En una pequeña cabaña un hombre reflexionaba.
El lugar era oscuro, pequeño. Solitario.
Lane posó su mirada en el pedazo azul de cielo que se colaba a través de la rendija de la ventaja que mantenía entreabierta para evitar el exceso de luz durante el día: habría podido hacer aquello todo el día de no ser porque ya se había llegado la hora de hacer el reconocimiento diario. Estaba cerca de encontrar al muchacho. Era cuestión de tiempo. Tenía la imagen de lo que debía hacer grabada en su memoria. Sabía que era algo vital que lograra su propósito en aquella época, y no era sencillo lo que estaba en juego: El destino del mundo pesaba en sus hombros.
«Qué gran cliché»
Meditaba en lo que había sacrificado para estar ahí, él sabía que algunas cosas que había hecho no eran del todo correctas.
«Todo es por el bien común -se decía-.»
Metió la mano a su bolsillo derecho y tomó un par de hojas de papiro desgastadas por el paso de los años. Ese día había sido el segundo día más extraño de su vida. Tenía una lista de todos ellos y algo le decía que había de tener más para agregar.
El día de la llegada de las hojas estaba en su residencia de la Villas Canarias cuando uno de sus ayudantes entró de improvisto a su despacho, excitado, y le notificó que tenía una llamada del servicio de correo y mensajería urgente que debía atender. Le extrañó que generalmente el servicio de correos mandaba a un empleado con el paquete a su casa y uno de los suyos lo recibía por él sin mucho protocolo por lo que él jamás se había visto involucrado en algo tan trivial. Pero que ese día incluso le hicieran una llamada. Confirmó que algo sucedía cuando descolgó el teléfono y una voz agitada le habló.
—¿Con el señor Longsworth? -había dicho-
—Con él habla. Su voz era seria, se caracterizaba por su temple. Los que lo conocían sabían que él iba al grano.
—Señor, me disculpo por molestarlo pero hay una situación urgente que requiere de su atención.
—No estoy entendiendo, le ruego que sea más específico.
—Sí, disculpe. Verá, hay un paquete aquí que está dirigido a usted y nos gustaría que viniera usted personalmente a recogerlo.
—Perdón, pero ¿es eso necesario? Entenderá que es una situación anormal. ¿Qué hay de malo en enviarlo a mi residencia? Ustedes tienen la dirección.
—Señor, por la misma razón su intervención es importante para el proceso. Nuevamente me disculpo por esta incómoda situación. ¿Puedo contar con su presencia?
—En veinte minutos estaré ahí.
Luego cortó de golpe, desorientado y con una leve situación de molestia.
«Servicio público»
Salió a paso ligero del despacho y localizó a uno de sus ayudantes para que le buscara trasporte hacia la oficina de correos. Llegó exactamente a los veinte minutos de la llamada. Para su sorpresa, lo estaban esperando e inmediatamente lo hicieron pasar a la sala de conferencias que era bastante grande para lo que él consideró. Dentro había una amplia mesa rectangular con un espacio cuadrado en el centro que le daba un toque formal, alrededor de ella en orden un buen número de sillas metálica. El salón estaba suavemente iluminado por paneles cuadrados distribuidos por el recinto. En las paredes posteriores a las partes largas del rectángulo había tres reproducciones de obras reconocidas. En la parte frontal el lienzo blanco donde el reflector mostraba las presentaciones. Cuando llegó un pequeño escalofrío le rozó la piel. Dentro estaba reunida la mitad del personal. Los asientos estaban, a excepción de uno, cubiertos todos. Y había gente de pie por todas partes. El tráfico de paquetes y cartas se había paralizado por su presencia y por algo más que desconocía hasta entonces. Entonces se preguntó por lo que sucedía. Detrás de él ingresó un hombre fornido, alto con poco cabello. Él calculó que rondaba por los sesentas. Iba ataviado con un traje gris que le pareció extremadamente formal. Traía en sus manos un sobre de manila común.
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El Viajero©
Science FictionJaden Black es un joven estudiante que luego de un día de clases, se da cuenta de que algo extraño está sucediendo y se ve obligado a resolver una situación tan compleja que podría cambiar el rumbo de la historia.
