30 de Julio
Hoy es mi decimoctavo cumpleaños y las cosas no son para nada como las esperaba.
Hubo un tiempo en el que pensaba que cuando cumpliera los dieciocho años me largaría de casa y así perdería de vista a mis padres para siempre para irme a vivir con mi novio Calum, que por aquel tiempo era el amor de mi vida, o por lo menos eso creía yo.
Calum era como un grano en el culo, lo único que yo vivía enajenada por él y no veía nada que estuviera a más de dos palmos de mis narices. Y ese fue mi mayor error.
Hacía tres meses exactos que mis padres habían muerto y desde ahí toda mi vida había ido cuesta abajo y sin frenos.
Primero la prisión preventiva, después vino mi arresto domiciliario, la verdadera identidad de mis padres, la aventura con mi abogado, mi secuestro y por ultimo esta mansión, aunque esta última no estaba tan mal.
Había conocido a Demi y a Andrés y estaban dispuestos a ayudarme pasara lo que pasara y eso era de agradecer. En menos de tres semanas se habían convertido en dos personas muy importantes para mi, aunque tal vez que fueran las dos únicas que tenía había ayudado un poco a que eso sucediera, pero aún así no me arrepentía de sentir lo que sentía por ellos, sobre todo la parte que le tocaba a Andrés.
Me había pasado la noche pensando en él, aunque no había sido la primera. Siempre que estaba a solas me acordaba de algo que para lo demás parecía insignificante, pero que para mi era lo que me había alegrado el día. Era un sentimiento confuso, porque había veces que desconfiaba de él o incluso le odiaba, pero en el fondo sabía queme gustaba y que cada día ese sentimiento se estaba haciendo más grande, y por un lado me asustaba.
Yo no quería quedarme en aquella casa de eso estaba completamente segura, como tampoco quería ocupar el lugar de mi hermana, pero desde que empecé a sentir esto por Andrés, las cosas habían cambiado un poco. Ya no me parece tan malo estar aquí si él anda cerca y eso dice muy poco de mi auto control. Soy idiota lo sé.
Y a pesar de ser idiota y miles de cosas más, hoy cumplía dieciocho años.
Yen vez de salir por ahí a celebrarlo como una adolescente normal y pillarme una cogorza del quince, tenía que estar allí encerrada haciéndome pasar por mi hermana gemela maligna, la cual me había secuestrado y traído hasta aquí a traición, y no me quedaba otra que aguantarme y seguir fingiendo que era otra persona hasta que tuviera la oportunidad de escaparme lejos de aquí.
Demi había parecido a primera hora de la mañana en mi habitación, y con primera hora me refiero a cuando los rayos del sol empiezan a colarse por la ventana, osease las seis y media de la mañana, para darme un cupcakes de red velvet con una velita en medio, la verdad es que me hizo mucha ilusión no os voy a engañar y con el pequeño pastel había un paquete no mucho más grande.
- ¿Qué es esto Demi? Te dije que nada de gastarte dinero en regalos.
- Técnicamente no lo he comprado así que entra dentro de nuestro trato.
- Aún así no tenías que...
- ¡Quieres callarte! Ábrelo anda.
Rasgo el papel mirando a Demi que no le quita los ojos de encima a mis manos mientras abro la pequeña caja. Aparto el papel color turquesa de la caja y me encuentro con una pequeña llave.
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Géminis ♊ ©
Bí ẩn / Giật gânHay caminos en la vida que son realmente difíciles, pero Aria Erwin no tenía ni idea de cuanto. Tras despertar aquella mañana en esa habitación gris, sucia y fría, donde tan solo una ventana llena de barrotes le permite ver la luz del sol, empieza a...
