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Volví caminando lado a lado con Demir hasta mi habitación. El silencio entre nosotros después de aquel beso pensé que pudo haber sido incómodo, pero resultó todo lo contrario. Como si hablar estuviese de más, como si ese beso ya lo hubiese dicho todo.

Llegamos hasta mi habitación y él se quedó fuera de la puerta. No pensaba entrar.

-Fue un lindo gesto -dije en voz baja y con nerviosismo-. Muchas gracias.

Demir me miró confundido, como si no supiera qué responder ante aquellas palabras. En ese momento mi boca fue más rápida que la prudencia y me sorprendí a mí misma preguntando:

-¿Soy la primera persona en agradecerte algo?

Demir no pareció incómodo. Realmente nunca parecía estarlo. Una sonrisa de lado se extendió en su rostro y todavía no lograba entender cómo ese gesto podía verse tan maquiavélico en una persona.

-Supongo que nunca le he dado motivos a nadie para decirlas.

Una sonrisa también escapó de mí. Su sinceridad a veces era arrolladora.

Demir clavó su mirada en mi boca. Sus ojos brillaban con malicia e instintivamente mordí mis labios.

-Que tengas una buena noche -dije en un intento de escapar rápido.

Me dispuse a entrar a mi habitación. Justo en ese momento sentí una de sus manos agarrar mi cintura con fuerza, obligándome a pegarme a él.

-¿Qué me estás haciendo?

Esa pregunta sonó demandante, pero yo no entendía a qué se refería.

Sus labios atraparon los míos con fuerza antes de siquiera poder poner resistencia.

Demir pegó mi cuerpo a la puerta de la habitación mientras sus manos exploraban deliberadamente mis nalgas.

La desesperación nos ganaba, pero justo en el momento en que Demir intentaba abrir la puerta sin dejar de besarme, escuchamos a alguien toser falsamente, digno de una interrupción en una novela romántica.

-Señor...

Demir centró la mirada en Ender. Fue una mirada tan llena de odio que juro que me hubiese muerto de miedo si me la hubiera dado a mí.

-Créame que si no fuese importante no estaría aquí -dijo el hombre, aparentemente incómodo al notar su error.

Demir apartó la mirada de Ender y la colocó nuevamente en mí.

Respiró profundo, alejándose de mí para luego abrir la puerta de mi habitación, la que momentos atrás le costaba tanto abrir.

-Entra -me dijo.

No lo pensé dos veces para hacerlo. Demir lucía muy enojado. Lo miré por última vez hasta que vi la puerta cerrarse.

Tras esto escuché pasos alejarse de la habitación y en ese momento solo pensé una cosa.

Ducha. Necesito una ducha.

-Muy fría -dijo aquella vocecita en mi cabeza.

Sí, muy fría.

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La mañana siguiente se sintió de maravilla. Los rayos de sol entraban perfectamente por mi ventana. El día estaba tan hermoso que tan pronto desperté me metí corriendo a la ducha. Tras esto bajé hasta la cocina dispuesta a desayunar.

Pero Demir no estaba.

La señora encargada de la cocina, tan pronto me vio llegar, me sonrió mientras nos dábamos los buenos días, como lo hacíamos siempre. Tras eso sirvió mi plato.

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⏰ Última actualización: Jun 07 ⏰

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