Multimedia: Peter.
Era el estúpido de Isaac.
Sus ojos estaban oscuros como la noche, su cabello desordenado y su respiración un poco acelerada. Me alejé de él como pude, la punzada de dolor en mi cabeza era un poco fuerte pero nada que no pudiera soportar, mis píes tocaron el frío piso haciendo que diera un respingo, estoy semi-desnuda ante él.
Se paró y caminó hacia mi, sus pasos eran firmes, su cara no reflejaba ninguna emoción, tenía un poco de temor, no sé, mi cuerpo lo expresaba, no se veía el mismo Isaac en esos ojos.
- sé que bebiste mucho ayer y sé que tienes resaca, yo sé de algo que puede quitartela enseguida- su ronca voz despertó mis sentidos completamente, ese no era el Isaac que yo conocía. Hablaba de sexo, lo olí desde que salió de su boca, mis bragas se empaparon como si fuera un río que estuviera entre mis piernas, sus dedos tocaron mi piel causando un escalofrío, yo no hice nada para detenerlo, se fue acercando a mi lentamente hasta que se plantó frente a mi, me apretó entre sus brazos abrazándome, se dejó caer en la cama conmigo abrazada y caímos en la suave colcha, nos miramos a los ojos.
-eres hermosa- susurró. -tengo a la mujer más hermosa del mundo frente a mi- me quedé sin aliento y sin palabras tampoco, acarició mi mejilla lentamente como disfrutando cada centímetro de mi tersa piel.- eres mía, vampirita- y unió nuestros labios en un dulce, apasionado y caliente beso.
No sé si dejarlo y confundirme o no dejarlo y arrepentirme, le devolví el beso, pero queria ser suave, quería dejarle sentir lo que siento hacia él, no quiero ser brusca, quiero ser delicada, supongo que por ser como soy no he tenido muchos chicos en mi vida. Pero si a los necesarios.
Sus labios... sus dulces labios, quisiera saber a cuantas chicas besó con ellos, me llené de rabia al saber que Stephanie los había probado, pensé que si me hizo lo que me hizo con Stephanie, ¿qué me comprobará que no lo hará de nuevo?, y hasta con mas mujeres. Me paré de la cama alejandome de él y de sus labios.
-lo siento pero no puedo hacerlo- susurré mirando mis dedos, Isaac me miró desde abajo con confusión.
-¿amas al chupa-sangre aquél, cierto?- bajó la mirada, yo miré todo el cuarto de hotel, menos a él, me daba pena mentirle, sin embargo, él me ha lastimado mucho ultimamente y eso me duele un poco, aunque no lo dé a demostrar.
-no es eso, no sé si confiar en ti- se puso de pié y caminó hacia mi, yo retrocedí unos pasos, ¿por qué me comporto así?, ¿cómo una humana estupida con miedo?, ¡soy una vampiro!, ¡debo de comportarme como lo que soy!, alguien poderoso.
Se acercó a mi, tragó saliva, me miró y luego puso sus dos manos con la temperatura alta en mis mejillas, escaneó toda mi cara y se centró en mis brillantes ojos zafiros.
-te dije que...- lo interrumpí y quite sus manos.
-¡¿Qué me garantizará que no lo harás de nuevo?!, ¿que me garantizará que desde que ocurra un problema o discusión tú no irás a consolarte con esa maldita vagina?, ¡la única cosa que nos amarra es mi parte humana!, ¡nada más!- vociferé molesta, olas y olas de pensamientos de él con Stephanie y otras mujeres me consumían y torturaban.
-para amar al inmortal aquél, haces mucho énfasis en nosotros- murmuró, miré al piso y luego a él.
-tienes razon, no tengo por que estar hablando contigo de esto ni de nada, te prometo que hallaré algo para quebrar el lazo que tengo contigo.- mi voz parecía ser dura, pero la verdad es que me estoy muriendo por dentro.
Se preguntaran por que no dejo todo este rollo y estoy con él.
La mujer no puede ser tan fácil, eso aburre y harta. La mujer está hecha para sobresalir, no para que un machista te ponga detras de él cuando camina con la cara hacia abajo. Si él ve que soy débil, se va a aprovechar de eso, por más que me quiera. Ley de vida.
-¡perdóname!, ¡no puedo vivir sin ti!, ¡Astrid escúchame!, por favor.
Paré en seco mientras buscaba mi ropa para irme, ya que estaba semi-desnuda frente a él en toda la conversación. Mi corazón se comprimió al escuchar sus palabras, mi corazón empezó a bombear descontroladamente, aunque no me quería dejar llevar por lo que decía, no podía ignorar aquello, caminé hacia él y me subí a sus caderas.
-hazme el amor antes de que me arrepienta.
Isaac me miró perplejo pero ni siquiera lo dudó, me besó ferozmente, me meneé en su entrepierna, ya tenía una gigante y dura erección, gimió encima de mis labios, las hormonas estaban a mil por hora, su cuerpo empezaba a calentarse, ya era hora de ser brusca, mordí sus labios fuertemente, casi contándolo, saboreé su boca, estaba tan excitada, me bajé y lo empujé hacia la cama y me subí encima de él, sus grandes manos divagaron por mi cuerpo agarrando mi trasero con sus grandes palmas. Pegué mi feminidad a su entrepierna, simulé estar follando y me restregaba a su parte, sintiendo mi ser encenderse como la viva llama.
-oh Dios mio- jadeó con los ojos cerrados y sus labios fomando una "o".
-¿qué quieres que haga?- gemí en su oído, lo escuché suspirar.
-por favor- dijo entre gruñido y gemido, paré, abrió los ojos confundido, me descubrió sonriendo. Sonrió, me besó y en el acto, ahora yo quedé debajo de él, nos besamos de nuevo, sintiendo el calor que emanaban nuestros cuerpos, tocandonos. Isaac se apartó y me miró, acarició mi vientre plano marcado para luego ir subiendo hasta llegar a mis abultados pechos, los apretó y mordisqueó por encima de la tela del sostén, gemí. Subió y me volvió a besar, pero alguien nos interrumpió.
Abriendo la puerta bruscamente, ¡¿cómo pueden ser tan imprudentes?!.
ESTÁS LEYENDO
Mi MATE es una Vampiro
VampirosLos lobos y los vampiros son enemigos por natutaleza. Astrid Sall, una chica inteligente, divertida, caprichosa y un poco rebelde. Pero ella oculta algo, es un vampiro. ¿Qué pasa cuando uno de sus principales enemigos la reclame como suy...
