Capítulo 10

243 20 3
                                        

Sofía


No sé decir si el entrenador amaneció con mejor o peor humor hoy, solo termino el calentamiento y volteo a verlo. Me excuso con algunos estudiantes para ir a posicionarme en mi lugar en la formación.

—Como ya muchos deben poder deducir, hoy toca resistencia a la velocidad —comienza a hablar, elevando la voz—. La diferencia, es que está vez será en duplas.

El murmullo no tarda en alzarse entre todos nosotros y yo arrugo el ceño, sin entender.

—¿Por qué, entrenador? —se aventura a preguntar alguien cuyo nombre no recuerdo.

—Porque así lo decido yo —es toda la explicación que da, tan escueto como siempre—. Así que tienen un minuto para buscar a su compañero antes de comenzar.

Todos se dispersan y comienzan a buscar compañeros. Miro a mis alrededores y suspiro, sin saber qué hacer. «¿Quién se supone que va a querer correr conmigo?».

—Hola —dice una voz a mi espalda.

Volteo y me encuentro con una chica de cabello marrón oscuro que, al igual que todas –incluyéndome– tiene recogido el cabello en una coleta alta.

—¿Puedo correr contigo? —me dice y un pequeño rubor cubre sus mejillas y mis labios se estiran con una sonrisa de alivio.

—Claro —contesto ella se acerca a mí con timidez. Miro otra vez su coleta—. Lindo cabello, por cierto.

—¿En serio? —pregunta y asiento. Ahora sí, me da una sonrisa—. Gracias; lindos ojos.

Acentúo mi sonrisa. Esa es la parte de mi cuerpo que siempre halagan primero antes de fijarse en el resto de mi.

Le agradezco y regreso la vista al entrenador. Ella se coloca a mi lado y vamos hacia la pista cuando el entrenador lo ordena. La cabellera flameante de Samantha aparece en mi campo de visión y sonríe con petulancia cuando me ve.

Sigue de largo, chocando su hombro con el mío, y siento la mirada de la chica a mi lado pero no la miro por seguir con la mirada a Samantha. Últimamente ha estado distante, cosa que agradezco, pero que por la costumbre, se me hace extraño.

Llegamos a la pista y el entrenador se coloca en su posición habitual.

—Quiero dos vueltas, y si uno de ustedes se adelanta y pasa la línea sin su compañero, su carrera no valdrá —advierte antes de hacer sonar el silbato.

Me mantengo junto a mi compañera, que no es lenta, pero tampoco muy rápida. Ese dato desde ya hace que me frustr un poco porque necesito que mis resultados sean perfectos para lograr ir a la maldita carrera.

—Por primera vez, no vas de primera, Sofía —escucho la burla de Samantha.

—¿Se te perdió algo? —le digo con la respiración agitada cuando llega a mi lado.

—Solo venía a saludar —responde, ignorando a su compañera y a la mía.

Siguen de largo, confiadas, y aprieto los dientes. Si estuviera sola, las hubiera pasado hace mucho, pero tengo que...

—S-Si quieres puedes ir delante, n-no hay problema —me dice la chica a mi lado, con la voz entrecortada por su acelerada respiración.

Niego con la cabeza y suspiro. Si llego antes, mi carrera no valdrá, así que tengo que llegar con ella sí o sí. Pensando en eso, una idea aparece en mi mente.

—S-Si llegamos, llegamos las dos —la tomo de la mano cuando ella asiente y comienzo a correr a mí ritmo habitual.

No le suelto la mano en ningún momento, lo quela la obliga a apresurar el paso porque prácticamente estoy tirando de ella. Poco a poco, mientras la llevo conmigo, logramos colocarnos junto a Samantha y su compañera. Las ignoro y me concentro en no soltar a mi compañera cuando acelero más el paso hasta que pasamos junto al entrenador.

Espejos grises Donde viven las historias. Descúbrelo ahora