Todos A Bordo.

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Mientras caminaban por el desierto helado y comían lo que Natalia había guardado para ellos, los Castle Crashers comenzaron a notar que el hielo se detenía por completo al llegar a cierta zona. La tierra ahora árida y sin rastro de vida se extiende hasta la cima de la colina que se posa frente a ellos.

—Estamos a punto de llegar. —Anuncia Kai—. Ha sido un viaje muy largo. Pero finalmente estamos a punto de llegar a la guarida del mago.

—Todos hemos sacrificado cosas para llegar hasta aquí —Aclara Socram—. Tenemos que ganar. Y tenemos que descubrir la verdad.

—Lo haremos por las personas de esta isla. Por las personas a las que amamos. —Agrega Zaira.

—Hay que terminar con esto para seguir con nuestras vidas. —Concluye Jarco.

El cielo se pone de color rojo por unos momentos y parece pulsar.

Todos se miran entre ellos y empiezan a subir la colina, el último tramo.

Al llegar a la cima obtienen una vista interesante cuando menos.

Estructuras de madera destruidas y podridas por el paso del tiempo parecían ser casas, pero ahora solo quedaban ruinas y nada más. Incluso un pozo de agua se localiza al centro de la zona, en el cual yace un esqueleto humano recargado en él Varios esqueletos adornan las estructuras y el suelo. Acompañado de cristales verdes de diferentes tamaños que sobresalen de los cuerpos, las casas y el suelo en general.

Al fondo se puede apreciar una especie de cueva hecha de cristales verdes.

Nadie dijo nada, pero todos lo sabían, dentro de la cueva se encontraba su desafío final.

En silencio, comenzaron a acercarse a aquel lugar, avanzando entre esqueletos y cristales.

El silencio pesa demasiado. Era como si en aquel lugar no existieran el viento ni las palabras, hasta que de pronto el crujir de la madera pone a todos en guardia con sus respectivas armas.

- Atentos —Dice Kai.

Con todos en silencio, de pronto la madera de una casa que aún se sostenía se derrumba.

Todos dejan salir un suspiro de alivio.

—Hola —Dice una voz desconocida detrás de ellos.

De inmediato se dan la vuelta y atrás de ellos pueden ver a un ninja pirata, cargando una mochila con armas encima, con la ropa sucia y rota.

Al verlo frente a frente, Socram lo sabe de inmediato. Se trata de aquel pirata que quedó vivo antes de que todos fueran lanzados al aire.

Pensando que muy probablemente esté buscando vengar a sus camaradas, Socram da el primer golpe y sin aviso, pues era el más cercano al enemigo. Lo tiene al alcance.

El ninja ni siquiera se mueve un centímetro y Socram se da cuenta, frenándose en seco antes de conectar el golpe con su maza y retrocediendo unos pasos.

—¿Qué quieres? —pregunta Socram aún empuñando su arma.

El ninja baja la mirada al suelo y empieza a hablar.

—Cuando ustedes destruyeron el barco en el que navegaba y asesinaron a todos mis compañeros, quería acabar con ustedes... Así que los seguí en silencio y desde aquel momento me convertí en su sombra, únicamente buscando el momento perfecto para atacar.

Hace una pausa y levanta su cabeza.

—Pero, reflexione. Con el tiempo me di cuenta de que ustedes no buscaban la destrucción sin sentido, sino que tenían un objetivo en mente, por el cual no se detendrían jamás hasta lograr completarlo. Me dolió aceptarlo, pero al final, quienes actuaron mal fueron mis compañeros, y aunque no merecían morir, se lo ganaron al atacarlos tan letalmente... Terminé convirtiéndome en su guardián. Mientras ustedes dormían fuera del templo de Medusa, neutralicé a varios guardias y hombres peces que acechaban alrededor, buscándolos.

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