Liz se hizo lentamente a un lado, todavía procesando todo lo que acababa de descubrir, para dejar pasar a Klaus, Caroline y Lukas al interior de la casa. El ambiente había cambiado por completo. La tranquilidad cálida de hacía unas horas había desaparecido y ahora todo se sentía pesado, lleno de tensión, preguntas y emociones que nadie sabía manejar.
Klaus entró primero.
Lukas seguía en sus brazos, aferrado a él en silencio, todavía con los ojos húmedos. Klaus lo sostenía con firmeza, de una manera protectora y automática, como si llevarlo cerca fuera lo único que lograba mantenerlo calmado.
Caroline caminó detrás de ellos lentamente.
Y no podía dejar de mirar al niño.
Sus ojos seguían clavados en Lukas como si intentara desesperadamente encontrar en él algo que despertara recuerdos dentro de su cabeza. Algo. Lo que fuera. Una imagen. Una sensación más clara. Un instante perdido.
Pero no encontraba nada.
Y eso la estaba destruyendo.
Porque si todo lo que Klaus decía era verdad... entonces Lukas era su hijo.
Su hijo.
La palabra sola hacía que el pecho le doliera.
Se sentía atrapada dentro de una pesadilla imposible de entender. Como si la hubieran arrancado de su propia vida sin darse cuenta.
Mientras caminaban hacia la sala, Liz los observó a los tres en silencio.
Y cuanto más los veía juntos... más claro era.
Klaus no había mentido.
Ahora podía verlo perfectamente.
Lukas tenía cosas de ambos.
El cabello rubio claro de Caroline.
La mirada intensa de Klaus.
Los ojos mezclaban rasgos de los dos de una forma imposible de negar.
Incluso la manera en la que el niño permanecía tranquilo pese al caos... era exactamente una combinación de ellos.
Liz sintió un nudo en la garganta.
Porque era demasiado evidente.
Ese pequeño niño rubio de ocho años...era su nieto.
Klaus caminó hasta el sofá y se sentó lentamente, manteniendo a Lukas sentado sobre una de sus piernas. El niño seguía callado, mucho más silencioso que antes, procesando todo.
Caroline se sentó frente a ellos. Y Liz se acomodó junto a su hija. El silencio que cayó en la sala fue largo.
Pesado.
Caroline no apartaba los ojos de Lukas ni un segundo.
Lo observaba como si tuviera miedo de que desapareciera si dejaba de mirarlo. Como si intentara memorizarlo ahora que sabía quién era.
Y cuanto más lo veía...más le dolía el pecho.Porque empezaba a notar cosas pequeñas.
La expresión concentrada que hacía cuando pensaba.
La pequeña arruga entre sus cejas cuando estaba confundido. Cosas que se sentían cercanas de manera dolorosa.
Caroline tragó saliva lentamente.
Lukas levantó la mirada y la encontró observándolo otra vez. Y por un segundo ninguno dijo nada.
Solo se miraron.
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One-Shot Klaroline
FanficHistorias cortas de Klaus y Caroline. No son mías, solo estoy traduciendo!!
