Capítulo 12

229 21 4
                                        

Sofía


El vestido se ve mucho más hermoso puesto.

Es negro, con un escote de corazón tan pronunciado que casi me llega al ombligo, la espalda es descubierta al completo y me llega a la mitad de muslos. Lucia me aconsejó hacerme una coleta alta y más acertada no pudo estar; también decoré mis ojos con sombras y un delineado, y ahora brillan con más emoción de la que esperaba. Mis mejillas se ven más sonrojadas gracias al maquillaje y el color rojo centra la atención en mis labios.

Siento el sonido de un claxon y cuando me asomo por la ventana, confirmo que Leo acaba de llegar. Salgo de mi habitación con una sonrisa y bajo las escaleras.

—Ya me tengo que ir —cruzo el umbral de la cocina y la primera en girarse a verme es mi madre, que cruza de manera ligera y elegante sus brazos sobre su pecho, y me mira de arriba a abajo.

—Estás preciosa —me dice, y sus sonrisas se me contagia y hace que la mía crezca.

—Me recuerdas a tu madre cuando la conocí —dice mi padre y pone una mano en la cintura de mi madre. El halago hace que eleve el mentón, orgullosa.

—Gracias. Ya me tengo que ir, Leo me está esperando fuera —me acerco a dejar un beso en la mejilla de cada uno.

El auto está frente a mi casa y Leo afuera, mirando algo en su móvil. Lleva unos pantalones grises y una camisa azul marino bien abotonada. Me acerco a él, que parece captar mis movimientos y levanta la vista.

—Felicidades, princesa —dice y se queda viéndome de arriba a abajo. Su mirada comienza a ponerme nerviosa y no en el buen sentido, incluso podría decir que algo incómoda.

—¿Está todo bien, Leo? —pregunto, tratano de romper el tenso silencio.

—Estás hermosa, Sofía —dice acercándose a mí. Le sonrió un poco pero no dura mucho, pues su expresión es seria.

—¿Pero?

—Nada, solo... —sacude la cabeza—, no me gusta pensar en que habrá muchos tipejos que te verán y querrán acercarse a ti.

—Tú estás muy guapo —pongo una sonrisa para evitar el tema, pues es habitual cada que salgo con él y no es momento de centrarme en eso.

—Vamos —parte de su sonrisa vuelve, señala con la cabeza el auto y asiento.

Él va a su asiento y yo abro la puerta para subirme al copiloto. Me paso todo el trayecto viendo por la ventanilla y sonrío cuando veo a todos esperando, pero solo me concentro en los mellizos y el otro cuerpo menudo junto a ellos.

—¿Me hice esperar mucho? —bromeo y todos se giran a verme, sonrientes.

Lucia lleva el vestido que compró, que se ciñe a su cuerpo y es rojo, por lo que contrasta con su piel clara. Su hermano no va muy diferente a Leo, solo varían los colores: cambia el gris por el marrón y la camisa de botones azul marino por una camiseta lisa negra. Tylor fue asesorada por Lucia, lo sé porque reconozco el vestido blanco que lleva, pues se lo he visto antes a Lucia, sin embargo, a ella le resalta su piel bronceada, por lo que le luce más.

—¡Hola, cumpleañera! —abro los brazos para recibir a Lucia cuando se me lanza encima—. Te dije que el vestido te quedaba increíble.

—Me dijiste eso con todos los vestidos que me probé.

—Porque a ti todo te queda increíble —me da un último apretón antes de separarse para darle espacio a Alejandro.

—Felices dieciocho —se para a mi lado y pone mi cabello sobre su brazo cuando me rodea los hombros con el.

Espejos grises Donde viven las historias. Descúbrelo ahora