010

2.1K 276 38
                                        

Desde que era pequeña, había expectativas puestas en mí. Solo por ser hija de mis padres, se esperaba que me desempeñara en todo y viviera como la hija perfecta. Pero, ellos jamás quisieron eso para mí. Aún me pregunto si es porque nos mudábamos seguido o si habrá otra razón para ello. Ninguno de los dos quería que yo viviera a las expectativas de nadie.

Si aprendí algún idioma, era porque así lo quería yo. Si quería practicar algún deporte, no era debido a que ellos me presionaran, sino porque tenía curiosidad. Y, cuando se trata de la música, se puede decir que esa fue para complacer a mi abuela. Cuando me escuchaba tocar el piano, dejaba de estar molesta y decirme una y otra vez que mis padres eligieron la forma incorrecta de criarme.

Naturalmente, mi curiosidad en la música creció. Aunque jamás dio para más. No es algo a lo que me quiera dedicar ni para algo que tenga un talento innato; realmente le di dolor de cabeza a mis profesores; solo es algo que me ayuda y me hace feliz. Con tan solo escuchar, siento que respiro el aire de un campo de flores.

Es por eso que, cuando me hablaron del Festival Nacional de Música, estaba emocionada por dar un tour por todos los escenarios y disfrutar de las numerosas presentaciones que habría por París. Sin embargo, Rosita y Juleka me comentaron que, de hecho, están en una banda con Iván y el hermano gemelo de Juleka; a quien no he tenido el placer de conocer. Me han invitado a ver su presentación en el barco de la mamá de Juleka. 

Tan pronto escuché que la presentación sería en un barco, dije que sí. No solo eso, también podré disfrutar de la música que hagan mis amigos. Jamás los he escuchado tocar, pero supongo que deben tener su encanto.

Por su parte, Adrien nos alcanzaría luego de tocar el piano para su padre. Lo cual es una lástima, porque no se sabe cuándo terminará. Por lo menos se debe agradecer que le haya dado el permiso para venir.

Cuando llego al barco, la mayoría ya se encuentra en el lugar. Algunos decorando, otros acomodando instrumentos y Marinette parecía comenzar a limpiar.

—Hola, chicos— saludo a todos, quienes me responden con una sonrisa—. Gracias por no sacar las cámaras esta vez, la fama puede ser abrumadora.

Ante mis palabras, los demás ríen. 

—Nick— saluda Marinette al momento que busca detrás de mí. Ah, Adrien—, ¿viniste sola?— pregunta decepcionada.

Creo que esperaba que llegáramos juntos.

—Lo siento, Marinette. Debe hacer algo con su padre, pero vendrá después.

—¡Les habla la Capitana Anarka!— habla una voz detrás de mí, por lo que me giro para ver de quién se trata—. ¿Cómo está quedando todo, mis jóvenes piratas? ¿Listos para...

Se detiene al ver a Marinette con una caja llena de cosas.

—¿Qué estás haciendo con eso, jovencita? 

—Ah, hola, señora. Estoy limpiando para esta noche. Su barco quedará muy limpio.

—¿Limpiando? En esta casa nunca limpiamos, ¿no te dijo mi hija? Nos gusta la apariencia relajada. No tenemos reglas en el barco Libertad. Del caos surge la creación. El desastre es la vida— comenta la mujer, despreocupada.

Me acerco a Juleka para sentarme junto a ella.

—Oye, Juleka, no mencionaste que tu mamá fuese tan genial.

—Sí, es la mejor— comenta con una sonrisa tierna.

—Bueno, así es como vivimos los espíritus libres— me encojo de hombros—. Si llego a limpiar mi habitación alguna vez es porque ya ni siquiera puedo caminar en ella.

Hyeana || MLBDonde viven las historias. Descúbrelo ahora