juli y enzo son unos hermosos padres de tres pibes, solo hay un problema, están divorciados
𝐀𝐝𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 ::
ఌ︎ ᴇɴᴢᴜʟɪᴀɴ
ఌ︎ ᴏᴍᴇɢᴀᴠᴇʀsᴇ
ఌ︎ sᴇᴘᴀʀᴀᴄɪᴏɴ
ఌ︎ᴘʀᴏʙᴀʙʟᴇᴍᴇɴᴛᴇ ᴍᴇɴᴄɪᴏɴ ᴅᴇ ᴏᴛʀᴀs ᴘᴀʀᴇᴊᴀs
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Nunca fue valiente, ni lindo, ni interesante como dicho Agustín. Jamás.
Mucho menos atrevido.
Es decir, todavia no habia dado ni su primer beso, era muy tímido, del tipo que no te habla pero te mira mal.
Pero viendo como se había arriesgado por el ese alfa, juro que su omega se iba a escapar de su pecho.
No lo pensó mucho cuando tiro de su remera y lo atrajo hacia a él, cerrando la puerta en el proceso.
Agustín estaba rojo y bueno Valen bordo.
Ambos muy tímidos, muy nuevos en sentir verdadero amor.
—¿ .. que haces Valen? — tragó —Tu papá me va a matar.
El omega se rió. Era verdad.
— Bueno te dejo libre si queres — se hizo el desentendido y se alejó apenas un paso
— No
Agustín lo acerco, lo agarró de la cintura, no hizo mucha fuerza porque tenia miedo de lastimarlo y sin pensarlo mucho lo besó. Fue un choque. Un beso era decir mucho.
De apoco el beso se hizo mas continuo, pero lento.
— Sos hermoso omega — musito cerca de su oído
Valen podía morir en paz.
—Cállate imbecil
Más tierno él.
Iba a hablar. Iba a preguntarle a ese alfa que pensaban hacer porque el no era un omega que le daba besos a cualquiera, menos al mejor amigo de su hermano y mucho menos encerrados en el baño de su casa.
Lo quería tomar con calma.
Aunque no pudo.
—Valen ¿estás ahí?
Mierda. Su mamá.
El omega se separó de golpe. Tan rápido que terminó chocando la espalda contra el lavamanos.
Agustín tampoco parecía estar mucho mejor.
Tenía los ojos abiertos como platos y la cara completamente roja.
— Contestale — susurró.
— Ya sé que tengo que contestarle.
— Bueno, contestale.
— Cállate.
— Valen.
— Agustín, te juro que si seguís hablando te tiro por la ventana.
El alfa cerró la boca inmediatamente.
— Valen.
La voz volvió a escucharse del otro lado de la puerta.
— Sí, ma.
Intentó sonar normal.
Intentó.
Porque el gallo que se le escapó a mitad de la frase fue vergonzoso.
Muy vergonzoso.
Escuchó un silencio del otro lado.
Uno largo.
Demasiado largo.
Como si juli estuviera procesando algo.
— ¿Estás bien?
— Sí.
— ¿Seguro?
— Sí.
Agustín se tapó la boca para no reírse.
Valen lo fulminó con la mirada.
— Abrime entonces.
Los dos se quedaron congelados.
Absolutamente congelados.
Valen miró a Agustín.
Agustín miró a Valen.
Ninguno tenía una idea.
— Bueno — dijo el omega después de unos segundos—. Si siguen tardando voy a asumir que alguno se cayó al inodoro.
Valen casi se atragantó.
— ¡Ma!
Escuchó una risa del otro lado.
— Bajen cuando terminen.
Y los pasos finalmente se alejaron.
Pero algo seguía preocupando a ambos. Sabían que el problema nunca fue julian.
— No, no le voy a contar ni a tus hermanos y mucho menos a tu papá
Y pudieron respirar en paz.
El omega esperó unos segundos más antes de dejar salir todo el aire que había estado conteniendo.
— Casi me muero.
— Yo me morí tres veces.
— Mi mamá sabe.
— Sí.
— Definitivamente sabe.
Agustín apoyó la frente contra la puerta.
— Tu familia me da miedo.
Valen soltó una carcajada.
— A mí también.
Y por primera vez desde que se habían separado, volvió a mirarlo.
Mala idea.
Porque apenas sus ojos se encontraron recordó exactamente qué estaban haciendo antes de que su padre los interrumpiera.
Agustín también lo recordó.
Se notó enseguida.
Por cómo se quedó quieto.
Por cómo tragó saliva.
Por cómo ninguno de los dos parecía saber qué hacer ahora.
Y de repente el baño volvió a sentirse demasiado chico.
Salieron rápido con un último beso algo incómodo pero necesario.
Y fingiendo demencia como todo el mundo hacia en esa casa.
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