ÁINE.

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Imaginaos una tierra fértil, verde, que alberga un espíritu con una energía milenaria que destila misticismo. Seguro imagináis una tierra húmeda, con ese olor característico que reúne la esencia del mundo en continua renovación. Ese olor de cuando el sol baña la lluvia que humedece la hierba y el musgo que nunca muere y lo hace resplandecer de colores insólitos.

Pues bien, el espectáculo que tenemos ante nuestros ojos es viejo como los pilares que antiguamente sostenían las creencias del mundo y por ello es raíz de símbolos arcanos. De entre estos símbolos hoy os traemos uno que ha influenciado poderosamente la literatura fantástica. Y pronto veréis por qué.

Para ello nos trasladamos a las comarcas de túmulos irlandesas, concretamente a KnockÁiney Hill, una tierra que pronuncia el lenguaje de la magia a través de la cultura céltica, para hablar de Áine, la reina de la tierra y del sol, la guardiana de la prosperidad de esa esencia bella del mundo, de la fertilidad, de la luz y del orden bueno de las cosas. De la luz contra la oscuridad. Del equilibrio.

Áine ha tenido y tiene aún muchos nombres, este es solo uno de ellos, pero a través de su descripción cada uno de nosotros la reconocemos, pues el anhelo por ella está presente en todas las almas vivas de este universo

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Áine ha tenido y tiene aún muchos nombres, este es solo uno de ellos, pero a través de su descripción cada uno de nosotros la reconocemos, pues el anhelo por ella está presente en todas las almas vivas de este universo. Su poder es antiguo, más allá de la fuerza.

Áine es el nombre que la mitología irlandesa da a esta diosa femenina, reinterpretada posteriormente como reina feérica con la introducción de las nuevas religiones en el territorio, de carácter poderoso y activo.

Protectora de la fertilidad de la tierra y guardiana de la soberanía justa que reestablece el orden primordial y el equilibrio. No ejerce el poder, sino que lo custodia y legitima su autoridad.

Vinculada al sol y a la luz, justa con poder no solo natural o místico, sino también político. Áine personifica la energía vital del sol, especialmente en su función de maduración de las cosechas y fertilidad del ganado; su presencia se concibe como una difusión activa de la luz sobre el territorio. Es el arquetipo medieval por excelencia de la Dama de Soberanía.

Origen:

No se encuentran fácilmente referencias directas a esta diosa, tan profundas son las raíces que nutren la naturaleza de su origen y resulta, aun hoy, más común su conocimiento en la mentalidad local como el espíritu que habita la tierra.

Aun así, encontramos referencias a esta figura en antiguos recopilatorios de mitología céltica.

«Áine, hija de Eogabal, era una de las mujeres nobles de los Tuatha Dé Danann(...)» Lebor Gabála Érenn, Libro IV, Tradición genealógica de los Tuatha Dé Danann.

Los Tuatha Dé Danann son la tribu de los dioses que habitaba la tierra antes de la llegada de los humanos. (Y aquí me resulta evidente ya cómo estas figuras han servido de inspiración a alguna de las más conocidas obras de fantasía). "Áine, hija de Eogabal", pertenecía a esa estirpe noble, ligada a la naturaleza, que ejercían de guardianes de la vida. 

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