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24.- Growing Pains

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El sol ya era molesto para este punto de la carretera.

Había entrado a Maryland hace dos hora, y hacía cinco que ignoraba mi teléfono. El impulso de deshacerme de el aun era tentador, sin embargo era el único número que mis abuelos conocían. Tarde o temprano tendría que decirles sobre la muerte de mi padre.

Pero primero, tenía que comer o embriagarme lo suficiente para continuar hacia donde sea que el auto que robé pudiera llevarme.

No sabía donde ir.

Quizas Alaska, Canadá, esperaría que el estrecho se congelara y caminaría hasta Rusia o simplemente vagaría por el país hasta el momento que la estática mental se detuviera y la barrera entre mis emociones se rompiera.

Lo que pasara primero.

Detuve el auto en una cafetería cerca de un pequeño parque. Eran las diez de la mañana y no parecía ser su hora más concurrida, solo un par de ancianos.

No podía alimentarme de ellos.

Entré a la cafetería y caminé directo a la barra donde una mujer un par de años mayor que yo me sonrió.

Era pelirroja, con pecas y ojos verdes, un estereotipo andante.

-Buenos días cielo-saludó-¿Te ofrezco algo?

La miré unos segundos y no pude ignorar el latido constante de su corazón.

-Un café por favor-pedí y ella lo apuntó en su Block de notas.

-¿Algo más? Tenemos unos deliciosos hot cakes que te encantaran-dijo y fijé mis ojos en ella.

-Un poco de tu sangre en una taza para llevar-susurré y ella sonrió.

-En seguida cariño.

Sonreí con desgano y ella se marchó. Mi teléfono volvió a sonar. Esta vez era Caroline. Y lo ignoré.

No tenía ganas de hablar, mucho menos de explicar, solo quería olvidarme de todos y de todo. Haber llegado a Mystic Falls claramente fue el peor error que mi padre y yo pudimos cometer.

La camarera llegó con una taza que llenó con café y un vaso térmico desechable que olía delicioso.

-Aquí tienes linda-sonrió-¿Segura que no quieres nada para comer?

-Estoy bien, gracias-bebí de la taza de café disfrutando lo amargo de este.

-Está bien, si necesitas algo, llámame.

Asentí y ella se marchó.

Mi teléfono volvió a sonar y esta vez pude sentir un ápice de emoción.

Era furía.

-No sé quien seas, pero robarle el teléfono a alguien muerto para llamar mi atención es desesperado-dije al contestar la llamada.

-¿Ciara?-mi corazon se detuvo al escuchar su voz.

-¿Elena?-susurré. Era su número y su voz, ella estaba vivá-¿Como...? ¿Como estás viva?

-Morí con la sangre de Damon en mi sistema-ella respondió y su voz se quebró-. Ciara, te necesito, no puedo hacer esto, no quiero hacerlo, yo... no puedo dejar a Jeremy solo, por favor.

Entendía la sensación y sabía mejor que nadie, que Elena no bebería, ella no completaría la transición. Ella iba a morir de todos modos.

-Estaré ahí en un par de horas.

Terminé la llamada y me puse de pié dejando dinero en la mesa. Tomé el vaso de sangre para marcharme hasta que choqué con alguien.

-Lo siento linda-la mujer sujetó mis hombros y levanté la vista a ella. Era una mujer de edad media, cejas gruesas y pomulos altos. Parecía asustada de pronto-. Yo...

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⏰ Última actualización: Aug 12 ⏰

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