Capitulo 10: El dia despues

293 36 9
                                        

Horas más tarde...

La consciencia regresó a T/N como un susurro en medio del abismo.

Sus párpados temblaron, pero no encontró luz al otro lado. Todo era oscuridad. Silencio. Vacío.
Frente a él no había paredes, ni suelo, ni horizonte. Solo un espacio infinito de penumbra.

Dio unos pasos hacia adelante. El eco de sus pisadas se perdía en la nada. No había viento. No había suelo real bajo sus pies. Era como caminar en un sueño... o una pesadilla.

La confusión comenzó a apoderarse de su pecho, seguida por una ansiedad familiar.
El recuerdo de su pelea contra el Nomu emergió como un espectro...
Esa criatura brutal, ese monstruo que lo había llevado al límite...
Él había decidido quedarse, pelear, resistir...
Pero había tenido miedo.

Y ahora, en ese extraño limbo, ese mismo miedo volvía a abrazarlo con garras frías.

¿Dónde estoy...? ¿Por qué estoy aquí...?
Se sentía atrapado. Perdido. Solo.

Entonces lo vio.

A lo lejos, como un faro titilando en medio de un mar oscuro, una luz apareció.
T/N entrecerró los ojos y comenzó a caminar hacia ella.

Paso a paso, la luz crecía. Su intensidad aumentaba hasta volverse casi insoportable.
Él levantó una mano, intentando cubrir su rostro.
Y justo cuando estuvo lo suficientemente cerca, la luz estalló.
Lo envolvió todo.
Y T/N fue tragado por su resplandor.

La consciencia real volvió como un suave peso sobre el pecho.

Sus párpados se abrieron lentamente, esta vez de verdad. Una habitación blanca, tenue, lo recibió.
Olfateó el desinfectante. Sintió el roce de las sábanas. El leve pitido de una máquina monitoreando su pulso.
Estaba en la enfermería de U.A.

Una voz familiar, grave pero cálida, rompió el silencio:

—¿Muchacho...?
—¿Cómo te sientes?

T/N giró levemente la cabeza hacia la derecha. Allí, sentado junto a su cama, estaba su maestro.
Hanzo Hasashi.

El joven apenas pudo hablar, pero logró articularlo:

—Maestro...

—Es bueno verte, hijo... ¿cómo te sientes?

El rostro endurecido del ninja se suavizó por un instante.

—Lo... mismo... podría decir... Bien... con dolor... —respondió T/N con esfuerzo, su voz raspada por el dolor y el cansancio.

—Me tenías preocupado, chico. Te tomaste tu tiempo en despertar —dijo Hanzo, sin dejar de observarlo.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente...? —preguntó el joven, tratando de incorporarse, pero su cuerpo le negó esa posibilidad. Sus músculos tensos, vendados y adoloridos, apenas respondían.

—Tranquilo —dijo Hanzo, deteniéndolo con una mano firme sobre el hombro—.
No te fuerces. Tus heridas aún están lejos de sanar.
La anciana que te curó —Recovery Girl— dijo que llegaste aquí hace unas doce horas.
En cuanto supe lo que pasó, vine de inmediato.

El joven bajó la mirada, y al levantar la sábana pudo ver el desastre en el que se había convertido su cuerpo.
Torso vendado, con rastros de sangre marcando el desgaste de una lucha feroz.
El brazo izquierdo inmovilizado. Heridas visibles en la frente y el costado.
No quedaban dudas de que había estado a punto de no volver.

—Ya veo... sí que estoy hecho un desastre... —murmuró.

—No te sientas mal, chico —dijo Hanzo, su tono más suave ahora—.
Recovery Girl dijo que te recuperarás en uno o dos días, pero solo si descansas bien.
Ni se te ocurra forzarte. ¿Entendido?

T/N x Boku No Hero AcademiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora