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Cincuenta y cinco;
── Echarse pasa atrás. ──
Quackity notó qué algo iba mal en los primeros cinco minutos.
No fue algo obvio, ni exagerado. No hubo indirectas ni susurros. Solo… miradas. Demasiadas miradas.
Cochi estaba sentado frente a Luzu, con los codos apoyados sobre la mesa y la barbilla sostenida en una mano, observándolo como si fuera el documental más interesante del mundo.
Luzu, por su parte, intentaba mantener la compostura e ignoraba el comportamiento del otro: comía con educación, respondía con sonrisas corteses y asentía cada vez que alguno de los adultos en la mesa le hablaba. Pero, de vez en cuando, levantaba la vista y se miraba en silencio con Cochi.
Quackity apretó un poco el tenedor.
—¿Todo bien? —Preguntó su mamá, sonriente, mientras servía más comida.
—Sí, sí. — Respondió Quackity rápido y con una sonrisa. No quería hacer una escena de celos frente a sus padres y arruinar el momento.
Sus padres estaban felices. Demasiado felices. No podía hacer esto, no ahora por lo menos.
Desde que Luzu había llegado, su mamá no había parado de ofrecerle comida, bebida, postre y hasta le repetía como disco rayado lo mucho que le alegraba verlo ahí. Su papá no se quedaba atrás, asentía a todo lo que su esposa decía.
—Es tan bonito verlos juntos otra vez. Hace mucho que no pasaban el rato en casa. —Comentó su mamá mientras le revolvía el cabello con cariño a Luzu.— Incluso pensé que habían terminado, que bueno que no es así.
Quackity casi se atraganta.
—Mamá. —Murmuró, incómodo.
Luzu soltó una risa suave, nerviosa, y bajó la mirada al plato. Si tan solo supieran que era verdad.
—Gracias, señora. —Luzu buscó cambiar el tema de conversación. Y Quackity le agradeció con una sonrisa.— La comida está increíble.
—¿Ves? —Añadió su papá.— Luzu siempre es tan educado deberías aprender algo de tu novio, Quackity.
—Oigan. —Intervino Beni desde el otro extremo de la mesa. Había estado observando la escena en silencio desde que el español llegó.— No lo espanten o esta vez si le termina de verdad a mi primo.
Las risas no tardaron el llegar, pero Cochi no dijo nada. Solo siguió mirando a Luzu. Finalmente Quackity no pudo soportarlo.
—¿Pasa algo? —Preguntó, girándose hacia él, con una ceja levantada. No pudo ocultar el tono molesto en su voz.
Todos lo voltearon a ver. Cochi parpadeó, como si recién se diera cuenta de que había sido demasiado obvio.
—No —Respondió mientras se encogia de hombros.—. Solo… pues, no me imaginaba a tu fresita así.
—¿Así cómo? —Preguntó Quackity aún tenso.
—Así de buen pedo. Ya sabes como son la mayoría de fresas aquí.
La respuesta no convenció a Quackity. Pero Luzu parecía satisfecho.
—Supongo que es un halago.
Cochi asintió rápidamente. Y por primera vez en todo el almuerzo, desvió la mirada a su plato y comió sin volver a mirarlo.
Después de terminar de comer, las empleadas vinieron a levantar los platos. Todos estaban a punto de reventar, incluyendo a Quackity; definitivamente hoy había recuperado todo lo que no había comido durante el último mes.
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¿𝘠𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘵𝘶 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰? #𝙡𝙪𝙘𝙠𝙞𝙩𝙮
FanfictionLuzu y Quackity han terminado, toda la escuela lo sabe. ¿Quién diría que con su separación vendrían miles de otros problemas y oscuros secretos serían sacados a la luz? ¿Podrán reocnciliarse y seguir adelante? O ¿Estarán condenados a estar separad...
