Capítulo 17: Nuevo hogar.

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Ya estábamos a finales de enero y hacía mucho frío donde vivía, aunque en esta área de California no nevaba. En despedida de año le conté a mis padres y a mi familia sobre el embarazo. Mi familia estaba muy feliz, pero noté que mis padres no lo estaban del todo. Cuando regresamos a casa, comenzaron con su historia de que esperaron hasta casarse para tener relaciones y blah, blah. Me estuvieron preguntando cuando nos casaríamos y cuando viviríamos juntos. Pero no tenía respuesta para esas preguntas. Ciertamente James me había dicho que me amaba. Y me lo había vuelto a repetir varias veces. Sabía que estaba contento con nuestro bebé porque le hablaba siempre que nos veíamos y me preguntaba como estaba. Incluso lo hacía en el trabajo. ¡Al frente de los demás empleados! Ya todos en la empresa sabían que estaba embarazada. Al menos esta vez fueron amables y me felicitaron. El Sr. Peterson me había felicitado muy feliz, esta vez se había enterado por James y no por las cámaras de seguridad o boca de los demás. Lo que no sabía era si la Sra. Peterson lo sabía. Probablemente pondrá un grito en el cielo cuando se entere. Ya tenía tres meses de embarazo y la pansita se notaba con claridad. A James le gustaba recostar su cabeza en ella y sentir las pequeñas patadas del bebé. 

Me encontraba recostada en mi cama acariciando mi pansita. Era sábado en la mañana y no tenía nada que hacer. Pensé en prepararme unas "onion rings" porque tenía antojo de eso, pero el celular sonó interrumpiendo mi delicioso plan. Era una llamada de James. -¡Hola!

-Hola mi amor. ¿Estás ocupada?

-No. ¿Por qué?-

-Me compré una casa.- ¿Se había comprado una casa? -No puedo quedarme por siempre en casa de Edmond y mi madre no acaba y acepta nuestra relación, así que me compré una casa. Estoy ahora mismo en el supermercado, porque no tengo casi nada de comer. Se que estás embarazada y si no puedes está bien. Pero quería saber si podías ir ahora y darle una pequeña limpieza. Ya tiene todos  los muebles y la casa estaba limpia, pero colocando los muebles se ensució un poco y pues. También quería saber si sabes cocinar.

-No me molesta y sí.

-¿Cuándo llegue con la comida del súper, cocinarías algo? Yo no sé cocinar, soy un peligro en la cocina.

-Claro mi amor.

-Pues te pasaré la dirección por mensaje de texto. Adiós.-

-Adiós.- James me mandó la dirección y me fui a la casa. Cuando llegué estaba impresionada. Era una casota. Era mucho más grande que la de Edmond, aunque igual, no se comparaba aun con la mansión. Para entrar era por contraseña y James me la había enviado con la dirección, así que entré sin problemas. Tenía unos muebles muy bonitos. Dudaba que él hubiera decorado. La casa realmente no estaba tan sucia. Así que hice la limpieza que me pidió y me recosté en el sofá a esperar que llegara. En mi espera me quedé dormida. 

Me levanté cuando escuché mi nombre. James estaba a mi lado. -¿Estás bien?

-Sí, solo me dormí.

James me dio un beso en la frente y se dispuso a mirar la casa. -¿Te gusta?

-Está muy bonita.- Era más de lo que yo pudiera pedir con mi salario. 

-Que bueno, porque ahora vivirás en ella.- ¿¡Escuché bien!?

-¿Cómo?

-Claro que vivirás conmigo Emma. ¿O pensaste que te dejaría sola con el embarazo?- Estaba realmente conmovida por sus palabras. No esperé que me invitara a vivir con él. -¿Cuándo limpiaste no encontraste nada?

-¿Cómo qué?

-Nada... ¿Qué harás de comer?

-Pues necesito ver lo que compraste.- Le dije levantándome para ir a la cocina. Todos los paquetes estaban en el "counter" y el piso. Juntos guardamos todo y luego pensé en qué podía hacer. -¿Quieres pasta? ¿Fetuccini Alfredo?

-Eso suena bien. Déjame ayudarte, pero dime que debo hacer o quemo la comida.

-De acuerdo.- Estuvimos una hora en la cocina y la comida estaba casi lista.

-Vengo ahora, me daré un baño.- Me dijo James antes de irse. 

La comida ya casi estaba, pero tenía tanta hambre. Abrí el refrigerador y busqué con la vista algo para comer. Terminé tomando un yogurt griego de frambuesas y me lo comí. Para cuando James bajó, no había señal del yogurt y la pasta ya estaba lista. Nos sentamos en la mesa de afuera que daba a la piscina a comer. Estuvimos hablando sobre mudarme con James. Le decía que debía traer mi ropa y mis cosas personales, pero él me decía que no era necesario que me compraría todo nuevo. ¡Solo quería que no me fuera de la casa y hacerme suya! Ya lo conocía. Cuando terminamos de comer, me recosté más de la silla. Cada vez me sentía más cansada que antes y solo iba por mi tercer mes. James se levantó de su silla y pensé que llevaría los platos al fregadero, pero se paró frente a mi y se arrodilló... Se arrodilló... -¿Qué haces?- Le pregunté. 

-La razón por la cual te mandé a limpiar era porque quería que encontraras esto.- Me dijo mientras sacaba una cajita de su bolsillo. ¡No podía ser verdad! -Estaba en el tiesto de las escaleras, pensé que lo verías porque había sacado un poco de tierra para que limpiaras y miraras el tiesto, pero no te diste cuenta. En fin, supongo que dártelo yo en persona es mucho más romántico, pero... No sé porqué estoy muy abochornado.- James tenía las mejillas completamente rojas. -Emma... El destino nos unió de una forma muy rara. Y siento que de alguna forma quería asegurarse que estuviéramos juntos porque yo no sabía dar los primeros pasos. Jamás me hubiese dado cuenta de mis verdaderos sentimientos si Edmond no se hubiera interesado en ti y jamás te hubiese dicho como me sentía si no hablabas conmigo aquella tarde. Tampoco te hubiese dicho que te amaba si no me hubieras confesado como te sentías pensando que te dejaría por el bebé y en fin... No hubiese hecho muchas cosas porque soy un cobarde. Probablemente tampoco iría a pedirte matrimonio si no fuera porque mi padre me lo sugirió. Soy un idiota cuando se trata de amar a una persona porque nunca había amado anteriormente y, lo que quiero decir es que te amo, Emma. Te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo. Sé que solo llevamos como seis meses de conocernos, pero es que lo sé. Sé que quiero estar contigo por siempre. Así que Emma... ¿Te casarías conmigo?

Ya para este momento estaba llorando. Las palabras de James me habían llegado y no pude evitar comenzar a llorar de alegría. -¡Claro que me quiero casar contigo!- James sonrió con mi contestación y me puso el hermoso anillo en mi dedo anular izquierdo. Para luego levantarse y besarme en los labios. ¡Estaba feliz! ¡Estaba más que feliz! Mi vida estaba tomando un giro del cual realmente nunca esperé. Porque James hacía que mi vida fuera así. James había cambiado mi vida para bien. Ahora mirar atrás y pensar en mi vida sin James era algo extraño y triste. Quería pasar el resto de mi vida con él.

-Yo también te amo James.


***


James.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora