Extra 1.

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TaeHyung no iba a negar que acostumbrarse a una rutina con padres muy bien acomodados en la sociedad no fue nada difícil.

De hecho si lo piensa bien para él adaptarse fue una etapa complicada gracias al comportamiento de JiMin, quien molesto por su presencia, sólo lo hacía sentirse incómodo.
Porque si JiMin lo hubiera aceptado desde un principio tal vez las cosas fueran diferentes. Ese efecto mariposa del que a veces pensaba después de ver una película y que ya no podía salir de su cabeza.

Pero volviendo a la realidad las cosas fueron muy buenas desde su aceptación hacia NamJoon.

Para TaeHyung ya era normal ir al club y entrenar tenis, tomar jugos saludables para mantener una piel hidratada, usar bloqueador y tener gente esperando a que necesitará esa toalla para secar su sudor. También las cenas a restaurantes con estrellas michelín, viajes en avión en primera clase, fiestas enormes y clases privadas de inglés o música.

Taehyung nunca se había detenido a ver a su alredor para ver lo normal que era para esa familia gastar dinero. JiMin con clases de baile en la mejor escuela, clases de pilates, fisioterapeuta privado y salidas de shoping.
JungKook con legos enormes de colección, un perro de raza pura y chef personal para sus desayunos.

Y todo eso dejando de lado a NamJoon y SeokJin, los colegios privados, los regalos inesperados y las tarjetas con crédito al tope.

No iba a decir que ahora podía abusar de su poder pero realmente había pasado mucho tiempo desde que recordó la mala vida que tenía cuando su madre estaba viva. Y todo gracias a una persona.

Kim NamJoon, un hombre que se dedica totalmente a su familia, trabajando cómo burro para que el pan no faltara en la mesa y que claramente se pudieran dar esos lujos de los que ahora gozaban.

No iba a negar que las jornadas eran pesadas, apesar de que él era el dueño de la empresa tenía que lidiar con los inversionistas, la junta directiva y empleados incompetentes.

Un trabajo difícil tanto cómo el padre de familia que es policía, el que atiende un mini super, el que es dueño de un restaurante o simplemente el que ayuda a mantener la ciudad limpia.

Todos esos padres de familia eran bendecidos cuando llegaban a casa, cómo NamJoon era bendecido.

Eran las seis exactas, NamJoon estacionaba el auto frente a la enorme casa y después de agarrar su saco salió escuchando la puerta principal ser abierta y sonrió levemente olvidándose del cansancio.

-¡Papá!- gritó JiMin con sus hermanos detrás de él-.Quiero que veas el nuevo solo que me dieron en la escuela de baile.

-¡No! Primero tienes que ver lo que aprendí en karate- se quejó JungKook y casi enseguida TaeHyung interrumpió.

-Papá mira esto. El maestro de música me felicitó por el avance que tengo en saxofón.

NamJoon rió, JiMin bailaba muy extraño cómo gusano, JungKook gritaba lanzando patadas y TaeHyung empezaba con el instrumento. Los tres ignorándose entre sí para tener la atención de su padre quien se detuvo unos pasos antes de los escalones.

-¿No van a saludar a su padre antes?- preguntó burlón y todos se detuvieron.

-¡Claro que sí!- JungKook lo abrazó de las piernas.
Después JiMin le sonrió dejándo un suave beso en su mejilla y finalmente TaeHyung lo abrazó rápido.

-Bueno, entremos a la casa y así pueden enseñarme lo que quieran antes de la cena ¿les parece bien?

Todos contestaron eufóricos corriendo de nuevo al interior y peleando de quién sería el primero.

𝖡𝗎𝗌𝖼𝖺𝗇𝖽𝗈 𝖠 𝖯𝖺𝗉𝖺́ -𝖭𝖺𝗆𝖩𝗂𝗇Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora