Capítulo 15

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Sofía


—¿Por qué no me sorprende que este sea tu modo de «despejar la mente»?

La pregunta de Tylor me hace sonreír a medias.

—¿Qué pensabas que iba a ser?

—No lo sé, pero sin duda no creí que sería saltarte una clase para venir a la pista —me responde con ironía—. Hoy ni siquiera nos toca venir con el equipo.

—Te dije que no tenías que venir conmigo, aún puedes ir a clase. No quiero que te lleves una sanción por mi culpa.

Ha pasado una semana desde que Leo y yo terminamos oficialmente, y no puedo decir que no ha sido insistente. Me ha escrito y llamado tanto que Lucia me convenció de que lo mejor era bloquearlo, pero eso no ha impedido que me busque por los pasillos e intente hablar conmigo durante la única clase que compartimos.

También he pasado toda esta semana evitando lo más posible a Samantha, que ha sido más complicado que evitar a Leo, pero Tylor resulta ser una buena ayuda a la hora de ayudarme a distraerme para que no piense en ello. Es agradable, teniendo en cuenta que comenzamos a interactuar hace poco, y me pregunto cómo sería todo si hubiese tenido el valor de hablarle en primer curso, de tratar de hacer amigos en lugar de cerrarme.

—Para todo hay una primera vez y sería la primera sanción de tres cursos —encoge un hombro.

—Si tu lo dices —suspiro—. De cualquier forma, solo quiero dar unas pocas vueltas y después volveré a clases.

—Trato —acepta de inmediato y le sonrío agradecida.

Correr es, además de leer, mi manera de despejarme y me alegra que Tylor no tenga problemas en hacerme compañía, porque la verdad es que tampoco quería estar sola, por mucho que le estuviera insistiendo en que se fuera.

Vamos hacia la pista, soltamos las mochilas y saco la liga que traje. La sostengo con la boca y me recojo mi cabello en una coleta alta, me saco el jersey que tengo puesto y me quedo con un top negro deportivo que tenía debajo.

—A la de tres —le digo cuando ambas estamos en posición—. Una, dos, y… —no llego a decir el último número cuando ella sale corriendo—. ¡Tramposa!

Corro tras ella y logro alcanzarla y colocarme junto a ella rápido, ambas riendo. Voltea a verme y mi sonrisa se ensancha cuando acelero aún más el paso, dejándola atrás.

—¡Eso no vale! —me grita a mi espalda—. ¡No vayas tan rápido!

—¡Ahorra energía, Henderson!

Mantengo el paso, viendo hacia atrás a cada rato. Se esfuerza en alcanzarme, pero para cuando damos tres vueltas,  su respiración es un enredo. Freno junto a nuestras mochilas y espero a que llegue junto a mi.

Deja sus manos en sus rodillas y se inclina hacia adelante. Haría lo mismo para recuperar el aliento, pero la agitación en mi pecho no es tanta.

—Venga, no fui tan rápido —pongo mis manos en mis caderas y le sonrío—. Y, por cierto, estás mejorando mucho.

—Gracias, pero podías haber ido más lento por pura consideración —toma aire con fuerza y lo suelta—. Sé que puedes correr más que eso, pero tampoco me digas que eso fue ir lento.

Me río, tomo mi mochila y me la cuelgo de un hombro. Tylor se me queda viendo a la espera de una respuesta a sus palabras.

—No fue tanto —me encojo de hombros—. Además, tuviste ventaja.

—Eres increíble de verdad —dice, aún con la respiración hecha un lío.

Elevo la vista al cielo y lo encuentro igual de nublado que esta mañana. El clima fresco me facilitó traer el jersey que me vuelvo a poner luego de unos minutos más. Tylor y yo nos quedamos en aquí, en silencio y esperando a que pase el resto del turno.

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