
Sus palabras se entrelazaron como una maldición y resonaron a través de los pasillos de la orden, anunciando el principio del final.
Como si hubiera sido esperado, Yunho recogió una espada plateada y el acero brilló como una estrella solar bajo la luz. Con la mirada clavada en Mingi, le lanzó una sonrisa segura y amenazante.
—Venga...máteme—dijo seguro—si es que puedes hacerlo.
Mingi se mantuvo en silencio, su presencia era el propio rumor de la noche, mientras avanzaba lentamente hacia Yunho, con una mirada negra como el vacío. Cada paso parecía crear una puesta de sol detrás de él.
Un aire frío se extendió entre los hombres, el mismo viento que hubiera resonado en un cementerio. Sin una palabra más, Yunho se lanzó hacia delante, su espada brillando como un relámpago.
Mingi se zambulló hacia delante y utilizó su poder vampírico para transportarse en un estallido de velocidad. Sus manos se curvaron como garfios, balanceándose esquivando las tajadas voraces de Yunho. que hacían que el aire pareciera electrizado mientras los golpes reverberaban en los muros como relámpagos.
Yunho se abalanzó hacia adelante y una mueca de triunfo dibujó una sonrisa en su rostro cuando su hoja cortó hondo en la piel de Mingi, derramando sangre y descubriendo la tela de su capa que estaba teñida de rojo. Pero a pesar del dolor, Mingi no se detuvo, y lanzó sus propias garras hacia Yunho con un nuevo vigor.
La herida en el brazo de Mingi latía como una llaga ardiente, difícil de curar a medida que la plata trabajaba para envenenarlo. Pero no estaba dispuesto a rendirse fácilmente. Mientras luchaba, su voz era grave y serena como una noche invernal.
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𝘽𝙡𝙤𝙤𝙙 𝙋𝙖𝙘𝙩 [𝙔𝙪𝙣𝙜𝙞]
FanfictionYunho, líder de La Espada de Plata, que busca venganza por la muerte de sus padres. Pero las cosas se complican cuando descubre que uno de los vampiros jefes es alguien que conoció en el pasado, aunque él era demasiado pequeño para recordarlo. A me...
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