El mediodía caía plácidamente sobre el templo Shirai Ryu.
El aire estaba impregnado por el aroma del arroz recién cocido, vegetales salteados y carne asada sobre piedra caliente. Las campanas del patio resonaban suavemente, señalando la hora del almuerzo.
T/N salió de su habitación tras dejar el celular sobre la mesa, con el torso descubierto como solía estar últimamente, su cabello cayendo sobre los hombros y una expresión serena pero aún marcada por pensamientos profundos.
Sus pasos resonaban sobre el suelo de piedra hasta llegar al gran comedor: una estructura abierta con columnas de madera, cortinas de seda y mesas bajas rodeadas de cojines.
Ahí estaban los tres.
Hanzo, sentado en el centro como figura de equilibrio, y frente a él las dos mujeres del bosque: la de azul —elegante, de mirada firme— y la de rosa —la que sonreía con ese gesto travieso que siempre parecía esconder algo.
T/N se detuvo por un segundo antes de entrar. Aún podía sentir un eco del pasado cada vez que veía a aquellas dos. Las noches de pelea, el dolor, la frustración... pero también el crecimiento.
Con un suspiro, avanzó y se sentó en silencio.
—Llego justo a tiempo, veo que el fuego interno no te ha quitado el apetito —dijo Hanzo con una media sonrisa.
—Digamos que... después de semanas en un bosque sobreviviendo con raíces y peces crudos, esto es un lujo —respondió T/N con una leve sonrisa.
Las dos mujeres lo observaron con curiosidad.
La de azul —Kitana, aunque él aún la nombraba mentalmente como "la del traje celeste"— se mantenía erguida, con modales refinados, comiendo en silencio con gracia.
La de rosa, Mileena, se acomodó el cabello hacia un lado mientras lo miraba de arriba abajo con descaro.
—Bueno, bueno... al menos ahora hueles mejor que en el bosque —comentó con una sonrisa ladeada.
T/N giró apenas los ojos hacia ella, masticando un trozo de carne.
—Podría decir lo mismo de ti... aunque sigo sin olvidar los cortes que me hiciste con esos Sai. —
—Oh, ¿eso? —rió ella con un tono juguetón—. Fue un gesto de cariño, no todos los días me divierte tanto un humano.
Kitana, al lado, la miró con un dejo de reproche.
—Tu sentido del cariño es bastante... agresivo. —
Hanzo, observando aquella interacción, soltó una leve risa nasal.
—Al parecer, la paz en esta mesa durará menos de lo que pensaba. —
—Solo estoy siendo amable —dijo Mileena, alzando sus palillos con fingida inocencia—. Además, admitámoslo, sensei... este chico ha mejorado. ¿Viste cómo se movió en el entrenamiento? Casi me hace sudar.
T/N alzó una ceja, sin saber si lo decía en serio o por provocarlo.
—¿"Casi"? —repitió con una sonrisa desafiante—. No te hagas la fuerte, vi que perdiste el equilibrio cuando te lancé al suelo.
Mileena abrió la boca, ofendida, aunque sin perder la sonrisa.
—Eso fue suerte. Si no fuera por tu maestrito enseñándote, aún estarías en el bosque comiendo lombrices. —
Kitana intervino antes de que la conversación se calentara.
—Has progresado, T/N. Tus movimientos ya no son impulsivos, tus golpes tienen intención. Eso merece respeto. —
—Gracias... —respondió él, sorprendido por el tono sincero en su voz—. Tú también... fuiste una rival difícil.
Mileena fingió toser, mirando hacia otro lado.
—Por favor, no empiecen con los cumplidos. Me va a dar náuseas tanto respeto. —
Hanzo terminó su plato y dejó los palillos a un costado, observando a los tres con calma.
—Es bueno verlos así. Hace unas semanas, ustedes tres se habrían destruido mutuamente sin pensarlo. Hoy comparten un almuerzo. Eso ya es una victoria. —
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T/N x Boku No Hero Academia
أدب الهواةEsta es la historia de T/N, un joven extranjero que tiene una vida en soledad, privada de lujos y mucho dinero, pero que cuenta con un fuerte corazón y gran potencial. Pero de pronto su vida comienza a cambiar poco a poco...participando en diversas...
