Caroline Mikaelson abrió los ojos lentamente cuando los primeros rayos del sol atravesaron las cortinas de su habitación. Durante unos segundos permaneció inmóvil, disfrutando de la tranquilidad de la mañana y del suave calor de las mantas. Instintivamente giró la cabeza hacia el lado derecho de la cama esperando encontrar a su esposo, pero el lugar estaba vacío. Frunció ligeramente el ceño mientras estiraba una mano sobre las sábanas frías.
—Niklaus... —murmuró medio dormida.
No obtuvo respuesta.
Por un momento pensó en levantarse para buscarlo, pero estaba demasiado cómoda. Se acomodó mejor sobre la almohada y cerró los ojos. Entonces utilizó su audición sobrenatural. Primero escuchó los sonidos habituales de la casa. El viento moviendo algunas ramas en el exterior. Y ciertos latidos de corazón que conocía de quiénes eran.
Y entonces los escuchó.
Risas.
Pequeñas carcajadas.
Pasos corriendo por el pasillo.
Una sonrisa apareció inmediatamente en su rostro.
Reconocería esas voces en cualquier lugar.
Grace.
Charlotte.
Lukas.
Y también la voz de Klaus intentando mantener el orden.
—No corran.
Más risas.
—¡Papá, date prisa!—dijo Charlotte
—¡No hagan tanta bulla la van a despertar!—dijo Lukas.
—¡Su madre ya está despierta!—dijo Klaus
—¿Cómo lo sabes?—dijo Grace
—Porque mamá siempre sabe cuando estamos cerca.
Caroline soltó una pequeña carcajada.
Sí, definitivamente eran sus hijos.
Giró la cabeza hacia la puerta y esperó.
No tuvo que esperar mucho.
La puerta se abrió de golpe.
—¡¡MAMÁ!!—dijeron las gemelas al mismo tiempo.
Las primeras en entrar fueron las gemelas.
Grace y Charlotte.
Las dos tenían seis años y eran prácticamente versiones en miniatura de Caroline. Mismo cabello rubio. Mismos ojos claros. Misma sonrisa brillante. Incluso compartían las mismas expresiones faciales de su madre. Pero con los hoyuelos de su padre.
Detrás de ellas apareció Lukas.
Con ocho años.
Más alto.
Más tranquilo.
Y muchísimo más parecido a Klaus.
Su cabello rubio era igual que el de su madre y pero había heredado la intensidad de la mirada de su padre y sus hoyuelos. Y esos ojos azules grisáceos.
Las gemelas no perdieron tiempo.
Corrieron directamente hacia la cama.
—¡Mami!—dijo Grace
—¡Buenos días mis amores!
—¡Te despertaste!—dijo Charlotte
Saltaron sobre ella al mismo tiempo.
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One-Shot Klaroline
FanfictionHistorias cortas de Klaus y Caroline. No son mías, solo estoy traduciendo!!
