Sofía
No sé decir si el entrenador amaneció con mejor o peor humor hoy, solo termino el calentamiento y volteo a verlo. Me excuso con algunos estudiantes para ir a posicionarme en mi lugar en la formación.
—Como ya muchos deben poder deducir, hoy toca resistencia a la velocidad —comienza a hablar, elevando la voz—. La diferencia, es que está vez será en duplas.
El murmullo no tarda en alzarse entre todos nosotros y yo arrugo el ceño, sin entender.
—¿Por qué, entrenador? —se aventura a preguntar alguien cuyo nombre no recuerdo.
—Porque así lo decido yo —es toda la explicación que da, tan escueto como siempre—. Así que tienen un minuto para buscar a su compañero antes de comenzar.
Todos se dispersan y comienzan a buscar compañeros. Miro a mis alrededores y suspiro, sin saber qué hacer. «¿Quién se supone que va a querer correr conmigo?».
—Hola —dice una voz a mi espalda.
Volteo y me encuentro con una chica de cabello marrón oscuro que, al igual que todas –incluyéndome– tiene recogido el cabello en una coleta alta.
—¿Puedo correr contigo? —me dice y un pequeño rubor cubre sus mejillas y mis labios se estiran con una sonrisa de alivio.
—Claro —contesto ella se acerca a mí con timidez. Miro otra vez su coleta—. Lindo cabello, por cierto.
—¿En serio? —pregunta y asiento. Ahora sí, me da una sonrisa—. Gracias; lindos ojos.
Acentúo mi sonrisa. Esa es la parte de mi cuerpo que siempre halagan primero antes de fijarse en el resto de mi.
Le agradezco y regreso la vista al entrenador. Ella se coloca a mi lado y vamos hacia la pista cuando el entrenador lo ordena. La cabellera flameante de Samantha aparece en mi campo de visión y sonríe con petulancia cuando me ve.
Sigue de largo, chocando su hombro con el mío, y siento la mirada de la chica a mi lado pero no la miro por seguir con la mirada a Samantha. Últimamente ha estado distante, cosa que agradezco, pero que por la costumbre, se me hace extraño.
Llegamos a la pista y el entrenador se coloca en su posición habitual.
—Quiero dos vueltas, y si uno de ustedes se adelanta y pasa la línea sin su compañero, su carrera no valdrá —advierte antes de hacer sonar el silbato.
Me mantengo junto a mi compañera, que no es lenta, pero tampoco muy rápida. Ese dato desde ya hace que me frustr un poco porque necesito que mis resultados sean perfectos para lograr ir a la maldita carrera.
—Por primera vez, no vas de primera, Sofía —escucho la burla de Samantha.
—¿Se te perdió algo? —le digo con la respiración agitada cuando llega a mi lado.
—Solo venía a saludar —responde, ignorando a su compañera y a la mía.
Siguen de largo, confiadas, y aprieto los dientes. Si estuviera sola, las hubiera pasado hace mucho, pero tengo que...
—S-Si quieres puedes ir delante, n-no hay problema —me dice la chica a mi lado, con la voz entrecortada por su acelerada respiración.
Niego con la cabeza y suspiro. Si llego antes, mi carrera no valdrá, así que tengo que llegar con ella sí o sí. Pensando en eso, una idea aparece en mi mente.
—S-Si llegamos, llegamos las dos —la tomo de la mano cuando ella asiente y comienzo a correr a mí ritmo habitual.
No le suelto la mano en ningún momento, lo quela la obliga a apresurar el paso porque prácticamente estoy tirando de ella. Poco a poco, mientras la llevo conmigo, logramos colocarnos junto a Samantha y su compañera. Las ignoro y me concentro en no soltar a mi compañera cuando acelero más el paso hasta que pasamos junto al entrenador.
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Espejos grises
RomanceLos institutos siempre han sido uno de los lugares más clichés que puede haber para los libros, eso Sofía lo sabe bien. Pero eso no quita que ella fuera distraída en el pasillo y se chocara con alguien. Él iba rogando que los meses de instituto pasa...
