Capitulo 56: Llamado de Emergencia

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La tarde comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando el equipo de Nighteye se preparaba para retirarse de la agencia de Mirko. La atmósfera era mucho más densa que al inicio de la jornada. Nadie decía mucho, pero todos sabían que aquel pequeño encuentro con Eri y Chisaki no había sido uno más: había significado algo. Y no solo para Midoriya, quien aún parecía afectado, sino para todos.

La asistente de Nighteye fue la primera en agradecer con una reverencia corta pero cortés.
—Gracias por la colaboración, Mirko. Fue útil compartir el terreno —dijo con voz firme, aunque algo apurada, como si ya tuviera el siguiente paso del operativo en mente.

Mirko asintió con una sonrisa.
—Ya saben dónde encontrarme si necesitan músculo de verdad —bromeó, sin perder su tono serio.

Mirio, por su parte, saludó de forma energética a T/N y Rumi.
—¡Fue genial trabajar con ustedes! T/N, tenés un gran ojo para las señales en el terreno —dijo con su usual entusiasmo.

—Se hace lo que se puede —respondió T/N, con una leve sonrisa humilde. Mirio le chocó el puño con complicidad.

Midoriya dudó un momento, pero se acercó también.
—T/N... gracias por lo de hoy. No sé si hubiera podido mantener la calma sin vos. —Sus ojos aún estaban cargados de emoción.

T/N bajó la mirada y asintió, sin decir demasiado. Sus palabras siempre eran medidas, pensadas.
—Nos toca hacer lo correcto. Pronto. —Esa fue su forma de decir que estaba comprometido con salvar a Eri, sin prometer lo que aún no se podía.

Nighteye fue el último en salir. Se detuvo frente a T/N. Lo miró de reojo, como si aún lo estuviera analizando, y finalmente dijo:
—Tenés más control del que aparentás. Eso puede ser útil.
Luego se giró y salió, sin agregar nada más. Pero la forma en que lo había mirado... era como si hubiese visto algo en su futuro. T/N lo notó. Frunció levemente el ceño, pensativo.

Cuando la puerta se cerró tras ellos y los pasos desaparecieron por el pasillo, quedó un silencio repentino. Una quietud casi incómoda... hasta que Rumi suspiró profundamente y cruzó los brazos.

—Bueno... eso fue intenso.
Se apoyó contra la pared, con su traje de heroína aún impecable y su cabello recogido con descuido. Miró a T/N con atención.

T/N también permanecía con su traje, aunque su postura era mucho más relajada ahora. Se había quitado los guantes y sostenía uno entre sus dedos, distraídamente.
—Sí... y tengo el presentimiento de que esto recién empieza —dijo, con voz grave.

Mirko asintió con una pequeña sonrisa.
—¿Sabés qué me gustó de vos hoy? —preguntó de pronto.
—¿Qué cosa? —T/N arqueó una ceja, algo desconcertado.

—Que fuiste el más tranquilo de los tres. Incluso con esa nena... Eri, ¿no? No es fácil mantenerse centrado con una criatura tan asustada frente a vos, especialmente sabiendo que está con un tipo como ese Chisaki.

—Mi maestro me lo dijo una vez —respondió T/N, recordando la escena en su mente como un mantra—: La batalla más difícil es la que se evita. Él decía que hacer lo correcto no siempre era pelear... a veces era saber cuándo no hacerlo.

Rumi asintió despacio, como si aprobara no solo las palabras, sino la convicción detrás de ellas.
—Tenés una cabeza fría. Me gusta eso. Muchos jóvenes se encienden al primer chispazo. Vos no.

Hubo un pequeño silencio entre los dos. Luego, sin perder su mirada firme en él, Rumi añadió:
—Esa nena se aferró a vos. No es casualidad. Vos también la sentiste, ¿no?

T/N bajó la mirada un instante, viendo su propio reflejo en el piso encerado.
—Sí... la forma en que temblaba... y cómo supe que no era la primera vez. Me recordó a mí, hace años. Sentí que, si decía algo de más, la rompía.

T/N x Boku No Hero AcademiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora