Cuando Klaus llegó a la mansión Mikaelson, el silencio que encontró fue extraño.
Normalmente Kol estaría haciendo algún comentario sarcástico, Rebekah estaría quejándose de algo y Elijah estaría leyendo tranquilamente con una copa en la mano.
Pero no aquella mañana.
Los tres estaban esperando.
Elijah permanecía de pie junto a una de las ventanas del salón principal. Rebekah estaba sentada en uno de los sofás con evidente inquietud. Y Kol caminaba de un lado a otro de la habitación.
Los tres levantaron la cabeza al mismo tiempo cuando Klaus cruzó la puerta.
Y lo primero que notaron fue que Lukas no estaba con él.
Rebekah se puso de pie inmediatamente.
—¿Dónde está Lukas?
Kol frunció el ceño.
—¿Qué ocurrió?
Incluso Elijah abandonó su habitual calma.
—Niklaus.
Klaus cerró la puerta detrás de él.
Por primera vez desde que había llegado a Mystic Falls parecía agotado.
No físicamente.
Sino emocionalmente.
El híbrido se pasó una mano por el rostro antes de sentarse pesadamente en uno de los sillones.
Y entonces habló.
—Necesitan escuchar toda la historia.
Los tres hermanos intercambiaron miradas.
Algo en la voz de Klaus les dijo que aquello era mucho más grave de lo que imaginaban.
Rebekah fue la primera en sentarse.
—¿Qué pasó?
Klaus permaneció varios segundos en silencio.
Organizando todo.
Porque incluso para él seguía siendo difícil procesarlo.
Finalmente levantó la mirada.
—Caroline nunca abandonó a Lukas por decisión propia.
Aquellas palabras hicieron que los tres se quedaran inmóviles.
Kol fue el primero en reaccionar.
—¿Qué?
Elijah frunció el ceño.
—Explícate.
Klaus respiró profundamente.
Y comenzó a contarles todo.
Les habló de la noche en que encontró a Caroline en aquella cueva.
De las brujas.
Del parto.
Del nacimiento de Lukas.
Pero esta vez les contó algo que él mismo no había sabido durante nueve años.
Les contó lo que había visto dentro de los recuerdos de Caroline.
Cómo las brujas la habían secuestrado.
Cómo ocultaron su embarazo.
Cómo la mantuvieron inconsciente durante meses sin que nadie descubriera nada.
Y finalmente...cómo la maldijeron.
Rebekah sintió que el rostro se le endurecía conforme escuchaba.
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One-Shot Klaroline
FanfictionHistorias cortas de Klaus y Caroline. No son mías, solo estoy traduciendo!!
