Luka me ha estado enseñando a tocar la guitarra. Tras ir a un concierto de uno de sus cantantes favoritos, le dije que me gustaría aprender a tocar un instrumento. Durante la primaria, aprendí un poco de violín, pero quería aprender algo que Luka supiera para tenerlo de maestro. Honestamente, es la mejor idea que he tenido desde que llegué a París. Es paciente, explica muy bien, y se ve tan lindo haciéndolo. No puedo evitar robarle un beso de vez en cuando.
... Y aunque se supone que estoy concentrada en cambiar de acorde, termino mirándole los dedos. Son largos, precisos, suaves sobre las cuerdas. Luka toca como si la guitarra fuera una extensión de su alma. Cada nota parece cargada de una emoción distinta, como si intentara contarme un secreto que solo puedo entender si presto atención.
—Estás distraída —dice con esa voz tranquila que me encanta, aunque sus labios se curvan en una sonrisa traviesa.
—Estoy concentrada —respondo, fingiendo indignación—. En ti.
Él se ríe en voz baja, acercándose un poco más. Estamos en su habitación, sentados en la cama, con las piernas cruzadas. Las guitarras reposan en nuestras piernas, y hay una taza de té humeando en su escritorio. Fuera, el Sena refleja la luz tenue de la tarde. París siempre parece más suave cuando estoy con él.
—Entonces estás aprendiendo bien —bromea—. Porque si algún día compones una canción, quiero que suene así: honesta.
—¿Te das cuenta de lo mucho que me gustas cuando dices cosas como esas?
—¿Solo cuando digo esas cosas? —Se inclina, y nuestros labios se encuentran en un beso breve, cálido, que me hace olvidar en qué nota estaba.
—Bueno... también cuando me corriges el acorde de sol mayor sin hacerme sentir tonta.
Él suelta una risa suave y retoma la guitarra, acomodando mis manos con delicadeza.
—¿Así?
—Justo así.
Juleka entra a la habitación y se sienta frente al espejo que tiene a partir de donde empieza la mitad de su parte del cuarto.
—Hola, Juleka— sonreí.
—Hola, Nick. ¿Cómo van con las clases de guitarra?— pregunta mientras toma algunos clips para el cabello.
—Es una alumna distraída— respondió Luka con una risa suave.
—¿Distraída? Yo diría que soy... emocionalmente receptiva a la estética de mi profesor —dije con una sonrisa orgullosa, haciendo que Luka negara con la cabeza, divertido.
—Eso suena como una excusa muy elaborada para decir que te la pasas mirándolo —comentó Juleka, sin levantar la vista mientras sujetaba su cabello con los clips.
—No lo niego —me encogí de hombros—. Además, ¿quién no lo haría? Tiene unos ojos hermosos.
Juleka comenzó a jugar con su flequillo. Es la primera vez que veo el otro lado de su rostro y es muy linda. Me hace preguntarme la razón por la cual no lo muestra con mayor frecuencia. Sus ojos son grandes y brillantes, su nariz es pequeña y respingada, y sus mejillas se ruborizan cuando se ve al espejo. Pero así, tan pronto como lo muestra, lo vuelve a ocultar.
Sincronizando la música con los movimientos de Juleka, Luka tocaba la guitarra intercalando entre un acorde que sonaba animado para luego pasar a uno que sonaba triste.
—¿Ya no quieres ser modelo?— preguntó Luka, logrando que mis cejas se dispararan hacia arriba por la sorpresa.
—¿Quieres ser modelo Juleka? No tenía ni idea. Sin duda, tu estatura es la indicada para eso.
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Hyeana || MLB
Fanfiction¿París necesita una nueva heroína? Ladybug y Chat Noir son los héroes de la ciudad. Nadie pensaría en que el dúo dinámico se convirtiera en un trío. La llegada de una portadora de un miraculous cuya existencia no se conocía cambiará la dinámica de e...
