Capítulo 6 - El Reloj

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Incesante el Jefe avanzaba, Jaden con dificultad lo seguía nuevamente. Eso de caminar sin rumbo no era lo suyo. Ya llevaban unos buenos minutos y no parecían llegar a ningún lado.
- ¿Sabes?, no visitamos este lugar desde que murió tu padre -dijo The boss, rompiendo el silencio imperante-. Eso hace como 14 años.

- ¿Por qué no?-inquirió Jaden-.

-Bueno, es que a qué vendríamos, lo que aquí está almacenado solo tú puedes utilizarlo y pues no estabas, hasta ahora. No sabes la emoción que tengo justo ahora, y créeme, eso no pasa tan a menudo.

- ¿No dijo que hasta ayer se robaron el otro artefacto? -inquirió-.

Podía ser un poco impertinente a veces, la mayoría de ellas.

-Si, pero ese no se manejaba por aquí, de hecho lo que robaron fue la primera versión, otro proyecto. Uno que se realizaba en conjunto en un laboratorio diferente. Finalmente, claro, fue almacenado aquí... para nuestra desgracia. Este trabajo fue expresamente hecho por tu padre, bajo sus normas. Nadie más supo de el, hasta que lo culminó; y luego de eso él lo manejó, es decir que nadie lo ha visto muy de cerca. Y esos es mucho. Yo apenas lo vi.

- ¿Por qué no dejó que alguien más lo viera? -Preguntó de nuevo-.

-No sé. Nadie lo sabe. Tu padre era bastante reservado con sus trabajos, muy exclusivo, si me lo preguntas. Aunque si vamos a ser honestos, el tenía muchas razones para ser así, mira nosotros por ejemplo: si hubiésemos sido más estrictos en la seguridad, nada de esto estuviese pasando. Pero para qué llorar sobre la leche derramada... Muy bien... creo que llegamos

The boss se paró frente a una puerta blanca, un rótulo con letras doradas relucía en la parte superior, con la leyenda: «J. BLACK»

Puso su mano izquierda sobre el sensor biométrico y desbloqueó la seguridad de la puerta dejándola abierta, para que Jaden pasara. Inmediatamente la sala se iluminó, dejándose ver por completo. El jefe se veía muy animado, parecía estar disfrutando de aquel lugar, al instante, sin embargo, se puso un poco sombrío y melancólico.

-Bueno, hijo. Bienvenido al «Salón 4» -dijo muy energético-, base del proyecto watch-2 y durante este día nuestra base, aunque no será por mucho tiempo. Ah, sí. Acomódate, tengo algunas cosas que revisar para comenzar con el material pesado.

«¡Por Dios, qué lugar!»

The boss se perdió en una puerta y Jaden se quedó allí, admirando la belleza del lugar. Era del tamaño de un apartamento mediano con varias subdivisiones resguardadas por trasparentes y pacíficas puertas de cristal reforzado con el mismo sistema de seguridad que la puerta principal. El «Salón 4» era muy similar a un pequeño laboratorio: todo era blanco y estético. Inmaculado. El muchacho hizo lo suyo, contó los relojes: ocho relojes de pared, de todo tipo distribuidos entre la sala y los otros pequeños cubículos, a los que no se pudo contener por echar un vistazo; dos computadores, en diferentes esquinas. En el techo, dos frondosas lámparas colgaban impávidas; las paredes pintadas de un blanco resplandeciente y el piso decorado con baldosas imitando la madera, daban un toque ligeramente extraño al lugar, por último, el mismo amueblado de pinta clásica de piel del recinto general. La decoración era tan sencilla y a la vez perfecta que se podía respirar el olor fresco de la tranquilidad, la inspiración era el oxígeno de aquel místico lugar.

Jaden, que se había tomado lo de la maquinaria pesada en serio, esperó ver más material científico, pero contrario a eso descubrió que el lugar no era un área de investigación, sino más bien una habitación especial o algo que no llegaría a comprender, al menos no ese día.

El Viajero©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora