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Cincuenta y seis;
── Pruebas. ──
Wilson los dejó frente a la casa de Vegetta, les deseó buena suerte y se estacionó a unos metros. Habían pasado por demasiadas revisiones de seguridad al entrar —era la casa del alcalde, después de todo— y no quería repetir todo ese proceso otra vez, así que prefirió esperar.
Apenas bajaron del coche y se acercaron a la entrada, Willy se apartó de la pared en la que estaba apoyado y caminó rápidamente hacia ellos.
—Ya era hora. —Les reclamó cuando estuvo frente a ellos.— Pensé que ya no ibais a venir.
—Perdón la demora, surgió algo. —Respondió Cochi, mirando de reojo a Luzu. Este solo desvió la mirada; los dos aún seguían molestos el uno con el otro.— Ya estamos aquí, ¿tocas?
Willy observó la escena con una ceja levantada, pero no comentó nada. Se giró y tocó la puerta con firmeza.
Después de unos segundos, un mayordomo abrió. Al verlos, los reconoció enseguida y los acompañó hasta la sala, pidiéndoles que tomaran asiento mientras avisaba a Vegetta.
Cochi silbó al observar el interior. Era elegante, mucho más que la casa de sus tíos. Se dejó caer en el sofá de forma desparramada; Willy y Luzu se sentaron después, con bastante más elegancia.
—¿Trajiste las pruebas? —Rompió el silencio Willy, mirando a Luzu por el rabillo del ojo.
Luzu asintió y sacó su móvil, solo para hacer sentir más seguro a su amigo.
—Aquí está todo.
—No puedo esperar a ver su cara.
Willy sonrió con malicia. Luzu se encogió de hombros, incómodo. A pesar de que el albino insistía en que ya lo había superado, en que no estaba dolido, y que no le guardaba ningún resentimiento a Vegetta por recharlo, esa sonrisa decía lo contrario.
—¡Luzu!
La voz resonó desde lo alto de las escaleras.
Vegetta bajó rápidamente, y los tres se pusieron de pie casi al instante. Cuando estuvo frente a ellos, ni siquiera miró a los demás; abrazó a Luzu con entusiasmo.
—Joder, cuánto tiempo, macho.
Fue un abrazo breve, pero sincero. Luego, pasada la emoción inicial, miró al resto de la habitación. Saludó a Willy con una sonrisa que este respondió con un simple resoplido… y después fijó la vista en el chico junto a Luzu.
—¡Quackity…! —Exclamó, sorprendido, antes de siquiera procesar la situación bien.
Su expresión se tensó. Miró de nuevo a Luzu y entonces abrió los ojos.
—¡Por Dios! ¿¡Habéis vuelto!?
La pregunta resonó en toda la sala.
Luzu sintió el calor subirle directo a la cara. Había una confusión enorme ahí.
—Yo… —Balbuceó.
La idea de volver con Quackity no le desagradaba, pero este no era Quackity. Era su primo. El mismo que hacía unas horas le había dicho que se estaba aprovechando de la situación para volver a ilusionar a Quackity. La palabra "incómodo" no alcanzaba a describir como se sentía.
—…No.
Rió nervioso.
Vegetta alzó una ceja, aún más confundido.
—¿No? —Ladeó la cabeza.— Entonces… ¿por qué está aquí?
Observó al otro chico con más atención, frunciendo ligeramente el ceño mientras entrecerraba los ojos.
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¿𝘠𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘵𝘶 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰? #𝙡𝙪𝙘𝙠𝙞𝙩𝙮
FanfictionLuzu y Quackity han terminado, toda la escuela lo sabe. ¿Quién diría que con su separación vendrían miles de otros problemas y oscuros secretos serían sacados a la luz? ¿Podrán reocnciliarse y seguir adelante? O ¿Estarán condenados a estar separad...
