Emily.
Me había levantado de buen humor, pues no hacían más que pasarme cosas sorprendentemente geniales que me entusiasmaban a cada segundo y me arrastraban a un remolino sin fondo pero del que yo nunca quería salir. Al contrario que en mi casa donde sin darse cuenta, me degradaban de alguna forma.
Cuando bajé a la sala común, entrecerré los ojos al ver a Fred y George riendo en un pequeño rincón así que fui hacia ellos con una ceja alzada.
-Buenos días -les deseé, mientras arreglaba mi lazo en el salvaje pelo pelirrojo. Aunque siempre lo peinara terminaba haciendo lo que quería-. ¿Qué hacíais?
Fred miró a George. George miró a Fred.
-¿Prometes no contárselo a nadie? -susurró el último nombrado mientras me arrastraban fuera de la sala común. Percy comenzaba a pasearse alrededor de nosotros y según ellos, podía ser peligroso.
-Confíad en mí. Os lo prometo -asentí, mientras me cruzaba de brazos e intercambiaba miradas de complicidad con ellos.
Enseguida comenzaron a narrarme lo que iban a hacer esa tarde. Habían preparado una poción que teñía de color rosa todo lo que tocaba y querían ponerlo en el uniforme del conserje Filch. Comencé a pedirles que yo también quería participar en la obra cosa que les alegró y terminaron aceptando.
Iba a decirles que estaría fantástico que pintáramos rosa a la señora Norris (esa gata me caía muy mal y tan sólo llevábamos unas semanas en Hogwarts) cuando alguien se acercó y George me avisó dándome un pequeño codazo.
Me volví rápidamente y esbocé una sonrisa tímida al ver a Eleanor preguntando que hacíamos.
-No es nada, en realidad -no es que no se lo quisiera decir pero mi hermana y las bromas no se llevaban bien-. Sólo estábamos...
-Le estábamos ayudando en una redacción -completaron al unísono. Asentí con una sonrisa dulce y les cogí del brazo saliendo de allí corriendo. No quería que Eleanor destrozara otra cosa, la única cosa que me quedaba: mis amigos.
Me senté al lado de ellos en el desayuno y comenzamos a planear todo. En unas horas sería la noche de Halloween y nos pusimos de acuerdo casi al instante en que haríamos la broma este mismo día. ¿Qué cosa mala podía pasar? Pondríamos como excusa que era una broma para alegrar el día ya que era Halloween y todo arreglado. Parecía un buen plan, además, ¿qué castigo podía caernos? ¿Dos días copiando? Podía soportarlo.
Poco después, tuve clase de Encantamientos y debimos despedirnos ya que ellos si no calculaba mal, estaban en tercer curso. Me senté al lado de Hermione. No sé por qué, ella se sentó junto a Weasley. ¡Por Merlín!
-Bienvenidos a la clase de Encantamientos. Yo soy el profesor Flitwick. Comenzaremos con un ejercicio muy fácil -habló un mago de estatura pequeña y voz aguda-. Hechizo de levitación -hizo un giro con su muñeca- Wingardium Leviosa. Repetid todos.
Alcé la varita y di un giro:
-Wingardium Leviosa.-Bien, bien. ¡Vamos, intentadlo con la pluma que está en vuestras mesas! -insistió con una pequeña risita.
Carraspeé y alcé la muñeca antes de que algo me explotara en la nuca. Me volví molesta. Seamus Finnigan había hecho cenizas su pluma pero me había ensuciado a mí.
-Lo siento -sus mejillas enrojecieron y yo reí, negando con la cabeza.
-No importa. Ten más cuidado.
Oí como Ron y Hermione discutían acerca de los hechizos. Dispuesta a defender a mi amiga, me volví hacia ellos:
-Haz caso a Hermione. Al menos ella, sabe leer un libro sin dormirse -contesté con el ceño fruncido.
Él ni siquiera me prestó atención, sólo se limitó a ver sorprendido como Hermione hacía volar su pluma por la clase y yo aplaudí feliz, le había estampado la verdad en la cara.
[...]
Escuché congelada como insultaban a Hermione. En especial, ese estúpido Ron. Mi mejor amiga salió corriendo y yo parpadeé, asimilando todo y yendo hacia él interrumpiendo su conversación:
-No sé si te has enterado, pero Hermione sí tiene amigas aquí presente -me señalé orgullosa-. Así que cállate y...
-Menuda amiga. No haces más que ir con mis hermanos a planear bromas, ¿no? La dejas sola todo el rato pero no te puedo decir nada, ya eres perfecta en tu familia, ¿verdad?
Eso me sentó como una puñalada. Me volví mientras mis ojos escocían y corrí hacia Hermione. ¿Yo la dejaba sola? No era mi intención. ¿Perfecta? Eso era mentira pero me hacía ver como lo que de verdad era, alguien que no merecía la sangre limpia, el dinero y la familia que tenía.
Me encerré en un cubículo, hechizando un papel y escribiendo:
¿Podríais hacer la broma sin mí? Espero que salga bien.
Emily.La hechicé tal como me había enseñado mi amiga y la mandé en forma de pájaro. Oí los sollozos de Hermione pero ni siquiera tenía fuerzas para animarme a mí.
Yo era alguien que no sabía hacer nada. Alguien que no merecía nada de lo que tenía y que no prestaba atención a las cosas con la esperanza en vano que los problemas desaparecieran. Por un segundo, quise ser mi hermana. Quizá desaparecer por algunos segundos y sumirme en una pequeña oscurir donde nadie pudiera verme ni oírme. Una familia Seller donde yo no estuviera. Una familia Seller feliz.
Derramé lágrimas, abrazándome a mí misma mientras me abrazaba a mí misma sentada en el frío suelo del baño.
¡Hola! ¡Por las barbas de Merlín, aquí estoy de vuelta! Espero que os haya gustado(???).
Ron se comporta como un idiota integral, pero que le vamos a hacer, no podemos meternos en la historia(?.Bueno, ¡gracias por comentar y votar! Nos encanta ver vuestros votos :) Esperamos ver vuestros comentarios en algún futuro.
¡Adiós!
Leyre.
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Las hermanas E «Hogwarts».
FanfictionEmily y Eleanor Seller son dos hermanas muy diferentes en todos los aspectos, pero tienen un sueño común, ir a Hogwarts. ¿Su relación de hermanas saldrá afectada en la famosa escuela de magia y hechicería? Les invitamos a leer su historia.