La mansión Jeon estaba de cabeza. Literal. Los pequeños corrían como cohetes de un lado a otro, riendo a carcajadas mientras dejaban sus huellitas por todo el pasillo.
—¡Appaaaa! —gritó la niña, con sus manitas manchadas de chocolate.
—¡Noonaaaaaa! —respondió el niño, persiguiéndola con una cuchara de plástico como si fuera una espada.
Taehyung, sentado frente al espejo mientras ajustaba los últimos detalles de su atuendo, observaba la escena reflejada detrás de él y soltaba una risa suave. Había aprendido a mantener la calma en medio del caos, como si esa serenidad fuera su superpoder.
En cambio, Jungkook era un desastre de nervios. Con el celular en una mano, contestaba la llamada de su nuevo secretario mientras con la otra intentaba detener a sus hijos antes de que tiraran el florero de la entrada.
—No, no, ¡no pongas ese archivo en la carpeta pública! —exclamó jadeando, mientras esquivaba el empujón de su hijo—. ¡Dije privada, privadaaaa!
Del otro lado de la línea, el secretario apenas podía seguirle el ritmo.
—S-sí, presidente Jeon, entendido...
Taehyung negó con la cabeza divertido. Cuando Jungkook al fin colgó con un suspiro enorme, se acercó a él y, con ternura en la voz, murmuró:
—Debo admitir lo duro que trabaja tu secretario... en especial si se trata de ti, con tu paciencia en nivel cero.
Jungkook soltó una risita cansada y se dejó abrazar, escondiendo su rostro en el cuello perfumado de su esposo.
—El pobre chico no estaría sufriendo hoy si tan solo tú no me hubieras rechazado las millones de veces que te pedí que volvieras a trabajar para mí —farfulló con un puchero, mirándolo con sus ojitos brillantes de conejo.
Taehyung rió bajito y entonces le extendió una pequeña cajita. Dentro estaba un collar plateado, el del primer aniversario que habían celebrado juntos.
—Pónmelo —pidió, girándose de espaldas.
Jungkook reconoció el objeto al instante y sonrió con malicia mientras lo rodeaba. Antes de colocarlo, dio una nalgada juguetona que hizo que Taehyung soltara un jadeo y lo mirara con el ceño fruncido.
—¡Jeon Jungkook! —chilló en voz baja, indignado.
El menor rió sin culpa alguna.
—Lo siento, mi vida, pero lo que te cargas detrás no está solo para mirar.
Taehyung abrió la boca para responder, pero se rindió cerrándola y riendo, negando la cabeza.
—Y todavía me preguntas de como salieron los gemelos...
Ambos rieron mientras Jungkook terminaba de colocarle el collar y depositaba un beso suave en su cuello.
—Estás hermoso.
—Siempre me lo dices.
—Y nunca me cansaré. —Jungkook sonrió—. ¿Ya están listos los niños?
Taehyung suspiró.
—Eso espero... aunque si entraron a la cocina, estamos acabados.
Como si sus palabras fueran una señal, se escucharon risitas traviesas y el estrépito de algo cayendo en la cocina.
Ambos adultos se miraron alarmados.
—Bueno, esposito sexy —dijo Taehyung con ironía y un gesto resignado—, es hora de ponernos en modo papás pilas... por dos.
Y corrieron hacia la cocina, donde los gemelos habían decidido crear su "obra maestra" con harina, jugo de naranja y algo que parecía mermelada esparcida por el piso.
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/Propuestas/ KookV /
Fanfiction¿Jefe y Secretario con una buena relación? Este no es el caso de este par. Al menos eso piensan los demás.. Historia KookV. - Embarazo M-preg
