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Cincuenta ;
── Aislar. ──
<<Me traicionaron>>
Esas palabras —y, sobre todo, la forma en que fueron dichas— se habían incrustado en sus pensamientos como un eco persistente.
No podía evitar sentirse... nervioso. Era como si el universo le estuviera advirtiendo cómo terminaría todo, cómo el mexicano acabaría detestándolo por completo.
Hacer esto a sus espaldas, ¿podía considerarse una traición? Él solo quería ayudarlo. Sabía que Quackity no se encontraba mentalmente estable para tomar una decisión tan importante en ese momento, pero ¿solo por eso debían permitir que Rubius siguiera con su vida como si nada de lo que hizo fuera real?
Le causaba asco verlo sonreír, caminar por los pasillos y publicar fotos con el grupo de amigos —que, lamentablemente— compartían, mientras Quackity luchaba cada día por siquiera levantarse de la cama. No era justo. Nada de esto lo era.
Mientras esperaba sentado en aquella silla incómoda del hospital, no pudo evitar hundirse en sus pensamientos. Disociarse de todo y de todos se había vuelto una costumbre en los últimos meses.
Recordó cada ocasión en la que Rubius había lastimado a alguien; no solo a Quackity. Parecía divertirse, obtener un placer inquietante al provocar dolor en los demás. ¿Cómo había ignorado tantas banderas rojas que, de ser posibles, deberían haber estado clavadas físicamente en su cabeza?
Un momento en particular destacó entre todos: aquel encuentro en los baños, cuando se burló y confesó estar involucrado en la ruptura con Quackity.
¿Por qué no sospechó nada más en ese instante?
¿Por qué se conformó con pensar que Rubius había sido la tercera persona en la relación y que Quackity simplemente había sido desleal?
¿Por qué no le preguntó directamente a Quackity lo que había pasado, como tanto deseaba en el fondo?
Él conocía la respuesta.
Rubius siempre había controlado la narrativa. Sabía cómo direccionar, manipular acciones e incluso pensamientos ajenos. Además, los comportamientos posteriores —infantiles, impulsivos— que Quackity y él habían tenido no ayudaron a ver el panorama completo.
Si tan solo pudiera retroceder el tiempo...
Pero no podía.
Ahora esta era su oportunidad de hacer algo por Quackity. De ayudarlo, de protegerlo, aunque fuera tarde.
—¿Visitantes del paciente Doblas? —preguntó una enfermera al entrar a la sala de espera.
Luzu se levantó de inmediato.
—Soy yo. ¿Puedo ingresar ahora? —preguntó con educación, a pesar de la molestia que le recorría el cuerpo. Llevaba más de media hora esperando, retenido bajo la excusa de que "los padres del paciente habían impuesto un control estricto sobre las visitas".
—Sí, ya tiene autorización.
Esa palabra casi lo hizo rodar los ojos. ¿A quién creían que protegían con tantas medidas? Rubius no merecía tal consideración. Si fuera por él, ni siquiera vendría a verlo... pero debía seguir el plan de Cochi.
Manipular y aislar.
Una cucharada de su propia medicina.
¿cómo se sentiría Rubius siendo ahora quien sufriera sus propios métodos?
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¿𝘠𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘵𝘶 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰? #𝙡𝙪𝙘𝙠𝙞𝙩𝙮
FanficLuzu y Quackity han terminado, toda la escuela lo sabe. ¿Quién diría que con su separación vendrían miles de otros problemas y oscuros secretos serían sacados a la luz? ¿Podrán reocnciliarse y seguir adelante? O ¿Estarán condenados a estar separad...
