Cae la noche en la Ciudad de San Pedro Sula, las aves nocturnas comienzan a aparecer, las luces ya están encendidas, el clima sigue fresco y una aura extraña se puede sentir en el aire. Las tardes en la ciudad suelen ser tranquilas, silenciosas. Ese día, como la mayoría, el único ruido en las calles era de los autos moviéndose impasibles por las calles asfaltadas e impávidas.
En una de esas cálidas calles, Jaden se dirigía hacia el cuartel del que tanto había escuchado hablar ese día, desde que salieron no había dejado de pensar en su situación un solo momento mientras veía a través de los cristales polarizados a los transeúntes y automóviles pasar, era su forma de distraerse. Lo hacía todo el tiempo, con lo que tuviera a la mano. Era su mecanismo de defensa para liberar tensiones o para no estar haciendo nada, porque si no tenía nada útil que hacer se desesperaba. Era una obsesión casi patológica.
En el móvil que iba él, un Audi A6 negro, también iba The boss y dos hombres más.Adelante de ellos iban dos móviles más con igual número de personas en ellos. Jaden se preguntaba de dónde habían salido todos aquellos autos finos. Los dos caballeros nopertenecían a la comunidad científica, sino que formaban parte de la gente de seguridad que también pertenecía a la organización. Con su uniforme representativo: camisa blanca y unos pantalones negros y unos zapatos del mismo color, parecían todo menos agente de seguridad, pero Jaden ya los había visto actuar ese día, sabían hacer lo suyo. Eran personas con aspecto juvenil entre 26 y 30 años. Se identificaban, a diferencia de lo que Jaden había visto antes, por números. Con él iban el número Doce y el número Trece.
Aunque Jaden sabía que estaba en buenas manos, esperaba que esta vez no hubiera problemas, a los demás parecía no importarles la situación ya que venían concentrados en sus propias conversaciones.
—Ya está aquí el mundial -decía el número Doce-. Si esto sigue así, nos lo perderemos.
—Estaba pensando en lo mismo –Replicó su compañero-.
Su español era fluido y claro.
—¿De dónde son?
—Nosotros no tenemos nacionalidad, amigo -comentó el número doce-.
—Pero eso no significa que no nos guste el futbol. -dijo el otro-.
— Ya veo –Dijo Jaden distraídamente-.¿Tienen mucho de dedicarse a... esto?
—Define «mucho». -demandó el número Trece-.
—¿Diez años?
—Pues ambos tenemos ocho.
—Es bastante. ¿Y se dedican a...?
—¿No es obvio? Nos dedicamos a proteger esta organización y sus secretos, más o menos.
Jaden rió en silencio. Pensó en aquel dispositivo siendo robado.
Por otra parte, era muy normal que las organizaciones de esa índole tuvieran relación con otras dedicadas a la seguridad, Jaden ya había escuchado de algunas hermandades que tenían resguardo muy minucioso y conservador de sus secretos, básicamente las personas que mantenían a salvo aquellos secretos, los desconocían completamente.
Luego de la conversación, cada quien volvió a su silencio respectivo. Jaden buscó algo más para hacer en su limitado espacio.
El jefe, que iba ajeno a la conversación, no había mostrado el mínimo interés en aquella conversaciónparecía preocupado. Era raro que habiendo tanta gente, el Jefe decidiera manejar siempre él.
—Ya falta poco –dijo a todos- en un momento estaremos llegando al cuartel.
Jaden había pasado una vez por esa parte de la ciudad, sin embargo, no tenía ni la mas remota idea de cómo llegar. Sus habilidades de geolocalización no eran muy buenas, quizá era por lo distraído que siempre andaba.
ESTÁS LEYENDO
El Viajero©
Science FictionJaden Black es un joven estudiante que luego de un día de clases, se da cuenta de que algo extraño está sucediendo y se ve obligado a resolver una situación tan compleja que podría cambiar el rumbo de la historia.
