Capitulo 60: ULTIMATUM

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3 semanas después

Tsuare pasaba inspección frente a las filas de Caballeros de la Muerte, listos para entrar en acción. Este ejército, compuesto por asesinos de la muerte y liches invocados, estaba preparado para partir en cualquier momento.

Para aumentar las filas, Tsuare había lanzado un anuncio de reclutamiento para voluntarios que quisieran formar parte de una fuerza de ataque. Para su sorpresa, acudieron en su mayoría hombres lagarto, unos cuantos goblins de las tribus del sur del Bosque de Tob y, en menor cantidad, humanos. Sin embargo, estos últimos eran ex aventureros con amplia experiencia en combate.

Tsuare admiraba con satisfacción al ejército que tenía frente a ella. No había sido fácil organizar un ejército de invasión provisional. Durante la primera semana, evaluó la calidad de los voluntarios para conocer sus capacidades físicas. Como era de esperar, los hombres lagarto no solo cumplían con el aspecto físico requerido, sino que también demostraban ser estrategas en campos previamente estudiados. Le seguían los humanos, con un mejor entendimiento de las artes marciales y el trabajo en equipo, y por último, los goblins, quienes, a pesar de su inferioridad física, se las ingeniaban para estropear al enemigo mediante tácticas de guerrilla y ataques sorpresivos. Además, notó que eran excelentes arqueros.

Tsuare continuó con la preparación del equipo: había ordenado la construcción de armaduras provisionales para los humanos y goblins, mientras que los hombres lagarto, siendo guerreros de temple, solicitaron protección ligera. Aunque Tsuare aún trabajaba en el diseño final de las armaduras del Ejército del Reino Hechicero, esto sería un buen comienzo para las próximas versiones.
Los humanos portaban una pechera de metal pintada de negro, con casco también negro, y de la cintura hacia abajo llevaban armadura ligera. Los hombres lagarto contaban con una protección en el cuello que se extendía de hombro a hombro, ideal para repeler ataques cortopunzantes. A los goblins, arqueros de gran movilidad, se les asignaron cascos metálicos negros y armaduras ligeras; algunos incluso demostraron dotes de magia de nivel 2, lo cual los hacía valiosos para la unidad.

Era lo mejor que podían hacer. Los voluntarios recibirían una paga bastante digna, a pesar de que las tareas fueran casi suicidas. Por supuesto, en una guerra, las bajas son inevitables.

Detrás de Tsuare, un enorme portal violeta se abrió con tal magnitud que podía verse al otro lado de la ciudad.

—¡Todos los no-muerto cruce el portal, junto con las demás unidades! —gritó Tsuare, dando inicio a la marcha sincronizada de innumerables Caballeros de la Muerte, que se movían al unísono.







***





¿Estaba feliz, contenta, asustada o aterrada? ¿O todas las anteriores?

A unos metros, el Rey Hechicero, con una libreta en mano, anotaba todo lo que ella decía. Había cuidado sus palabras para no ofenderlo ni caer en falacias que pudieran desencadenar su ira.
Draudillon tomó un sorbo del vaso de agua que tenía cerca para calmar sus nervios. 

La demostración de poder de hace algunas semanas aún le dejaba un amargo nudo en la garganta. Si eso no representaba todo el poder del Rey Hechicero, entonces no podía imaginar cuáles serían sus límites.

Overlord: Mundo oscuroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora