Capítulo 5 Mike

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Guardé el papel en uno de los cajones secretos de mi habitación. Traté de buscar nuevos hobbies y cosas que me mantuvieran ocupada. Entre ellos jugar billar, aprender a maquillarme mejor, leer más libros y hacer ejercicio; con tal de distraerme.  Al mismo tiempo, el deseo daba vueltas en mi cabeza. Lo único que pude pensar sobre ese papel, es que fue tanto el susto que me llevé con esa vieja loca que ahora estoy paranoica.


Empezó el nuevo periodo de clases e hice algo que no había hecho durante mucho tiempo: me arreglé. Puede sonar algo idiota pero, nunca me he puesto la suficiente atención en mi misma. No me arreglo porque no quiera arreglarme, de hecho, compro muchos vestidos pero jamás me los pongo. Tengo miedo de mostrarme. Mostrar mi piel. Siento que no tengo las piernas tan lindas y mi busto es muy grande y podría verme algo grotesca. Tengo varios detalles en mi cuerpo y me daría pena si alguien los notara. Pero quiero ser diferente y si no me arriesgo ¿Cuando podré cambiar? Tengo que hacerlo. Quiero verme y sentirme bien tanto por dentro, como por fuera. El tiempo era favorable para usar uno de los vestidos que más me gustaba: uno de mangas largas junto con medias negras y ballerinas negras. 

Llegué a la parada del autobús y esperé. Subí y tome un asiento. Reconozco a todos los del bus pero, esta vez, hubo algo diferente. Antes de que arrancara, alcanzó a subir un chico. Era mas o menos de una altura de 1.72, delgado y cabello rizado. Tenía puesto un pantalón de mezclilla, botas y una camiseta de cuadros con manga 3/4. Jamás lo había visto. Se dio cuenta de que lo estaba observando y me sonrió. Mi cara se puso roja cual tomate y le devolví una sonrisa tímida. Volteé rápido hacia otra parte y sentía cómo mi cara se sonrojaba por la pena que sentí.

Llegué a la universidad y me llevé una sorpresa. El chico se bajó en la misma parada y entró a la escuela. 

Se me hizo un poco tarde pero logré entrar antes de que el profesor pasara lista. Entré y me senté en mi pupitre. El profesor dio indicaciones.

- Para la siguiente actividad, necesito que se reúnan en parejas y esta vez les dejaré usar sus aparatitos para que investiguen sobre el «Fondo Monetario Internacional». Favor de reunirse con otra persona que no sea de su «grupito» porfavor. Socialicen. ¡Ah! se me olvidaba. ¡A cualquier sonido de whatsapp, twitter o facebook retiraré el aparatito de inmediato! ¡¿Me escucharon?!

- ¡Si Gepeto! - Respondió Germán en tono de burla.

Todos se levantaron para buscar una pareja con quién trabajar. Noté que nadie se me acercaba, así que esperé a ver quién estaba sólo para ofrecerme. En eso, de repente, sentí unos toques en mi hombro y volteé. Era el chico del autobús. No supe que decir.

- Hola, disculpa.. ¿Ya tienes pareja? - preguntó el chico

- No, de hecho no..

- ¿Podemos hacer el trabajo juntos?

....

- Claro..

Se sentó en el pupitre de al lado y se acercó.

- Hola, me llamo Miguel, pero puedes llamarme Mike. Me da gusto conocerte.. ¿Cómo te llamas?

- Samara.

- ¿Como «La niña del aro»?

- Si.. como ella - Tuve una risa interna al escuchar eso-.

Me tocó trabajar con uno de los chicos más simpáticos e inteligentes que he conocido. Cuando no entendía algo, lo explicaba y trataba siempre de tomar en cuenta mi opinión. Hacía bromas mientras trabajábamos y su forma de hablar era muy correcta. Traté de no perderme en sus ojos y concentrarme en buscar información de algo que ni le había puesto atención.

- ¡Se acabó el tiempo! ¿No terminaron? No me interesa. Tienen hasta el miércoles para mandar su reporte acerca de esto y además pasarán a dar una explicación de su presentación. Nos vemos hasta la próxima clase. - Dijo el profesor.

Todos empezamos a retirarnos del aula.

- Wow.. si que es enojón el viejito ¿Verdad? - Dijo Mike riéndose- ¿Crees que podamos vernos mañana después de clases para acabar con esto? ¿Que te parece?

- Claro.. mañana.. nos vemos mañana..

Iba camino a mi casa. Moría de ganas por que fuera mañana.








Tu eres mi limboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora