Capítulo 18

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Sofía

Mientras caminaba hacia al Nova, el claxon de un auto hizo que volteara y me encontrara con Leo.

Fueron pocas las veces que vino a recogerme cuando estábamos juntos, no tiene sentido que lo hiciera ahora. Insistió en que subiera con él, pero me negué tantas veces que se resignó y siguió adelante.

Se me quedó una sensación rara en el pecho, tal vez de verdad se estaba esforzando en cambiar… en el momento equivocado, cuando ya es tarde.

Llego al estacionamiento y veo que el auto de su padre ya está aparcado y no hay señales de él por ningún sitio. Escucho un claxon detrás de mí y me apresuro a quitarme del camino.

Un auto negro familiar pasa junto a mi y se estaciona cerca; Izan baja, se cuelga la mochila en un hombro y se acomoda el cabello como la brea con una mano. Reajusto las correas de mi mochila y retomo mi caminar.

—Buenos días —saludo cuando paso por su lado y su olor me golpea la nariz cuando se para a mi lado.

—Buenos días.

Ambos avanzamos hacia la entrada con varias miradas sobre nosotros.

No sé cómo habrá llevado Izan ser el centro de atención en sus primeros días de instituto, pero no es algo que yo lleve bien, no cuando siempre he sido una decoración más del ambiente.

Pasamos junto a un par de estudiantes que murmuran en voz baja sobre la llegada de la nueva chica, reconozco a uno que está en el equipo de atletismo y habla sobre eso.

Juego con el dobladillo de la sudadera fina que llevo y veo a Samantha, que ya tiene sus ojos encima de miel. El maquillaje no alcanza a tapar bien el círculo morado en su rostro y todas las veces que la quise empujar fuera de la pista pasan por mi mente pero se desvía rápido y sin razón alguna, eso me lleva a las palabras del entrenador ayer.

¿Una niña nueva en el equipo? ¿La mejor de su antiguo instituto? ¿Y si es más rápida? ¿Y si no quedo seleccionada para la carrera?.

«¿Y si fallo?»

—Sofía —El llamado de Izan me saca de mis pensamientos.

—Perdona, ¿me estabas diciendo algo?

Él asiente con la cabeza y señala con la cabeza el lugar donde está Samantha

—Tenías razón, ella quedó peor —ladea la cabeza al ver que no caigo en el intento de broma—. ¿En qué estás pensando?

—En nada —contesto, pero él me mira como si le ofendiera que me atreva a mentirle—. ¿Se nota mucho?

—Estás ida y no dejas de jugar con el dobladillo de la sudadera —dice y suelto mi ropa al confirmar que tiene razón y no me había dado cuenta—. Venga, suéltalo.

Tuerzo los labios y me acomodo un mechón detrás de la oreja. A falta de Alejandro y Lucia y ahora también Tylor, él es la otra persona con la que me resulta fácil hablar.

—¿Escuchaste que hoy llega una chica nueva? —pregunto y veo que él asiente. Por supuesto que debe haberlo escuchado, de eso han hablado todos desde ayer—. El entrenador ayer hizo una carrera para eliminar a alguien del equipo para que ella pudiera entrar hoy.

—¿Y? No fuiste tú —alega y no sé si tomar eso como un cumplido, pero hace que me relaje lo suficiente para sonreír.

—Dijo que era la mejor en su otro instituto y dentro de poco hay una carrera a la que asistirá el mejor de la clase y...

—Mejor no sigas.

Su tono suave disfraza bien la advertencia, pero ya estoy soltando preguntas al aire, dejando que los nervios fluyan.

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