Marked by destiny 5

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Caroline seguía abrazando a Lukas como si temiera que todo aquello fuera un sueño del que pudiera despertar en cualquier momento. Después de tantos años, están juntos madre e hijo. Todavía había tantas lágrimas, de tantos momentos perdidos y de tanto dolor acumulado, finalmente tenía a su hijo entre sus brazos. Podía sentir el peso de su pequeño cuerpo aferrado a ella, podía escuchar su respiración cerca de su cuello y sentir cómo sus pequeños brazos seguían rodeándola con fuerza, como si él también tuviera miedo de que desapareciera. Caroline apartó apenas el rostro para mirarlo. Sus ojos seguían húmedos por las lágrimas, pero ahora había algo diferente en ellos. Había esperanza.

Con una ternura infinita, llevó una mano hasta la mejilla de Lukas y la acarició lentamente.

—Lukas... —susurró con la voz quebrada por la emoción—. Necesito preguntarte algo.

El niño levantó la mirada inmediatamente. Ya no había enfado en sus ojos. Ya no había resentimiento. Solo quedaba el miedo de perderla otra vez.

—¿Qué pasa, mamá?

Aquella palabra volvió a golpear el corazón de Caroline con fuerza. Mamá. Después de haber convertido en vampiro nunca se imaginó escuchas esas palabras y escucharla de su hijo, le daba un sentimiento que nunca antes había sentido.

—¿Me darías una oportunidad? —preguntó tragando saliva mientras las lágrimas volvían a acumularse en sus ojos—. ¿Me dejarías formar parte de tu vida? ¿Me dejarías ser tu mamá? ¿Y también le darías una oportunidad a mi mamá... a tu abuela Liz?

Lukas ni siquiera necesitó pensarlo. Negó rápidamente con la cabeza, como si la respuesta fuera la más obvia del mundo.

—Sí.

La respuesta salió inmediata.

Sincera.

Llena de amor.

Y aquello terminó de romper cualquier barrera que todavía quedara entre ellos.

—Pero prométeme algo —dijo Lukas con la voz temblorosa.

Caroline sintió cómo el corazón se le encogía.

—Lo que sea.

—No te vayas nunca más.

Aquellas palabras fueron pronunciadas con tanto miedo que Caroline sintió ganas de llorar otra vez.

—Nunca más —respondió inmediatamente mientras apoyaba su frente contra la de él—. Te lo prometo, mi amor. Nunca volveré a irme. Nunca volveré a dejarte.

Lukas cerró los ojos y asintió despacio, como si necesitara escuchar aquellas palabras para poder respirar tranquilo.

Caroline entonces comenzó a llenar su rostro de besos. Besó sus mejillas, su frente, su nariz, su cabello. Como si quisiera recuperar todos los besos que no había podido darle durante ocho años. Lukas se echó a reír entre lágrimas mientras intentaba esconderse de aquella lluvia de cariño, pero en realidad no se apartaba. Todo lo contrario. Se acurrucó todavía más contra ella. Como si siempre hubiera pertenecido allí. Como si los brazos de Caroline fueran el lugar donde siempre había debido estar.

Klaus observaba la escena desde unos pasos de distancia. No dijo nada. No quería interrumpir aquel momento. Durante años había imaginado algo parecido. Había imaginado a Caroline abrazando a Lukas. Había imaginado a su hijo llamándola mamá. Había imaginado aquella familia completa. Y ahora que finalmente estaba ocurriendo, no quería romper la magia.

Sin embargo, el cielo comenzaba a oscurecer.

La noche estaba cayendo.

Y debían regresar a la mansión.

One-Shot KlarolineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora