Gran parte del encanto de la fantasía, radica en las majestuosas criaturas que habitan el universo mágico. Por supuesto, nunca falta dentro de una gran historia aquel ser que nos roba el corazón por su humildad, inocencia y/o sabiduría o al que le t...
Uno de los seres más asombrosos de la mitología griega es el basilisco, un animal con cabeza de gallo y cresta de oro —simulando una corona—, y cuerpo de serpiente.
Era conocido desde la antigüedad como «el pequeño rey» o «el rey de las serpientes», pues se pensaba que era el peor y el más terrible de todos los reptiles
Sus orígenes no están claros, se remontan a tiempos muy lejanos e incluyen varias versiones, aunque todas coinciden en que es una especie de reptil que puede matar a su rival con un poderoso veneno o con su fatídica mirada. Las condiciones para que se produzca el nacimiento de un basilisco son bastante complicadas: nace de un huevo redondo —no ovalado como la mayoría de los que conocemos—, rechazado por la gallina e incubado por un reptil.
Se considera que su veneno es tan poderoso que fulmina a las plantas con el aliento. Es capaz de moler las piedras para crear el desierto en el que reside. Estos poderes se complementan con la furia de su mirada, capaz de petrificarte.
Este ser ha tenido una fuerte influencia en todas las épocas. El inicio de su leyenda se dio en Europa, pero ha sido divulgado rápidamente por otros continentes.
Si bien es famoso por sus acciones letales, también posee debilidades. Por ejemplo, se dice que se atemoriza con el canto de un gallo. Y que su enemigo más eficaz es la comadreja quien, con su olor, es capaz de matarlo.
Estas creencias llegaron a oídos de navegantes y de viajeros de todo el mundo y es por ello por lo que muchos llevaban consigo gallos como protección posible en sus largos viajes.
Repercusión en el arte.
Este animal mitológico fue tan reconocido en el mundo entero que existen obras de diferentes disciplinas que lo representan. Así se visualizan esculturas en Viena y en iglesias de diversos países. La literatura y el cine también lo ha tenido presente, entre otros, por ejemplo, en Harry Potter y la cámara secreta.
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Las leyendas basadas en animales mitológicos son innumerables en todas las culturas. Incluso, muchas veces utilizamos frases que provienen de mitos sin saberlo. Como ejemplos, podemos citar: «mirada de basilisco», «la gracia de una ninfa» o «guarda algo como el Cerbero».
Una de las primeras descripciones del basilisco proviene de la Historia natural de Plinio el viejo, escrito aproximadamente en el 79 AD. Describe el Catoblepas, «un monstruo de apariencia vacuna que puede matar con la mirada», y añade:
«El mismo poder reside en una serpiente llamada basilisco. Se origina en la provincia de Cirene, siendo no más de doce dedos de longitud. Tiene un punto blanco en la cabeza, recordando algún tipo de diadema. Cuando sisea, huyen todas las serpientes: su cuerpo no avanza como las otras, con una sucesión de dobleces, sino que se desplaza erguida y erecta por la mitad».