Especial

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Jk.

Movió el pie con impaciencia, marcando un ritmo irregular contra el suelo de baldosas. Lo hizo durante toda la mañana. Si seguía así, no me sorprendería que Eunbi empezara a comerse las uñas hasta dejarse los dedos en carne viva. Tenía esa expresión de quien sabe que ha hecho algo irreversible y ahora solo puede esperar las consecuencias.

Miré por la ventana.

Algunos estudiantes reían junto a las canchas, otros caminaban despreocupados con sus bandejas del almuerzo, para comer por ahí, en medio del patio.

Kim se estaba tardando, realmente se estaba tomando su tiempo.

Él no había corrido hasta a mi como lo pensé, me pregunté una y otra vez que había salido mal. Me sentí ridículo. Decepcionado de mí mismo por creer que lo conocía lo suficiente como para anticipar su reacción.

Quizá debí preocuparme cuando lo vi tan tranquilo la tarde de ayer, caminando de regreso a su departamento. Lo seguí a distancia, como siempre. Taehyung iba con las manos en los bolsillos, auriculares puestos, el cabello oscuro cayéndole sobre la frente, completamente ajeno (o fingiendo estarlo) a mi presencia, porque desde luego ya sabía que alguien siempre estaba detrás de él. Pero no sabía quién.

No obstante, en la mañana escuché que Kim Taehyung había preguntado por alguien llamado Jeon Jungkook. Eso me indicó que todo iba en orden.

-Siento que vendrá en cualquier momento. -dijo Eunbi, apoyando su mejilla sobre la mesa. Su voz sonaba pequeña, resignada, como si ya no quedara nada por hacer más que enfrentar el desastre que ella misma había iniciado.

Por supuesto que él vendría.

El murmullo a mi alrededor empezó a resultarme insoportable. Los estudiantes eran demasiado ruidosos cuando no estaban los maestros. Risas altas y sillas arrastrándose y alguien lanzando una pelota de papel que rebotó contra el ventilador del techo.

Miré a Eunbi. Con el pasar de los segundos se volvía más pálida; si su piel ya era clara, ahora parecía de papel. Sus labios temblaban apenas perceptiblemente. Había estado tan arrepentida de ese pequeño impulso que tuvo. La había escuchado disculparse un millón de veces desde ayer, repitiendo que no debió hacerlo, que fue una estupidez, que solo quería ayudar.

Había dejado ese pedazo de papel en el casillero del chico más popular del instituto: Kim Taehyung.

Y en ese papel no estaba su nombre.

Estaba el mío.

-¿Y lo dudas? -le pregunté fingiendo interés mientras me pellizcaba el dorso de la mano hasta dejar marcas rojizas. Ya tenía pequeñas cicatrices de mis propias uñas. Pero no dolía-. Estoy seguro de que se siente ofendido porque alguien se atrevió a confesarle sus sentimientos de una forma tan barata.

Esas palabras salieron de mi boca mientras contenía una sonrisa. Muy pocas veces he intentado sonreír, la mayoría de esas veces tienen que ver muchísimo con Taehyung.

-No lo creo, ni siquiera le debió prestar atención -murmuró, más para sí misma que para mí, seguramente intentando convencerse de que Kim jamás vendría por una simple nota. Es lo que ha hecho desde ayer: autoconvencerse. Pero ella no lo conocía- ¿Cómo al grandiosísimo Kim Taehyung le puede llamar la atención un pedazo de papel? No creo que...

No terminó la frase.

El silencio fue tan abrupto que dolió en los oídos. Las risas se extinguieron, las sillas dejaron de arrastrarse. Ese silencio sepulcral me informó, que por fin... por fin esos oscuros ojos se volverían a posar sobre mí.

Falso Nerd || KookVHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora