Minho solo quiere satisfacer su fantasía con la chica indicada.
Jisung solo era otro chico más.
- Minho-Top/Jisung-Bottom
- NSFW
- Acciones violentas y lenguaje inapropiado.
- +18
- Mención de otros idols.
- Mención de otros ships.
- #30 en Jis...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El cuarto de Jisung olía a silencio.
No era un silencio tranquilo, de esos que abrazan, era uno pesado, que se metía en los pulmones y hacía más difícil respirar.
Las cortinas estaban cerradas desde hacía días, quizá semanas, y la luz que lograba filtrarse apenas tocaba el suelo, como si tampoco quisiera quedarse ahí.
No salía, más que para ir a la escuela.
Jisung estaba sentado en el borde de su cama, con el teléfono entre las manos.
Pantalla negra.
Sin mensajes.
Sin nada.
Minho tampoco había escrito.
Y eso, de alguna forma, dolía más que todo lo demás.
Porque durante tanto tiempo, Jisung se había acostumbrado a esperar, incluso después de que él haya terminado con la relación, a como fue la reacción de Minho ese día, al menos quería pensar que algún día le hablaría.
Pero ese día nunca llegó.
Y ahora, lo único que quedaba era ese vacío que parecía tragárselo todo.
— ¿Por qué nunca fui suficiente…? —susurró, sin darse cuenta de que había hablado en voz alta.
La pregunta no era nueva, llevaba días, tal vez semanas, repitiéndose en su cabeza como una canción que no se puede apagar.
Recordó las veces que Minho evitaba tomarle la mano en público.
Las veces que decía “no es buen momento” cuando Jisung quería formalizar algo.
Las veces que volvía con su ex… y luego regresaba con él, como si Jisung fuera un refugio temporal.
Como si fuera una opción.
Como si no importara.
Jisung apretó el teléfono con más fuerza, hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
— Fui tan tonto…
Pero en el fondo, sabía que no era eso, no había sido tonto.
Había amado.
Y amar nunca debería ser algo por lo que uno se castigue.
Aún así dolía.
Dolía recordar cómo Minho lo miraba cuando estaban solos, como si fuera lo único importante en el mundo… y luego, horas después, negarlo frente a los demás.
Dolía darse cuenta de que había aceptado migajas creyendo que eran un banquete.
Dolía entender que había permitido ser escondido.
Negado.
Manipulado.
Y lo peor… es que lo había hecho porque quería quedarse.